El documental de Al Gore que le cae como anillo al dedo a la agenda medioambiental de Bachelet (El Mostrador)

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El titular de Medio Ambiente lo vio hace seis meses y se encontró con la sorpresa de que Chile aparece como uno de los países que más rápido se está adaptando al cambio climático, un ejemplo de subdesarrollo exitoso y que llega justo en el momento del giro medioambiental de la Presidenta. La puesta en escena de anoche fue, de alguna manera, la “glamourización” del relato verde de Bachelet, aunque los hechos en sus gobiernos digan lo contrario.

Por Felipe Saleh y Marco Fajardo

Francisco Reyes, Patricia Rivadeneira, Amaro Gómez-Pablos, Catalina Saavedra, fueron algunos de los famosos que llegaron ayer al teatro San Ginés. No fue una campaña de recaudación para elegir nuevamente a Michelle Bachelet. Pero el estreno en Chile de “Una Verdad Incómoda 2”, el documental protagonizado por Al Gore, fue una manera de instalar, en el “legado”, otro de los temas donde la Presidenta quiere dejar su sello, uno mucho menos controvertido que la reforma educacional o el aborto en tres causales.

De la gente que sabe del tema poco se vio. Por la alfombra verde desplegada en la entrada del teatro solo desfila un par de científicos, y Sara Larraín parece la más reconocible de las ambientalistas que están presentes.

La green carpet

El resto del teatro, lleno funcionarios de Gobierno y gente de los ministerios invitados. Porque las estrellas de la “green carpet” fueron Andrés Rebolledo y Marcelo Mena, de Energía y Medio Ambiente, respectivamente.

Rebolledo es el heredero del legado de Máximo Pacheco, que por cierto no apareció. Mena, en cambio, no necesita inventar una biografía de Twitter para ser el favorito de las redes: bicicletero, melómano (primo de Javiera Mena) y uno de los “protagonistas” del comité de ministros que echó por tierra el proyecto minero Dominga, que a su vez derivó en la salida completa del equipo económico de Bachelet, encabezado hasta entonces por Rodrigo Valdés como titular de Hacienda. La puesta en escena de anoche fue, de alguna manera, la “glamourización” del relato verde de Bachelet.

A tono con el tema, Mena llega de corbata verde, atento a los flashes, con la prestancia de quien empezó mucho antes de que toda la actual preocupación por el medioambiente fuera el giro desde el que Bachelet quiere construir parte de su legado, pero sobre todo su relato futuro.

El relato verde de Bachelet

No es casual que el discurso de la Presidenta se haya vuelto más verde que nunca antes en sus dos gobiernos. Luego del rechazo desde el comité de ministros al proyecto minero Dominga, la Mandataria intensificó su discurso a favor del medioambiente, estrategia que tuvo su punto más alto en su discurso ante la última Asamblea General de las Naciones Unidas. Probablemente un técnico de fútbol debería imitar esta manera tan eficiente de salir jugando.

No es casual tampoco que el documental esté patrocinado en Chile por los ministerios de Energía y Medio Ambiente. La película muestra los esfuerzos hasta corporales de Al Gore (que transmitía sobre medioambiente desde que era senador) por convencer a los líderes mundiales de que es urgente cambiar la matriz energética hacia formas renovables.

Es muy ilustrativo lo que muestra la película respecto a cómo el cambio climático acelera los desastres naturales. Pescados nadando en las calles de Miami después que subió la marea, un tifón que destruyó una ciudad en Filipinas, los incendios en Valparaíso, la nube tóxica sobre Beijing y las inundaciones por el desborde del río en Copiapó.

El guión político

Gore, aunque dice que es un político “en rehabilitación”, da muestras de su gran capacidad para hacer lobby en favor de su meta y logra que la India, país que tenía programado construir 400 centrales a carbón, se sume a la causa del resto del mundo.

El malo es desde el comienzo Donald Trump, que durante la campaña que lo llevó a la Casa Blanca se convierte en el capitán del negacionismo, al rechazar todas las teorías sobre el acelerado y destructivo cambio climático.

Ahí es donde aparece Michelle Bachelet y el extraordinario trabajo de Máximo Pacheco para lograr que, durante el documental, mientras está hablando frente a cientos de personas, el ex vicepresidente de Estados Unidos destaque a Chile como ejemplo de que un país subdesarrollado puede tomar la decisión de pasarse a las energías renovables.

“Chile está inspirando al mundo con una expansión significativa de la energía solar, más rápido que cualquier otro país en el planeta. Florida (el estado) podría imitar este progreso con la misma rapidez, lo que llevaría no solo a reducir las facturas de la electricidad sino también a generar empleos”, señala.

Las carboneras en Chile

Gore se muestra exultante cuando en la pantalla de su exposición empieza a subir un gráfico con la expansión de la energía solar en Chile de 11 MW en el año 2013 a 850 MW y en proceso de expandirse a 13,1 GW de capacidad. En este momento, los funcionarios de los ministerios que están en la sala, se derriten en aplausos y vítores.

Lo que no sabe Gore es que, hoy, las termoeléctricas sobre la base de carbón están plenamente vigentes en Chile y que las 27 principales unidades carboneras emiten el 91% de las emisiones totales de dióxido de carbono (CO2) del parque eléctrico nacional.

Y es más, de las carboneras más antiguas en Chile, cuatro de ellas, ubicadas en el SING –y destinadas fundamentalmente a satisfacer las necesidades de la minería– ya deberían estar jubiladas, pues superan ampliamente su vida útil, planificada en 40 años. Están todas en Tocopilla y tienen 57 años de operación. Esta comuna concentra el 15% de la generación a carbón del país.

Lo sabe sí otra de los protagonistas del documental, Christiana Figueres, que estuvo en Chile en un seminario auspiciado por Colbún, donde planteó que “las ERNC son el sector por excelencia para el combate contra el calentamiento global, porque para lograr nuestros objetivos es necesario desplazar el carbón”. Figueres aparece como una de las personas más cercanas a Gore durante los años en que ha encabezado esta causa y que lo llevó a obtener el Premio Nobel de la Paz.

En ese momento de exultante protagonismo, nadie recordó que en el mandato de Bachelet nada extraordinario se hizo por el medioambiente. No hubo ningún activista que recordara la polémica instalación de la termoeléctrica Campiche, en Puchuncaví, que incluyó la intervención del Ejecutivo en 2009 para modificar un decreto que permitió su instalación, a pesar de los dictámenes en contra de los tribunales.

Cambio climático

Pero hoy las cosas son diferentes y en todo el mundo verán cómo Al Gore destaca la política del Gobierno de Bachelet para las energías renovables.

Por eso es que los dos ministerios organizaron el estreno junto al BID y la ONG de Al Gore. “Se muestra cómo las políticas públicas impulsadas por la Presidenta son de tremenda relevancia para multiplicar la acción climática. Vi el documental hace seis meses y me encontré con la sorpresa de que sale Chile como un actor relevante y, por lo tanto, queremos mostrar cómo 10 años después de la primera película pasamos de la preocupación a la acción climática. Estamos rankeados en el top 20 de los países que mejor se han adaptado al cambio climático. Además, en este Gobierno se ha quintuplicado la capacidad instalada de energías renovables”, explicó el ministro Marcelo Mena.

Laura Gallardo directora del centro para la resiliencia e investigación sobre el cambio climático, luego de ver el documental, destacó que “es una película muy Paramount Pictures, muy norteamericana. Me parece que, más allá de lo aceptados que son los planteamientos científicos, que en esencia lo son, me parece que el mensaje político es relevante. El mensaje de que todos tenemos que hacer algo, que no es un problema de ellos versus nosotros. Es un problema de todos y la opinión que tenemos a través del voto puede hacer la diferencia. Ya vimos lo que pasó en Estados Unidos, y me parecen muy bien las cosas buenas que se han hecho en Chile. Esta no es una cuestión de clasificación política, tiene que ser una política de Estado y no de Gobierno. Espero que, sea cual sea el resultado, haya una continuidad de lo que se ha hecho”, afirmó.

En tanto, Maisa Rojas, climatóloga, que junto con Gallardo fueron las únicas expertas en la materia invitadas, aseguró que la película “explota muy bien los eventos que hemos vivido, incluso aparece Chile. Creo que eso es bueno, dado que los eventos extremos, por ser extremos, tienen un mayor impacto, producen la sensación en la gente común y corriente de que esto es una realidad. Lo que me gustó fue lo que dice al final, sobre que usa tu voto, usa tu voz para generar un cambio. Ese mensaje me gustó porque, al fin y al cabo, somos nosotros los que tomamos decisiones en el día a día y que pueden forzar a que estos cambios se produzcan de manera más rápida”.

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