Chile podría completar cinco años secos en 2015 y escenario pondría más presión a los costos de la energía (El Mercurio)

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(El Mercurio, 26 de febrero) El aporte de la energía hidroeléctrica al Sistema Interconectado Central (SIC) podría caer e impulsar costos marginales hasta US$200 por MW.

Por Antonia Eyzaguirre.

La incertidumbre en torno al clima es alta y los pronósticos, muy complejos. Pero este 2015 podría moverse entre normal o más seco de lo normal en cuanto a hidrología, asegura René Garreaud, subdirector del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia -(CR)2-, de la Universidad de Chile.

De cumplirse el segundo escenario, la zona central del país completaría cinco años continuos de escasas lluvias, lo que afectaría los costos de la energía.

Entre 2010 y 2013, Chile vivió una seguidilla de años secos, y si bien en 2014 el asunto se normalizó, el efecto se dio solo desde Concepción hacia el sur, ya que entre Coquimbo y el Maule la sequía se mantuvo.

Incluso, enero pasado fue el más seco en 50 años en la zona sur del país, según la Dirección Meteorológica. Claudia Villarroel, climatóloga de esta institución, explica que en medio siglo las lluvias han descendido 50 milímetros por año en dicha zona.

Los pronósticos de la Dirección Meteorológica de hoy solo se proyectan hasta abril y estiman una condición normal para todo el país, excepto para las regiones de Atacama y Coquimbo, donde se vivirá una estación seca. La experta agrega que, además, estaría en desarrollo el fenómeno de El Niño, que aún no toma fuerza.

Según Garreaud, en la zona central hay una cierta relación de las lluvias con el fenómeno de El Niño (más húmedo) y La Niña (más seca), pero ese patrón se ha ido deteriorando con el tiempo. «Aún cuando estamos en la categoría de El Niño, están todas las posibilidades abiertas. (…) El futuro, en general, se ve más seco, así que si hay que apostar hacia el futuro, cada vez se colocarán más fichas a esta condición», advierte el especialista.

El hecho de que estos fenómenos sean cada vez menos decisivos tiene que ver con el cambio climático. Prueba de ello es que entre 2010 y 2014 han existido ambos fenómenos. «El cambio climático es una tendencia a la sequía y, a medida que pasan los años, este va teniendo más relevancia», dice Garreaud.

Efecto en la electricidad

Un año más seco afecta a varias actividades económicas, como la ganadería, la agricultura, la minería y la energía.

El pronóstico de deshielo para lo que queda de este año hidrológico -y que dura hasta este marzo-, es más seco de lo normal. El Centro de Despacho Económico de Carga del Sistema Interconectado Central (CDEC-SIC) considera una probabilidad de excedencia (que el año hidrológico sea seco) de 81%, muy superior a lo estimado.

Las escasas lluvias también se reflejan en la matriz eléctrica, puesto que las centrales hidroeléctricas comenzarían a aportar menosal sistema.

Francisco Aguirre Leo, director ejecutivo de Electroconsultores, señala que en enero el SIC se abasteció en 43% de este tipo de fuente, mientras en 2014 el suministro anual de hidroelectricidad fue de 44,9%, una cifra relativamente mejor que la de 2013, cuando alcanzó el 38%, el peor aporte de esta fuente en el siglo. En 2006, por ejemplo, el aporte era del 70%.

El CDEC-SIC, en su programa de generación de 12 meses -febrero de 2015 a enero de 2016-, prevé los tres escenarios: seco, medio y húmedo. De cumplirse el primer caso, anticipa que los costos marginales -entendiendo por ello el precio promedio de la energía generada por la central más cara que entra al sistema, y que marca las transacciones en el mercado spot-, llegarían a US$ 200 MW en mayo en la barra Charrúa 220, alcanzando su peak en ese mes.

María Isabel González asegura que algo que afectará negativamente los costos marginales será que la central El Toro -de 450 MW y ubicada en la cuenca del Laja-, dejará de operar entre mayo y noviembre para permitir la recuperación del embalse y asegurar la temporada de riego por dos años, por un acuerdo entre Endesa y los regantes.

Fuentes de la industria aseguran que la baja del petróleo ayudaría a limitar este aumento en exceso de los costos marginales, puesto que el diésel muestra una fuerte baja frente a 2013.

«El cambio climático es un tendencia a la sequía, y a medida que van pasando los años, el cambio climático va teniendo más relevancia» René Garreaud, Subdirector del (CR)2

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