Crónica de las X Jornadas Iberoamericanas 2019: la necesaria cooperación entre naciones (Noticias IUGM)

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    Tres días de intenso debate, intercambio cultural y de información, en donde se han expuesto los principales desafíos en Iberoamérica relacionados con la paz, la seguridad y la defensa

    La mañana del martes estuvo dedicada al crimen organizado, comenzando con la mesa redonda ’El crimen transnacional organizado: ¿Visiones compartidas?’, moderada por Ricardo Magaz, profesor de Fenomenología Criminal, ensayista y profesor del IUGM, y en la que participaron Marcelo Rech, periodista y analista del Instituto InfoRel de Relaciones Internacionales y Defensa (Brasil); Gustavo Sánchez Velásquez, agregado policial de Honduras en Washington, D.C.; y Guillermo Valdés, socio director de Política y Seguridad de GEA, Grupo de Economistas y Asociados (México).

    Las características particulares de Iberoamérica, una región conformada por numerosos Estados, con miles de kilómetros de unas fronteras muy permeables, ha favorecido el desarrollo de grupos criminales a uno y otro lado de las fronteras estatales y, por consiguiente, de gran calado transfronterizo. Como comentaba Ricardo Magaz en su presentación, “el crimen organizado es un fenómeno mundial contemporáneo que trasciende fronteras, mediante las tecnologías emergentes y la globalización. Los modus operandi se propagan interconectados con dinamismo por todo el planeta, incidiendo directamente en el concepto de seguridad, lo que acarrea serios peligros para la paz de las naciones”.

    Marcelo Rech habló sobre la internacionalización de las organizaciones criminales brasileñas, y nos explicó cómo comando criminales como el PCC o el Comando Vermelho se han expandido por toda Sudamérica, colaborando incluso entre sí, para derrotar a enemigos conjuntos, incluso al otro lado de las fronteras brasileñas; y cómo han logrado desarrollar contactos también incluso en el continente africano. Rech quiso dar “un pequeño recorte de una realidad que hoy es la principal amenaza en Brasil, y creo que también para toda nuestra región, especialmente Sudamérica” y compartir con los asistentes “parte de una experiencia de campo de los lugares donde he estado y de los temas que he tratado en mi carrera como periodista”.

    En su intervención, Gustavo Sánchez se centró en las maras y pandillas, la violencia y la criminalidad en el llamado Triángulo Norte (Guatemala, Honduras y El Salvador), pero también en cómo se ha desarrollado el fenómeno marero fuera del mismo, con numerosas ramificaciones en toda América del Norte, Canadá, Estados Unidos y México, además de en la propia Europa del Sur (con presencia en España e Italia), aunque el fenómeno no ha sido exportado en su plenitud. Algunas de estas maras se han llegado a convertir en movimientos que hablan de las propias ‘naciones mareras’ en lugar de considerar la realidad estatal de los países del Triángulo del Norte.

    La mesa redonda finalizó con la intervención de Guillermo Valdés, que nos habló sobre la evolución de las organizaciones criminales en México en el siglo XXI y de cómo el alcance del narcotráfico mexicano se ha expandido a Estados Unidos pero también dispone de numerosos contactos en Centroamérica, en Sudamérica y, por supuesto, en Europa. “El origen de la criminalidad organizada en México ha sido el narcotráfico”, un negocio criminal que lleva casi 100 años de existencia desde que en 1926 se declararan prohibidas la drogas en el país, “y ha sido un negocio creciente y que se ha diversificado a lo largo de esos 100 años porque, además, les tocó a los narcos la gran oportunidad de ser vecinos del mayor consumidor del mundo de drogas”, explicaba Valdés.

    Accede aquí al vídeo de la mesa redonda.

    Tras la mesa redonda, Rafael Guarín Cotrino, consejero presidencial para la Seguridad Nacional de Colombia, nos ofreció su conferencia ’El crimen organizado en Iberoamérica’, en la que señaló “algunos rasgos de lo que observamos acerca del crimen organizado en el Hemisferio y con relación a España”. Comentaba Guarín que “si hay disparidad de velocidades entre la política y el mercado, también la hay entre la política y la respuesta del Estado frente al crimen organizado”. Y también habló sobre las “consecuencias y los efectos que estamos viendo, tanto en materia de seguridad ciudadana como de seguridad nacional, del crimen organizado”. Finalmente, ofreció algunas sugerencias sobre “las líneas de acción que hay que tomar, tanto en el plano nacional como en el plano de la cooperación internacional”.

     

    Accede aquí al vídeo de la conferencia.

    Cambio climático y seguridad

    Por la tarde le legó el turno a un tema transversal de gran actualidad con la mesa redonda ’El cambio climático, una asignatura pendiente en la seguridad’, moderada por Jorge Cabezas Fontanilla, diplomático español y experto en Iberoamérica, con la presencia de Pilar Moraga, subdirectora del Centro de Derecho Ambiental de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile; Gonzalo Escribano, director del programa Energía y Cambio Climático del Real Instituto Elcano y profesor de Política Económica en el Dpto. de Economía Aplicada de la UNED; y Janneth Vargas, consultora senior en seguridad interna en Cordillera Applications Group.

    En su presentación de la mesa, Jorge Cabezas recalcó “la necesidad de ir situando en el contexto de las reflexiones globales, regionales y nacionales, en los ámbitos públicos y privados, este asunto que no es baladí, el de la relación entre el cambio climático y la seguridad“. Un cambio climático que no entiende de fronteras; y en particular, en el caso iberoamericano, la amenaza a los grandes recursos ecológicos de la región afecta a todos los países por igual. La degradación ambiental ya se considera un agravante de la pobreza, la desigualdad y la inestabilidad política, y debe afrontarse sin demora, ponderando al mismo tiempo las ventajas e inconvenientes de la forma en que se relaciona con la seguridad.

    Según Pilar Moraga, “vincular el cambio climático a la seguridad es un tema, quizás, no común, más bien novedoso”. Lejos de ser algo que nadie previó, “los efectos del cambio climático se pueden prever hasta cierto punto; y esa predicción, esa prevención, genera un espacio a lo que es la seguridad, o al desarrollo del concepto de seguridad”, explicaba Moraga en su disertación, en la que trató, entre otros temas, de los desafíos que presenta el cambio climático tras el Acuerdo de París, la ya mencionada relación entre seguridad y cambio climático, y la consideración del cambio climático y la seguridad nacional en el caso concreto de Chile.

    Gonzalo Escribano, en su intervención, quiso compartir con los asistentes varias ideas. La primera de ellas, y abundando en la relación entre cambio climático y seguridad, fue que “hay que huir de la securitización del cambio climático y en lo que hay que trabajar es en climatizar la seguridad”. Además, quiso dar una visión rápida de lo que dice la 5ª evaluación del IPCC (el Panel Intergubernamental del Cambio Climático de Naciones Unidas) sobre América Latina, teniendo en cuenta, además, que se considera al cambio climático como un multiplicador de riesgos. Finalmente, habló de lo que se puede desde hacer España y Europa con respecto a este tema.

    La disertación de Janneth Vargas fue una apuesta de reflexión, “de cuestionamiento, desde un punto de vista de la gestión política, de los asuntos relacionados con el cambio climático que, sobre todo, están directamente relacionados con las agendas  de seguridad de los estados latinoamericanos”. La especialista se centró, principalmente, en la “realidad de la gobernanza de nuestros estados en Latinoamérica”, un tema repetido en los diferentes debates de estas X Jornadas Iberoamericanas, que se refiere a “la capacidad que tienen nuestros estados para gestionar sus propias amenazas, y administrar de manera eficiente su propia institucionalidad”, haciendo además hincapié en “las vulnerabilidades que supone un fenómeno que es estructural y que demanda algunas acciones de tipo estructural en distintos ámbitos”.