Cazadores asesinaron a dos de las únicas tres jirafas blancas que quedaban en el mundo (Chilevisión)

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    La tierra ha perdido casi el 60% de sus animales en los últimos 40 años. Eso por factores humanos o medioambientales. La jirafa blanca ha sido la más reciente víctima. Cazadores, terminaron con la vida de una cría y su madre, en el sector noreste de Kenia. Mientras, en Chile, ya se está trabajando en una ley para proteger a las especies en peligro.

    En el mundo sólo quedaban tres jirafas blancas. Hoy, sólo una. Esto porque dos cazadores asesinaron a una de ellas y a su cría. Un panorama desolador, pero que vuelve abrir el debate sobre si dentro de la normativa debe estar la protección a especies que están en peligro de extinción.

    Las dos jirafas blancas, extremadamente raras, fueron asesinadas por cazadores furtivos el noroeste de Kenya, aseguran grupos conservacionistas. Dos guardaparques encontraron los cadáveres de una hembra y su cría en una villa al noroeste del condado de Garissa.

    Una tercera jirafa blanca sigue viva, y según conservacionistas sería la única que queda en el mundo. Su apariencia blanca se debe a una rara condición conocida como leucismo, lo que causa que las células de su piel no tengan pigmentación.

    Es un riesgo porque estas tres ahora solo queda una, y al ser una mutación es un gen recesivo que para que se vuelva repetir es muy difícil. Por lo tanto, son especies que no están en su ambiente natural, por tener un gen recesivo están expuestas a ser cazadas como en este caso”, dice el médico veterinario Paulo González.

    Múltiples noticias sobre estos animales recorrieron el mundo a penas fueron fotografiados en 2017. El gerente de Ishaqbini Hirola Community Conservancy, Mohammed Ahmednoor, aseguró que los animales asesinados fueron vistos por última vez hace alrededor de 3 meses.

    El rechazo ha sido mundial y por eso se hace necesario asegurar la protección de estas especies. Desde enero Chile ya piensa en una Ley de Cambio Climático que pretende incluir este objetivo, pero el que ya enfrenta inconvenientes.

    Se aborda lo que es la adaptación, a través de los planes de adaptación; sin embargo, existe un enfoque sectorial desde un punto de vista de los sectores productivos. Yo creo que ahí existe una falencia y un desafío para el Congreso de avanzar en el desarrollo y profundización mayor de qué tipo de adaptación es la que vamos a querer definir en este proyecto”, comenta Pilar Moraga, investigadora del Centro de Ciencia del Clima y Resilencia.

    Aquí surgen otras necesidades que están incluidas en esta normativa frente a la crisis. Planes de mitigación, resguardo de la seguridad hídrica y carbono neutralidad al año 2050.

    “Cuáles son los sectores responsables, cuáles son las metas a alcanzar por cada uno de ellos y esto a través de un sistema de presupuestos de carbono. También hay otros instrumentos de políticas públicas como son los planes que conocemos actualmente tanto de mitigación como de adaptación“, añade la investigadora.

    El 18 junio comienza el proceso de participación ciudadana del anteproyecto, el que por un lado debiera guiarnos en las complejidades de la crisis climática, pero la que también debe garantizar la preservación de las especies están desapareciendo del planeta.

    En el caso africano, los cazadores furtivos todavía no han sido identificados y su paradero es desconocido. La Sociedad de Vida Salvaje de Kenya, el principal cuerpo de conservación al Este de África aseguró estar investigando los asesinatos.

    “Este es un día muy triste para la comunidad de Ijara y Kenya como nación. Somos la única comunidad en el mundo que custodia jirafas blancas“, agregó Ahmednoor en un comunicado, según la BBC.

    “Sus muertes son un retroceso para los tremendos pasos tomados por la comunidad que aboga por la conservación de estas raras y únicas especies y un llamado a la acción para apoyar lo más posible a los esfuerzos de preservación de la vida silvestre“, agregó.

    Estas jirafas blancas fueron vistas por primera vez en marzo de 2016, cerca de una vecindad en Tanzania.

    El 40% de la población de jirafas ha desaparecido en los últimos 30 años y la caza ilegal para recolectar carne y piel continúa, de acuerdo a la African Wildlife Foundation.

    La población cayó de 155.000 en 1985 a sólo 97.000 en 2015, de acuerdo a la Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza (IUCN por sus siglas en inglés)

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