Climatólogo: El que llueva no asegura que no haya preemergencia (Cooperativa)

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(1 de julio) Experto advirtió que estamos en el año más seco registrado en Santiago. Aclaró que aunque las lluvias en julio sean intensas, no aseguran una mejoría en el aire.

Frente a la mala calidad del aire, que este miércoles nuevamente llevó a decretar preemergencia, los santiaguinos esperan el comienzo de las lluvias, las que los expertos anuncian para mediados de julio y si se cumple el pronóstico el próximo domingo se esperan precipitaciones leves.

Roberto Rondanelli, climatólogo del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), aclaró que «este año ha sido anormalmente seco, está fuera de toda estadística en el registro de 150 años en Santiago».

El especialista explicó además que la mala condición del aire es agravada por «el hecho de que no llueva, pero el que lloviera tampoco nos asegura que no vaya a haber preemergencia. Posiblemente en dos meses no sea completamente subsanable aún cuando lloviera mucho».

Por lo que «aunque el Niño sea extraordinariamente intenso, tampoco se espera que la precipitación vaya a ser por sobre lo normal. Probablemente vamos a estar en un rango de normalidad y eso es lo mejor que podríamos esperar».

Por su parte Patricio Pérez, director del Centro Ambiental de la Universidad de Santiago, indicó que la actual situación ambiental «se podría atribuir principalmente a la meteorología de este año», sin embargo, «hay cosas que se pueden hacer como usar menos el auto particular y más el transporte público, compartir los vehículos».

Aunque «va más por el lado de la calefacción, es mucho más eficiente apagar una estufa a leña que sacar 40 autos de circulación», aclaró.

Durante este año se han decretado 154 sumarios sanitarios, 44 de los cuales han sido domiciliarios, como explicó el seremi Carlos Aranda.

«Comparado con otros años, las respuestas que han tenido los ciudadanos sobre el uso de leña ha sido bastante buena, porque tenemos mucho menos sumarios que anteriormente (…) las personas usan menos leña, pero además los ciudadanos organizados o los propios vecinos en general se acercan a las casas donde están usando leña y le hacen ver el daño que está ocurriendo y eso ha sido un aporte también a la fiscalización», sostuvo.

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