Chile teme que los incendios australianos se repitan en su territorio (El Ágora)

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La Corporación Nacional Forestal de Chile, CONAF, advierte del riesgo de que los virulentos incendios que arrasan Australia puedan repetirse en Chile, no solo por las similitudes orográficas, vegetativas y topográficas, sino porque el país andino cuenta como agravante con una sequía más severa que la australiana

La Corporación Nacional Forestal (Conaf) chilena ha advertido durante la presentación del estudio “Informe a la nación: incendios forestales en Chile”, elaborado por el Centro del Clima y la Resiliencia (CR2), de que los devastadores incendios forestales que se están viviendo en Australia este verano son similares a los vividos en Chile durante 2017, e insistió en que las condiciones son muy similares entre ambos países.

El director ejecutivo de la Conaf, José Manuel Rebolledo, explicó que ambos países están a la misma latitud, y que incluso Santiago y Sidney comparten paralelo.

“Compartimos un clima mediterráneo, sobre todo lo que es la zona centro-sur de Chile, compartimos vegetación de eucaliptus”, detalló y también “tenemos topografías similares”.

Sin embargo, destacó una diferencia que no beneficia a Chile, y es que actualmente el país “vive una sequía más severa que la que está viviendo Australia”.

Las últimas cifras registradas hasta ayer por Conaf indican que esta temporada los incendios forestales han quemado ya 20.859 hectáreas, un 122% más que el verano pasado y un 5% más bajo que el promedio del último quinquenio, que incluye los catastróficos incendios de la temporada 2016-2017 que arrasaron casi 600 mil hectáreas y poblados completos.

El alto riesgo de ocurrencia de grandes incendios en Chile está también respaldado por el mundo científico, y esa es una de las principales conclusiones del “Informe a la nación: incendios forestales en Chile”, documento elaborado por el Centro del Clima y la Resiliencia (CR2) que señala que Chile será en el futuro más seco y expuesto a eventos cada vez más desastrosos.

Según explicó Mauro González, ingeniero forestal de la Universidad Austral y doctor en Geografía, y coordinador del trabajo de dos años para la elaboración del informe, de los 22 megaincendios que han ocurrido en el país en los últimos 40 años, 16 se han registrado a partir del año 2010.“Nuestra proyección es que bajo las condiciones climáticas y meteorológicas en un contexto de sequía de más de diez años, con veranos muy secos y olas de calor en la zona centro sur de Chile, es muy factible que estos eventos extremos de incendios se puedan repetir”, afirmó.

“Como los incendios están siendo más frecuentes y simultáneos, son de mayor duración y mucho más difíciles de controlar. Y eso retroalimenta que los incendios sean a su vez de mayor tamaño (…) Si bien podemos reducir la incidencia de incendios, que ocurran menos siniestros provocados por el ser humano, basta un porcentaje mínimo de esos incendios para que pueda provocar una gran catástrofe”, advirtió González.

“Por otro lado, también se ha prolongado la temporada de incendios. Ya no son acotados a primavera-verano-otoño, sino que se han extendido al año completo, de julio a junio. Y en el caso de los incendios de mayor tamaño, la temporada de incendios mayores a 200 hectáreas ha aumentado en prácticamente dos meses. Esa es una primera gran conclusión respecto al régimen de incendios”, afirmó González.

Causas de incendios

En Chile el 99,7% de los incendios se inician ya sea por descuidos o negligencias en la manipulación de fuentes de calor, o por prácticas agrícolas o por intencionalidad, originada en motivaciones de distinto tipo, incluso la delictiva.

Sin embargo, en ciertas áreas del mundo, los rayos también han ocasionado incendios, contribuyendo al desarrollo de algunas formaciones vegetales, eliminando individuos sobremaduros, estimulando la semillación, abriendo espacios y creando condiciones para la regeneración natural.

Pero este no es el caso de Chile, donde toda la vegetación es sensible al fuego y en la cual el daño no sólo es su quema y destrucción, sino que, además, afecta al suelo, a la fauna, al aire, al ciclo del agua y, en general, al entorno del ser humano y en ocasiones a las propias personas.

La superficie afectada en cada período de incendios forestales promedia las 52.000 hectáreas quemadas, pero con valores extremos que han ido desde 10.000 y 101.000 hectáreas. El mayor daño corresponde a praderas y matorrales. En menor escala arbolado natural y plantaciones forestales, principalmente de pino insigne.

Al igual que en otras áreas del mundo, unos pocos incendios de magnitud en Chile alcanzan superficies entre mil a diez mil hectáreas quemadas, a veces más, concentran los recursos de combate, concitan la preocupación nacional y, en conjunto, representan el 60% de la superficie afectada en el país. Su número es de sólo un 0,6 a 0,9 % del total, pero su impacto es significativo.

Sin embargo, a pesar de estos incendios forestales de magnitud, es relevante destacar que el 90% de los incendios combatidos por CONAF es detectado y extinguido con una superficie igual o menor de 5 hectáreas.

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