Calbuco disparó 210 millones de metros cúbicos de cenizas (Diario Concepción)

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(19 de mayo) Especialista de la Universidad de Concepción viajó a la zona para determinar los efectos de la actividad eruptiva del macizo.

Por Tania Merino Macchiavello

Justo en el momento en que se produjo el tercer ciclo eruptivo del Calbuco, el grupo de investigación liderado por el Dr. Cristián Vargas del Laboratorio de Funcionamiento de Ecosistemas Acuáticos de la Facultad de Ciencias Ambientales la Universidad de Concepción se encontraba en las cercanías de macizo.

Se trató esa vez de un pulso menor, que sin embargo, “liberó una enorme columna de cenizas que posteriormente se depositaron en la zona de Cochamó y Puelo”, apuntó el especialista, como parte de la investigación que realizan para determinar el impacto de estos pulsos en las aguas del Estuario Reloncaví, ubicado a tan sólo 40 km del macizo.

Según este informe, la erupción del volcán del pasado 22 de abril liberó a la atmósfera una cantidad aproximada de 210 millones de metros cúbicos de ceniza, los cuales con el paso de los días se depositaron y sedimentaron sobre suelos y sistemas acuáticos, principalmente de las áreas geográficas más cercanas.

“Este material en suspensión, al depositarse sobre los suelos, es posteriormente transportado por las aguas de lluvias o infiltrado hacia napas subterráneas, llegando finalmente a los ecosistemas costeros, como bahías, fiordos y estuarios”, detalló.

Vargas citó un reciente artículo publicado en la revista Science, en que se presentaba los resultados de cómo, hace 252 millones de años, durante un período de enorme actividad volcánica en nuestro planeta, ocurrió un proceso de acidificación del océano, producto de la liberación de enormes cantidades de CO2 a la atmósfera, que posteriormente modificó la química del océano, y que llevó a la extinción de cerca de un 90% de la vida marina.

De ahí la relevancia de estudiar lo que podría ocurrir en uno de los principales semilleros de mitílidos (choritos, mejillones) de toda la X Región, que es donde se genera cerca del 90% de la producción nacional. “Por lo tanto cualquier impacto biológico que pudiera ocasionar este proceso eruptivo podría tener importantes implicancias para esta actividad acuícola en toda la Región de Los Lagos.”

El trabajo con el sector acuícola es uno de los pilares fundamentales de las actividades de investigación que realiza el grupo de científicos del Núcleo Milenio Musels.

Vargas viajó a la zona, acompañado del oceanógrafo, Dr. Diego Narváez y la química analista Lorena Arias del IMO, a realizar mediciones de propiedades físicas (temperatura, conductividad), oxígeno disuelto, pH, alcalinidad, pCO2. Para ello se utilizaron unos perfiladores de alta resolución de pigmentos y de pH, así como toma de muestras de agua para mediciones de gases, como el óxido nitroso (N2O) y metano (CH4) que serán posteriormente analizadas por la Dra. Laura Farías del Centro de Ciencia del Clima y Resiliencia (CR2) y académica del Departamento de Oceanografía de la UdeC.

La campaña contó además con la participación de investigadores del Instituto de Fomento Pesquero (Ifop), quienes tomaron muestras para análisis de fitoplancton y zooplancton y fue gestionada gracias al apoyo del Instituto Tecnológico para la Mitilicultura, con el cual el Centro Musels cuenta con un convenio de cooperación y la Empresa de Cultivos de Mitílidos Orizon.

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