El hombre tiene el 25% de culpa por la sequía que afecta a Chile (El Mercurio)

681

Estudio analizó las causas que afectan al déficit de precipitaciones de la zona central y logró identificar cuánto corresponde a la variabilidad natural y cuánto al factor humano.

Por Lorena Guzmán

Si llueve o si no llueve, si hay una ola de calor y luego otra de frío. No importa: la percepción general es que todo es culpa del cambio climático.

Pero si bien una de las consecuencias esperadas de este es la mayor variabilidad del clima, así como la mayor ocurrencia de fenómenos extremos, hasta ahora es poco lo que se ha podido relacionar directamente con el cambio climático en sí.

Sin embargo, por primera vez, un grupo de científicos del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2 logró determinar cuánto influyen en el clima local las emisiones contaminantes que producen el calentamiento global y, más específicamente, en la sequía que está afectando a la zona central del país.

El resultado, publicado en Geophysical Research Letters, asegura que esa influencia alcanza al 25%.

Separar factores

Cuando se habla de cambio climático, hasta ahora lo más lógico de analizar es el aumento de la temperatura, pero cuando se habla de la variación de las precipitaciones el análisis se complica.

En el caso particular de Chile, estas se ven naturalmente influenciadas por dos grandes fenómenos. El primero es el fenómeno de “El Niño” y de “La Niña” -actualmente estamos viviendo el llamado “Niño Godzilla”, por su magnitud- y el segundo es la Oscilación Decadal del Pacífico o PDO (por sus siglas en inglés, que se refiere a fases de calentamiento o enfriamiento del Pacífico cada 20 o 30 años). Ello junto a la variabilidad natural de las precipitaciones, puede dar como resultado que en un año llueva 300 mm en Santiago y al siguiente 800 mm, y seguir estando entre los rangos considerados normales.

Así, alimentando los modelos climáticos con todos estos datos, y con los números que ha dejado la megasequía desde 2010, el grupo pudo determinar que la falta de agua no se puede describir solo con la variabilidad natural.

“No se explica completamente la magnitud de la megasequía si no se considera que la influencia del hombre -es decir, las emisiones de gases de efecto invernadero- en ella es de un 25%”, asegura Juan Pablo Boisier, investigador posdoctoral del (CR)2 y líder del estudio. Se trata de un número nada de despreciable, afirma.

Según las proyecciones, es esperable que, y como consecuencia del cambio climático, para el 2050 el déficit de precipitaciones en la zona central sea de hasta 30%, un porcentaje muy cercano a lo que se está viviendo ahora. La pregunta, dice el científico, es si una vez terminados los ciclos naturales actuales esa tendencia se va a mantener o se volverá a los números “normales”. Eso sí, advierte, que incluso si vienen años con superávit de lluvia, eso no significa que no haya cambio climático.

Se trata de un problema complejo del que todavía no se sabe mucho, por lo que hay que seguir estudiando. “California también está sufriendo una larga sequía, pero estudios hechos con datos de anillos de árboles determinaron que en su caso el 99% del fenómeno es atribuible a componentes naturales”, explica René Garreaud, subdirector del (CR)2 y quien también participó en el estudio.

Si bien es probable que en el futuro próximo haya algunos años lluviosos -asegura el científico-, lo más probable es que la tendencia a tener ciclos más secos sea la regla. Algo importante a considerar, ya que mientras más años secos se sucedan, más desertificación habrá.

Leer en El Mercurio