Cambio Climático y Eventos Extremos: El Tifón Haydin

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    (15 de noviembre) Columna de René Garreaud, publicada en El Dínamo.cl

    Los eventos meteorológicos extremos (olas de frío o calor, inundaciones, etc) tienen un gran impacto en la población, ocasionando pérdidas de vidas e infraestructura. El ejemplo más reciente es el tifón Haydin que asoló el archipiélago de Filipinas esta semana dejando una catástrofe humanitaria de grandes dimensiones. El enviado de las Filipinas en la 19 Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático (actualmente en desarrollo en Varsovia) anunció que ayunará “hasta que se avizore una salida significativa”. Pero ¿es posible culpar al cambio climático de la ocurrencia del tifón Haydin? o ¿es posible atribuir eventos meteorológicos extremos al progresivo calentamiento del planeta debido a las emisiones antropogénicas de gases con efecto invernadero?

    Para responder, en primer lugar es necesario señalar, que un evento extremo requiere de una combinación precisa de condiciones meteorológicas especiales. Aunque son infrecuentes, estos eventos han sido registrados a lo largo de la historia, de manera que su ocurrencia no puede atribuirse a un cambio del clima (sea por razones naturales, como los ciclos del Fenómeno de El Niño, o por causas antropogénicas). Sin embargo, los eventos meteorológicos dependen de las condiciones medias de la atmósfera, como es evidente por su ocurrencia en ciertas estaciones del año o regiones geográficas. El cambio climático puede entonces perturbar la ocurrencia de eventos extremos de varias formas: aumentando su número, intensidad y rango geográfico.

    Por tanto, la pregunta pertinente es: ¿cuánto contribuyó el cambio climático a la extrema intensidad del tifón Haydin? (o al hecho de que Filipinas ha experimentado el paso de 3 grandes tifones este año). Dicho de otro modo: ¿cuál es la contribución adicional (marginal) del cambio climático al incremento en la intensidad o frecuencia de determinados eventos extremos?

    Aunque argumentos simples indican que sí existe tal contribución adicional, la comunidad científica aun no establece la magnitud de esta contribución (ver sección 3.8 de informe del IPCC, 2007). Por un lado, se analizan series históricas que muestran una tendencia al incremento de ciertos eventos extremos durante décadas recientes y por otro lado, se analizan casos particulares como el Tifón de Filipinas y resultados de modelos numéricos del clima del futuro.

    En Chile, los posibles cambios en la frecuencia/intensidad de eventos extremos en las décadas futuras es un tema de estudio, que está siendo abordado por parte del (CR)2 y otros grupos de científicos. Investigaciones recientes indican un aumento de noches cálidas en gran parte del territorio nacional, como también proyecciones de tormentas de invierno menos frecuentes pero con mayores temperaturas, aumentando la superficie sobre la cordillera que recibe lluvia y eventualmente aumentando el riesgo de aluviones en la zona central.

    Es importante destacar que los impactos sociales y económicos de un evento extremo dependen de la intensidad de los factores meteorológicos involucrados, pero también -y de manera definitiva- del grado de vulnerabilidad de la población frente a estos riesgos. Como la experiencia nos indica, la vulnerabilidad frente a eventos extremos se ha incrementado en zonas altamente pobladas o pobremente diseñadas. Es por ello, que estos temas deben ser abordados de manera integrada por las distintas ramas de la ciencia y constituir un tema de interés nacional.