Anahí Urquiza: “Niños, niñas y jóvenes debiesen mirar el mundo con ojos de ciencia” (Noticias Par Explora RM Sur Poniente)

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Es la afirmación de la antropóloga Anahí Urquiza, quien agrega que “eso les permitirá entender mejor el mundo para tomar las decisiones políticas y económicas del mañana”

Anahí Urquiza es Antropóloga de formación inicial.  Hizo su Magister en Antropología y Desarrollo, especialidad muy vinculada a las Ciencias Sociales aplicadas. Realizó su doctorado en Alemania en Sociología con una investigación sobre cambio climático. Su interés por los temas medioambientales empezó al finalizar el pregrado cuando se ocupó en entender cómo se organiza la sociedad contemporánea. Así descubrió que los problemas ambientales son vistos de manera muy diferente desde las distintas perspectivas (por ejemplo por una empresa y por la sociedad civil). Se interesó por cómo la sociedad se hace cargo de estos problemas desde nivel global a nivel local por las diferentes escalas. De regreso en Chile, se incorporó al Centro de Ciencias del Clima y la Resiliencia CR2,  con el desafío de construir conocimiento desde distintas disciplinas. Actualmente participa activamente en distintas iniciativas del PAR Explora RM Sur Poniente alojado de la Universidad de Chile.

¿Cómo se instala este paradigma de que los temas ambientales son muy importantes?

Para que estos temas sean relevantes para el mundo político, necesitamos que para la ciudadanía también lo sean. En Alemania, la política verde lo es, tiene mucha presencia en la opinión pública porque la gente tiene una preocupación por los temas ambientales. En la política hablan de cómo se van a enfrentar en 20 o 30 años a los fenómenos y generan políticas en función de ello.

Pero no siempre fue así

Un hito tremendamente relevante fue Chernobyll, eso marcó un antes y un después, generó un movimiento ambientalista en Alemania y Europa que está en contra de la energía nuclear, hasta el punto de que en Alemania se decidió cerrar todas las plantas nucleares después del accidente de Fukushima. Así fueron pasando distintas cosas, con el tiempo se incluyó en la educación formal y de a poco se fue transformando en parte de su cultura. Los países que han alcanzado ciertos niveles de bienestar en la población empezaron a preocuparse más de este tipo de cosas. Los países como el nuestro han llegado a los temas ambientales por exigencia de los países más desarrollados. En Chile empezó a tratarse este tema por los tratados de libre mercado, porque para que los productos chilenos entren a Europa tienen que cumplir con ciertos estándares de certificaciones ambientales. En nuestro caso, hay un sector de la población que está interesada en estos temas pero es el que tiene altos niveles de educación  o comunidades que están directamente afectadas.

A nivel local ¿cómo crees que la pandemia pudiese ayudarnos a proyectar vivir mejor en medio de estos conflictos ambientales?

Lo primero que hay que entender es que los problemas ambientales son problemas de desigualdad, porque quienes más contaminan no son quienes van a sufrir las consecuencias de eso. Tanto en el uso de recursos como los residuos. En nuestro país, los problemas ambientales profundizan las desigualdades ya existentes, eso es algo que ha empezado a quedar con mucha evidencia en los últimos años. Sobre todo en el modelo que tenemos en Chile para el uso del agua, eso fue en alguna medida una semilla del estallido social porque es muy evidente la injusticia, ¿cómo no voy a poder tener agua para beber, para alimentar a mis hijos, mientras hay unas plantaciones de paltos brutales al lado mío que están completamente verdes? Ese nivel de injusticia empezó a tener una resonancia muy fuerte gracias al movimiento social. Igual que las zonas de sacrificio, ya llevamos un buen tiempo hablando de eso.

Megasequía, foto CR2

La pandemia es un líquido de contraste de todas estas realidades, nos muestra muy claramente que hay formas muy distintas de vivir. Que no es lo mismo vivir una pandemia en hacinamiento, sin acceso a agua, sin empleo permanente en casas cómodas, con todos los recursos con capacidad de teletrabajo, niños que se pueden conectar para no perder clases, que pueden estudiar a distancia, frente a otra realidad que no tiene nada de eso. Son mundos completamente distintos. Me atrevería a decir que no vamos a poder seguir siendo los mismos de antes. La gente más privilegiada va a intentar que esto siga así, por lo difícil que es renunciar a los privilegios, van a hacer todo lo posible. Si llegan a lograr controlarlo, va a ser temporal porque ya no se sostiene, no tiene sentido.

Hay que tener cuidado de pensar que la desigualdad y la injusticia antes no existía, pensemos que,  además, antes había esclavitud. La gran diferencia es que antes esas desigualdades eran legítimas, si nacías plebeyo eso era lo que te tocaba vivir, pero ése no es el mundo de ahora. Se ha ido afirmando la expectativa de igualdad, que viene de la Revolución Francesa y uno podría decir que a estas alturas está mucho más internalizado, como lo que está ocurriendo ahora con el racismo, no es aceptado por la sociedad.

En un mundo globalizado donde tenemos acceso a la información podemos acceder a información muy concreta sobre las injusticias. No es lo mismo saber que mataron a alguien que ver una grabación sobre cómo están matando a alguien. Eso hace que sea insostenible ese tipo de desigualdad.

¿Qué rol ocupa la ciencia hoy día? ¿Cómo la posicionamos de manera efectiva para una toma de decisiones basada en el conocimiento científico?

Hay que mirar la evolución de la humanidad,  hasta no hace mucho y en algunos lugares del mundo quien define la verdad es Dios, es la religión la que da las explicaciones del mundo. Con el proceso de secularización cada vez más, y eso es parte del fenómeno que estamos viviendo hoy día, la explicación del mundo la da la ciencia y eso es porque es mucho más accesible, porque la ciencia permea a la sociedad, se incorpora a la toma de decisiones, pasa a ser relevante.

Hoy día cuando algo se comunica como cierto tiene que tener algún respaldo experto, el que lo está diciendo tiene algunas medallas, hay investigaciones a las que se pueden hacer referencia. Pero la incertidumbre es parte de la generación de conocimiento, entonces creamos conocimiento para complementar esa incertidumbre, que no es la línea que quisiera seguir la política. Porque es verdad que la información que entrega la ciencia es entendida como “la verdad” pero sabemos que esa verdad tiene comillas, es verdad mientras dure porque en cualquier momento puede dejar de serlo, pero desde la opinión pública, desde la política eso no es posible. Por ejemplo a los meteorólogos les carga que vengan los periodistas a preguntarles: este aluvión ¿es por el cambio climático? Es que eso no se puede decir, es mucho más complejo, porque este tipo de eventos son más frecuentes pueden estar relacionados, pero no puedo hacer la linealidad de causa y efecto. Esa complejidad de la ciencia dentro de la opinión pública y de los tomadores de decisiones no se entiende bien. Porque alguien asume el riesgo de esa decisión, y ése es el político, entonces en ese sentido siempre se busca evidencia y es difícil pedirle algo así a la ciencia. Son racionalidades distintas.

Fridays for Future, foto EMOL

Pero hay evidencia, hace un tiempo se viene hablando de disminuir emisiones, de tener economías sustentables, de trazar un camino diferente para el desarrollo. Hace años se está diciendo y no hay ambición de los gobiernos, eso es una realidad.

Pero también hay que tomar en cuenta otros factores, yo me podría poner a reclamar que los políticos son irresponsables y es verdad eso. Yo lo hago cuando salgo a protestar como ciudadana, pero como científica tengo que tratar de entender qué está detrás de eso. En Alemania, por ejemplo, la opinión pública tiene mucha información sobre cambio climático, por lo tanto exige cierta responsabilidad. Acá la opinión pública tiene muy poca información sobre estos temas, la gente no maneja bien la información. Los niveles de incertidumbre de la ciencia dejan ciertos márgenes, en el fondo siempre puedes mirar el riesgo menor para tomar una decisión. Pero el gran problema es que tienes que tomar decisiones hoy día para el beneficio del futuro y para otros, esa temporalidad requiere sacrificar o cambiar el rumbo y hacer las cosas de otra manera. Necesitamos que la opinión pública incorpore mucho más estos temas para intencionar el voto por ejemplo, y que esté en la agenda política de manera permanente. Si es que es la quinta, sexta, octava o décima prioridad nunca va a ser relevante. Entonces si ofreces un plan de reactivación verde, pero hacemos que todos los proyectos se aprueben pasando rápidamente por la Certificación Ambiental da igual, a nadie le va a importar porque todos están preocupados de que van a  comer mañana. Es importante empezar con estos temas en el colegio, que se entienda la ciencia para que el adulto después pueda demandarle más a la política

¿Cómo debiese involucrarse la juventud con estos temas? Pienso en la generación Fridays For Future ¿Cómo ves el cambio paradigmático en esa generación?

A mí me sorprende lo poco que los niños y jóvenes entienden del mundo que los rodea con ojos de ciencia, que entiendan que al prender la luz hay un proceso fascinante detrás. Ellos mismos deberían reaccionar a ciertas cosas a partir del conocimiento científico, enfrentando el mundo desde ahí, porque al final toda esa generación va a estar en la toma de decisiones del mundo económico, político y es parte de su forma de entender el mundo. La pandemia pone en evidencia eso, desde marzo los expertos están diciendo actúen ahora, esto va a ser una catástrofe, pero no, tomaron ciertas proyecciones, las reajustaron porque los criterios políticos primaron sobre los otros. Hoy día estamos viendo un desastre que es muy peligroso. Uno escucha en el discurso político la desacreditación de la ciencia, en palabras del ex Ministro de Salud “todos los modelos que me mostraron en enero se derrumbaron”. Eso es algo muy peligroso, es el desprestigio del conocimiento científico para la toma de decisiones. Es peligroso porque en Chile gozamos de mucho prestigio aún en la ciencia.

¿Se manipula la información?

En otros países si, Estados Unidos se afirma de esa incertidumbre, de esos márgenes de errores porque priman otros criterios, el petróleo, el crecimiento, etc. La ciencia te dice que eso no es viable en un mundo que es finito. A mi preocupa que post pandemia nos pase algo así, porque por justificar malas decisiones es fácil echarle la culpa a la ciencia

¿Cómo hacemos que la comunidad científica tome más protagonismo a la hora de comunicar a la sociedad sus conocimientos?

Ahí también hay todo por hacer. Partiendo porque el financiamiento para la ciencia en Chile es ridículo para el tipo de país que tenemos y los desafíos que tenemos. No es llegar y tomar la ciencia desde afuera, lo que sucede en nuestro país es que tenemos que generar conocimiento acá que sea capaz de dialogar con la ciencia mundial pero que se genere acá. Además del financiamiento creo que también se conjuga con los incentivos y condiciones necesarias para que los académicos incorporen ese conocimiento a la opinión pública. En la Universidad de Chile tenemos esa lógica del compromiso con lo público. A nivel general cuando haces un análisis del mundo científico en Chile ves que no hay incentivos para que el científico comunique a la comunidad lo que sabe, que baje el paper a las personas. Porque a los científicos nos miden solo por los paper que publicamos, la indexación y así hay mucha gente que solo se dedica a eso. Yo creo que ese sentido tiene que cambiar, debemos ser responsables tanto de generar conocimiento como de comunicarlo. Las universidades debiesen ser más activas en ese rol de transmisión, se debiesen fortalecer las unidades de comunicación de todas las universidades.

Nosotros siempre estamos negociando eso con la comunidad científica que participa en nuestro programa, pero sabemos que tiene un peso bastante irrelevante en la carrera académica.

Muy poco comparado al valor que tienen las publicaciones. Yo hago estas cosas porque me interesa hacerlo y seguramente la gente de las ciencias con la que ustedes trabajan también lo hace así, hay algunos que estamos más involucrados que otros en estas cosas.

¿Cómo has relacionado tu área de las ciencias sociales dentro de las ciencias naturales al interior del CR2?

Cuando yo llegué era la única persona de las ciencias sociales en el Centro, las ciencias sociales suelen no ser muy conocidas, y más bien desvalorizadas, como que cualquiera puede hacer algo en esta área. Al principio habían muchos problemas de diseño para favorecer la interdisciplina. Entonces lo primero que hice fue proponer una estructura organizacional que facilitara esta interdisciplina, y eso fue significativo porque después de eso se ha ido reforzando sistemáticamente. Las universidades debiesen poder reformarse en ese sentido, en el conocimiento integral, formando profesionales capaces de tener distintas miradas de un mismo fenómeno, así avanzaríamos de manera muy diferente hacia el porvenir. Las crisis son para eso, para mejorar.

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