Animales pequeños podrían ser los más afectados por el incendio en La Araucanía (El Mercurio)

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(El Mercurio, 24 de marzo) El monito del monte, roedores y anfibios estarían entre las víctimas. Muchas araucarias podrían sobrevivir si el daño no es tan intenso, dicen en Conaf.

Por Richard García

Solo cuando el incendio que afecta a la Reserva China Muerta y al Parque Nacional Conguillío sea sofocado se podrá conocer realmente cuál fue la destrucción real y cuánto es posible recuperar. Así lo asegura a “El Mercurio” Andrés Meza, gerente de áreas protegidas de Conaf. “El daño nunca es homogéneo, jamás afecta el ciento por ciento del área afectada”, dice.

Una de las especies emblemáticas del área es la araucaria. Su adaptación al fuego depende de la velocidad con que pasen las llamas, dice Meza, quien es doctor en ciencias forestales. “Si pasan rápido, la intensidad es menor y la araucaria tiene capacidad de sobrevivir y continuar su ciclo. Si hay mucha intensidad se consume por completo”.

Para la flora que se pierda, la alternativa es la reforestación, pero todo dependerá también del daño que tenga el suelo.

Fuego en la noche

A nivel de la fauna, las especies más afectadas son las de menor envergadura y que no tienen la facilidad para desplazarse rápido antes de ser atrapadas por el incendio.

Entre las que más preocupan están el monito del monte y los roedores, reptiles y anfibios pequeños.

Las de mayor tamaño o más ágiles, como el zorro culpeo, el puma, el pudú o la guiña pueden haber tenido mejor suerte y escapado rápido del lugar , siempre que no hayan sido encerrados por las llamas.

En el caso de las aves —entre las que destaca el carpintero negro—, estas también pueden haber huido a tiempo, especialmente si se percataron del fuego durante el día.

Más complejo es el escenario si irrumpió de noche ya que puede haberlas sorprendido durmiendo en sus refugios.

Hasta ahora, según cifras proporcionadas por Conaf ayer por la tarde, se han quemado en total 4.500 hectáreas, de las cuales 200 corresponden al Parque Nacional Conguillío y es donde se está haciendo el mayor esfuerzo de contención.

En todo caso, este incendio todavía es de menor magnitud que el que afectó parcialmente la reserva Malleco, el Parque Nacional Tolhuaca, y una parte de Conguillío en el año 2002.

Según arroja el monitoreo de la respuesta de los bosques a ese incendio, todo depende de la intensidad que presenten las llamas.

“En Tolhuaca, en algunos sectores el fuego fue moderado y sobrevivió más del 80 por ciento de las araucarias, pero en otros en que fue más intenso no quedó más del cinco a 10 por ciento”, explica Mauro González, profesor de ecología y dinámica del bosque de la U. Austral.

Pero incluso así, hay ejemplares que sobreviven. “Eso les da la posibilidad de recuperarse. Una opción son las semillas, y otras que se quemaron y que eran pequeñas y murieron en el incendio, pueden rebrotar desde las raíces. Eso permite que estos bosques se recuperen en términos de biodiversidad y de individuos, aunque por supuesto no vamos a tener bosques de araucarias con la magnificencia que estos tenían hasta en 200 o 300 años más”.

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