Con el cambio climático, la biósfera terrestre atrapará menos CO2 (El Mercurio)

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La sequía, el aumento de la temperatura y el incremento de los incendios provocan que los árboles no solo capturen menos dióxido de carbono, sino que, por el contrario, liberen más.

Por Lorena Guzmán H.

Como parte del ciclo natural de la Tierra, tanto la masa vegetal como los mares capturan y generan dióxido de carbono. Hasta la era industrial, esos ciclos se regían por los ritmos propios del planeta, pero con la generación humana de grandes cantidades de CO2 ese reloj perfecto se desajustó. Aun así, se pensaba que la Tierra iba a tener cierto nivel de resiliencia y seguir absorbiendo el exceso, pero nuevos datos estiman que eso no ocurrirá.

La fuerza de El Niño

Desde mediados de 2014, la NASA puso en órbita al OCO-2 (Orbiting Carbon Observatory-2) para medir el ciclo de carbono terrestre, por primera vez, desde las alturas. Son esos datos los que develaron que, en el nuevo escenario que se está proyectando a causa del cambio climático, la Tierra no sería tan resiliente como lo pensado. La primera ronda de resultados del OCO-2 aparece en una serie de trabajos publicados en la revista Science.

Durante el último fenómeno de El Niño se liberaron a la atmósfera 2,5 gigatoneladas de CO2 más que en 2011, momento en que estaba presente el fenómeno de La Niña, asegura un trabajo liderado por Junjie Liu, del Laboratorio de Propulsión a Chorro del Instituto de Tecnología de California. Esta cifra es la más alta registrada en la historia, asegura el estudio.

“Este resultado es muy importante porque las condiciones que produce El Niño -sequía en Sudamérica, alzas de temperatura en África e incendios en el Sudeste Asiático- son las que esperamos tener en forma constante con el cambio climático”, asegura Fabrice Lambert, investigador del Centro de Ciencia del Clima y Resiliencia (CR)2 y del Instituto de Geografía de la U. Católica. “Este es un estudio sobre el clima futuro, donde se esperaba que la biósfera terrestre capturara mucho más CO2 , pero no sería así”, agrega.

A grandes rasgos, el ciclo del carbono tiene altos y bajos comandados por el crecimiento de los árboles. Así, al final de la primavera, al aumentar la masa de la biósfera terrestre, se captura más CO2 a través de la fotosíntesis. Mientras que en el invierno, por el contrario, la falta de crecimiento hace que los árboles liberen CO2 al no crecer y solo nutrirse.

Con los nuevos datos se logró dimensionar esa diferencia y se estableció que en abril, durante la primavera del hemisferio norte, es cuando más dióxido de carbono hay en la atmósfera, justo antes de que los árboles comiencen su período de mayor captura.

Pero cuando aparece El Niño ese ritmo cambia. Con los incendios, todo el CO2 capturado en los árboles se libera, mientras que con la sequía el crecimiento se interrumpe y hay menos fotosíntesis. Si esto se lleva a nivel planetario, causa un gran cambio en el nivel de absorción global, explica Fabrice Lambert.

Aunque se sabía que El Niño podía tener una gran influencia en el ciclo de carbono, no se había estimado cuánta. “Este juega un rol temprano y determinante en la modulación de los cambios de concentración atmosférica de CO2 “, dice otro estudio encabezado por Abhishek Chatterjee, de la Asociación de Universidades para la Investigación Espacial, en Estados Unidos. Resultado que necesita más estudios para entender su efecto completo.

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