El cambio climático está poniendo en jaque al chocolate (El Mercurio)

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El aumento de la temperatura, la aparición de hongos y el incremento del consumo mundial se han unido en una ecuación perfecta para poner en riesgo letal a los cultivos de cacao.

Por Lorena Guzmán

Mientras se come el tercer huevito de chocolate piense bien si va por el cuarto. No solo por las calorías que está ingiriendo, sino porque puede que en algunos años más no pueda comerse ni uno. El cambio climático y el masivo consumo de esta golosina están posibilitando un futuro donde el chocolate volvería a ser un producto de lujo o, simplemente, podría casi desaparecer.

Espacio acotado

Hoy Reino Unido y Suiza son los países que más consumen chocolate en el mundo, mientras que la demanda en China e India ha subido considerablemente. Suplir ese consumo se está volviendo una odisea.

A diferencia de otros cultivos, el cacao solo puede crecer en una franja dentro de los 20° de latitud norte y sur del ecuador. Además, los árboles de cacao solo prosperan en temperaturas uniformes, humedad alta, lluvia abundante, suelo rico en nitrógeno y al estar protegidos del viento. Costa de Marfil, Gana e Indonesia son los mayores productores mundiales de cacao. Mientras que Ecuador, Brasil y México los siguen por detrás.

El problema es que con el cambio climático la zona de producción del cacao tiene pronósticos de aumento de temperatura de 2°C, lo que le quitará humedad a la planta. Esto bajará la productividad de los árboles porque ellos concentrarán su energía en buscar agua y no en producir más frutos, explica Enrique Ostria, fisiólogo vegetal del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (Ceaza).

«Estas condiciones también favorecerán la aparición de hongos en los frutos y las raíces de los árboles», detalla el científico. Los primeros brotes de dichos patógenos aparecieron hace décadas en América y en algunos casos arrasaron con plantaciones completas. Hoy, anualmente se pierde entre el 20% y 30% de las vainas de cacao a nivel mundial por distintas enfermedades. Y el cambio climático hará esa batalla aún más desigual.

Tal como está sucediendo con el resto de los cultivos, las áreas con condiciones óptimas para el cacao se trasladarán. «Una posibilidad es que se muevan en latitud y la otra en altitud. El problema con la segunda es que las condiciones pueden ser más duras para el cultivo por el tipo de suelo, el suministro de agua y la insolación», dice Fabrice Lambert, investigador del Centro de Ciencia del Clima y Resiliencia (CR)2 y del Instituto de Geografía de la U. Católica.

Arma genética

Por ello, hoy los esfuerzos se concentran en encontrar variedades de cacao mejor preparadas para adaptarse a las nuevas condiciones. «El desarrollo de variedades resistentes a enfermedades se ha visto frenado por la falta de genes con esa característica y el largo tiempo de generación de árboles de cacao», dijo Andrew Fister, investigador de la Universidad Penn State, Estados Unidos, hace poco menos de un año. En ese momento, y junto con otros investigadores, logró modificar el cacao utilizando la técnica de edición CRISPR-Cas9. Con ella, lograron darle mayor resistencia a la planta para defenderse de uno de los patógenos. Ahora, siguen trabajando en modificar la mayor cantidad de los miles de genes involucrados en esa resistencia.

A comienzos de 2018 se levantó la alarma porque un artículo del Business Insider aseguraba que en 40 años el cacao iba a desaparecer. Si bien la historia se hizo viral, no es seguro que sea verdad. «Tenemos bastante certeza de las consecuencias que dejará el cambio climático, por lo que ya se pueden tomar decisiones en torno a ellas», dice Fabrice Lambert. Aún se puede salvar la planta.

El cacao que se cultiva hoy en todo el mundo proviene de un set acotado de clones de la planta que se seleccionó en la década del 40. Solo en el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (Catie), en Costa Rica, hay más de 1.200 tipos de árboles de cacao. Ahí podría estar parte de la respuesta.

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