El agua se empezó a transar en Wall Street: Expertos nacionales analizan el impacto que podría tener en Chile (The Clinic)

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Causó sorpresa a nivel mundial, sin embargo, que los derechos de agua se sometan a las leyes de la oferta y la demanda no es una novedad para Chile, donde el 100% está concentrado en manos de privados. En The Clinic conversamos con tres especialistas en materia medioambiental para saber el impacto que trae consigo este salto del vital elemento al mercado de capitales y si debemos esperar un proceso cada vez más intensivo de privatización a escala global.

Por Camilo Espinoza

A partir del lunes, el agua comenzó a ser cotizada en la Bolsa de Nueva York, tal como lo hacen otras materias primas como el petróleo, el cobre o el trigo.

De este modo, uno de los principales mercados de capitales del mundo buscará establecer un indicador -el Nasdaq Veles California Water Index (NQH20)- para los precios de los derechos de agua en California, el que comenzó cotizando a 294.6 pesos el metro cúbico, aproximadamente.

Según detalló CME Group, esta nuevo hito en Wall Street permitirá supuestamente una mejor gestión del riesgo asociado a la escasez del agua y realizar una mejor correlación entre oferta y demanda.

Si bien está basado en los precios de las principales cuencas fluviales de California, donde la escasez ha aumentado, se espera que su valor sea usado como referencia para todos los mercados de agua.

¿CÓMO INTERPRETARLO?

Para el exministro de Medio Ambiente, Marcelo Mena, el hecho de que el agua se comience a transar en la bolsa es “fundamental” porque permite “reconocer los precios de estos recursos, que no son infinitos”.

“La escasez hídrica se ve como un talón de Aquiles para el crecimiento de los países, se entiende que puede causar pérdidas del crecimiento entre 2% y 6%, y que hay que invertir en la resiliencia con respecto al suministro de agua”, argumenta.

Anahí Urquiza, investigadora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2 y académica de la U. de Chile, ofrece un contrapunto. Para ella, efectivamente “hay una mayor conciencia en el ámbito financiero y económico de la importancia que tiene el agua”, pero subraya que al mismo tiempo “el sistema económico se apropia de una manera mucho más rápida de estos problemas y empieza a generar su propias operaciones.”

A su juicio, la transacción en la bolsa “no alcanza para proteger las reservas de agua, ya que estas empiezan a ser parte de la especulación económica. Eso es súper peligroso, porque la lógica financiera no es una lógica del bien común, opera bajo una racionalidad de propiedad privada”.

Cristián Cataldo, economista de la red de Estudios Nueva Economía (ENE), concuerda con esta visión y complementa que esto debe ser leído como “la prolongación de las prácticas privatizadoras y de mercado que hemos ejercido como sociedad sobre la naturaleza”.

“Hay un principio sobre el cual el mercado se rige: En la medida que un bien se hace escaso, aumenta su precio. Eso tiene repercusiones sociales que pueden ser devastadoras”, sentencia.

Embalse Los Aromos, en Limache. Julio de 2020. Foto: Agencia UNO

¿QUÉ ESCENARIOS ABRE?

Los tres expertos concuerdan en que es probable que este fenómeno comience a repetirse en otras partes del mundo. Es más, Cristián Cataldo subraya que ya ocurría en otros países, donde se transaban derechos de agua para riegos agrícolas o para uso minero.

Anahí Urquiza plantea que este fenómeno “es fácil que se repita en otras latitudes, porque el argumento que hay detrás es que el mercado podría utilizar de una manera más eficiente el agua. Por lo tanto, frente a la escasez, aparece la semántica de que es la distribución del recurso privado permitiría darle un mejor uso y darle un mejor valor”.

Por otro lado, Marcelo Mena insiste en que el principal escenario que se abre es que “la extracción infinita de recursos no es posible”. “Se entiende ya que hay límites planetarios, que la cantidad de agua limita la cantidad de alimentos, y eso tiene implicancias en sus costos”, puntualiza.

Lago Peñuelas, febrero 2020. Foto: Agencia UNO

¿QUÉ PASARÁ EN CHILE?

Para Anahí Urquiza, en Chile “deberíamos dar la voz de alerta” respecto a la transacción de los derechos de agua en el mercado, porque “ya hicimos este experimento y fracasó”.

“Por ejemplo, en el Valle del Limarí hay unos embalses que funcionan como bancos de agua, donde los derechos se transan y hay una compra-venta de volúmenes. Lo que pasó en la cuenca del Limarí es una mayor concentración de los derechos de agua en pocas manos y un uso más intensivo de los recursos hídricos”, explica.

Por su parte, Cristián Cataldo hace la distinción entre las subastas y las compra de títulos de propiedad de agua, que es lo que pasa en Chile, con su transacción en la Bolsa de Comercio, que es lo que se acaba de inaugurar en Estados Unidos.

“Yo temo que nos pongamos a imitar a los gringos y empecemos a transar los derechos de agua en el mercado de capitales. Eso sería gravísimo porque tiene muchas repercusiones sociales, donde sufren las comunidades y se benefician las empresas”, señala.

Aún así, el economista señala que el caso chileno es “un caso extremo”, porque independientemente del uso del agua, la propiedad es privada. “El gran problema de meter cualquier bien a un mercado de capitales es que se va a regir por sus leyes, y esas están determinadas por la especulación financiera”, subraya.

Finalmente, Marcelo Mena asegura que “estamos en el peor de los mundos” ya que el hecho de que el agua sea 100% privada permite resguardarla como propiedad, “pero no para acceso humano ni para sustentar los ecosistemas”, lo que termina generando un “mercado libre distorsionado”.

Además, el exministro complementa que el modelo chileno también adolece de falta de transparencia, ya que “no se sabe en forma transparente quiénes tienen derecho, quiénes lo utilizan y qué tan sobreexplotado está”.

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