El cambio climático multiplica los episodios de lluvias intensas (El Mercurio)

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(9 de julio) En Chile, las proyecciones indican que lloverá más en las zonas de montaña, lo que podría traer inundaciones y aluviones.

Por Richard García 

Entre 1981 y 2010, el cambio climático ha incrementado en un 12% los episodios de precipitaciones fuertes, causantes de inundaciones o graves daños, en diferentes regiones del planeta, según una investigación publicada ayer en la revista Climatic Change. Se trata de la primera que atribuye directamente al calentamiento el aumento de estos episodios extremos.

El estudio, realizado por científicos del Instituto Potsdam para la Investigación de los Impactos Climáticos de Alemania, concluye que la concentración de casos de lluvias extremas en los 30 últimos años «no tiene precedentes».

Los investigadores analizaron los registros de episodios de precipitaciones extremas en todas las regiones del planeta entre los años 1901 y 2010, y detectaron que hasta 1980 las variaciones naturales explican perfectamente la frecuencia de estos eventos.

Sin embargo, en coincidencia con el aumento significativo de la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera, los eventos con lluvias de gran intensidad se hicieron más habituales. Los investigadores destacan como ejemplos las fuertes precipitaciones que sufrió Pakistán en 2010 y que acarrearon inundaciones, cientos de muertos y provocaron una epidemia de cólera, y las riadas que sufrió Texas, también en 2010, debido a las intensas precipitaciones acumuladas en un breve período.

Así, aunque el incremento medio de esas tres décadas vino a ser de 12%, los científicos apuntan a que el aumento fue considerablemente mayor en los últimos años analizados, con eventos un 26% más habituales de lo normal en el año 2010.

Además, mientras la cantidad de episodios de lluvias intensas se disparó en las zonas más lluviosas del planeta, se redujo considerablemente en las más secas.

De hecho, en Chile no se ha producido un incremento de este tipo de eventos extremos, sino más bien van en disminución, según muestran los modelos climáticos, explica René Garreaud, subdirector del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2) y académico del Departamento de Geofísica de la U. de Chile.

Sin embargo, en este país se presenta un fenómeno adicional que no es menos preocupante: el desplazamiento de la isoterma cero (la altitud a la que comienza a precipitar nieve en vez de agua, por la temperatura) hacia zonas más elevadas. Eso puede implicar que llueva con más frecuencia en zonas altas de la cordillera donde hoy solo hay nieve. Eso traería crecidas de los ríos y, eventualmente, aluviones, como el que afectó al sector oriente de Santiago en 1993, reconoce.

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