Cambio climático altera el caudal de los ríos y fiordos de la Patagonia de Chile (Noticias Explora Conicyt)

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El río Puelo, uno de los más caudalosos de nuestro país, ubicado en la Región de Los Lagos, está siendo monitoreado desde la Cordillera de Los Andes hasta su desembocadura en el fiordo de Reloncaví, en un proyecto Fondecyt para estudiar los efectos de las variables climáticas en su caudal y en el ecosistema costero, así como en el uso del suelo de los bosques sureños.

En el sur de Chile existe una alta concentración de fiordos y estuarios, espectaculares tanto en su belleza como por la complejidad de su funcionamiento y ecosistema. La puerta de entrada es el fiordo de Reloncaví, el primero desde el norte hacia el sur, y a él ingresan tres torrentes muy caudalosos, como por ejemplo el río Puelo. Sólo para hacerse una idea, el río Maipo tiene 100 metros cúbicos por segundo y éste lleva 700 metros cúbicos por segundo.

“Este río, en un par de horas, le puede entregar una botella de agua de un litro a cada habitante del planeta”, dice el doctor Jorge León Muñoz, académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), quien lidera un proyecto Fondecyt para analizar cómo el cambio climático afecta el caudal de estos afluentes y cómo esto impacta en el sistema costero de la Patagonia.

La mezcla de agua dulce con oceánica entrega condiciones únicas al estuario que, además de permitir una gran biodiversidad, sustenta a dos de las principales industrias acuícolas del país: los choritos (mejillones) –primer lugar en producción a nivel mundial- y los salmones -segundos a nivel mundial-.

Ahora, ¿cuál es el dilema en este escenario idílico? El investigador lo explica, “el problema es que cada vez llueve menos en el sur del país y el caudal del río Puelo ha decrecido significativamente en las últimas décadas. Además, en los años cuando se acopla con el Fenómeno del Niño, entrega muy poca agua dulce, bajando a unos 200 metros cúbicos por segundos. Cuando esto pasa, el fiordo se vuelve loco y comienzan a pasar cosas que no son comunes”.

El doctor en Ciencias Forestales se refiere al florecimiento de algas nocivas y a la baja de oxígeno en la superficie, lo que puede matar salmones u otras especies nativas. El estudio que lidera es muy importante porque se prevé que en el futuro cercano esta disminución en el ingreso de agua dulce se intensificará. “El escenario mas negativo podría ser de un 30% menos”, advierte.

Intenso monitoreo desde la cordillera al mar 

Con el fin de obtener datos certeros del avance del cambio climático, el investigador Fondecyt realiza monitoreos bimensuales desde el origen del caudal en la Cordillera de Los Andes hasta la desembocadura del río Puelo, en el fiordo de Reloncaví. Estas mediciones se extenderán por dos años y analizarán la temperatura, la salinidad, el oxígeno, los nutrientes, ceras y materia orgánica, entre otras variables.

Otro aspecto que se considera en este estudio es el uso del suelo, que en esta zona es como una gran esponja. Cuando llueve, los bosques colectan esa agua, la conservan en su interior y después, en periodos de verano, entregan caudales estables con altos niveles de calidad. Lo malo es que cada vez hay menos bosques, por causas provocadas por el hombre, como los incendios y la tala indiscriminada.

“La idea del proyecto es evaluar para las próximas décadas cuál va a ser el efecto combinado de estos procesos de transformación del uso de suelo con los efectos del cambio climático, entrando menos agua. Y cómo todo eso afectará a los fiordos”, finaliza el profesor.

En el análisis de las muestras se han sumado otros investigadores nacionales de distintas disciplinas, entre ellos los centros apoyados por el Programa Fondap de CONICYT, Centro de Interdisciplinario para la Investigación Acuícola (INCAR), el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2 y el Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL). Y el Instituto Catalán de Investigación del Agua (ICRA) de España. Los resultados finales, se esperan para 2020.

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