El incierto panorama climático para este invierno (Revista del Campo)

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Si bien la mayoría de los modelos de predicción afirman que el fenómeno de La Niña se estaría retirando y se esperan condiciones neutras para los próximos meses, no asegurarían las lluvias para la zona central.

Por Paloma Díaz Abásolo

Aunque podrían interpretarse como una buena señal para lo que vendrá en los próximos meses, las lluvias de la semana pasada en buena parte de la zona central no serían el anticipo de un invierno con abundantes precipitaciones, aun cuando confirman que el fenómeno de La Niña -que tuvo como consecuencia un verano y otoño secos en gran parte de Chile- estaría en retirada.

La normalización de la temperatura del mar hace que la mayor parte de los modelos de predicción meteorológica proyecten condiciones climáticas neutras para mayo, junio y julio, que a simple vista hacen prever un invierno en línea con los registros promedio de precipitaciones y temperaturas, pero que podría traer sorpresas.

“En términos climáticos, esto implica entrar en un período de gran variabilidad, ya que los inviernos neutrales pueden ser secos o lluviosos, y eso dependerá de otras oscilaciones de una escala temporal menor, del orden de semanas, y por lo mismo, no se pueden prever con tanta anticipación”, indica el especialista de la Oficina de Asuntos Climatológicos de la Dirección Meteorológica de Chile, Diego Campos.

Si se consideran las proyecciones para abril, mayo y junio, en la zona central la tendencia seguirá siendo de un año seco, ya que La Niña todavía tiene efectos entre las regiones de Valparaíso y Ñuble.

Para la zona sur, desde Concepción a Puerto Montt, en la Dirección Meteorológica de Chile proyectan que en esos tres meses habrá condiciones normales, porque es un área donde La Niña tiene menos influencia. De hecho, Valdivia registró su marzo más lluvioso desde que existen registros.

Para el norte, en tanto, Diego Campos afirma que es más difícil hacer estimaciones.

“En la Región de Atacama, las lluvias son tan esporádicas que proyectar su comienzo es casi imposible. Cuando llueve en esa región es por causas bastante particulares, difícil de pronosticar a una escala estacional”, explica.

Pese a la incertidumbre sobre lo que ocurrirá en el invierno, el meteorólogo Gianfranco Marcone, de Chile Weather, considera que para los agricultores ya sería una buena noticia la retirada de La Niña.

“Todos los modelos indican que se retiraría por completo y que pasaríamos a una etapa neutra. Lo ideal sería tener un invierno tipo Niño, que asegura la abundancia de precipitaciones, pero es bueno que no sea un invierno Niña”, afirma.

PRONÓSTICOS DE CORTO PLAZO

Desde que se llevan registros de las precipitaciones y temperaturas en Chile, han ocurrido alrededor de 30 inviernos neutrales o normales, como será el que viene. De ellos, diez años han sido lluviosos, diez han sido secos y los diez restantes, normales, en línea con los promedios históricos de cada región, lo que tampoco entrega pistas sobre qué esperar este año.

“Lo que quieren decir esos datos históricos es que hay igualdad de probabilidades de que estemos en una de esas tres categorías, por lo que es muy difícil proyectar cómo va a ser el invierno”, comenta el subdirector del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2 de la U. de Chile, René Garreaud.

Sin embargo, si se consideran los datos desde el año 2000 en adelante, donde en el (CR)2 consideran que existen muestras del cambio climático, podría venir un invierno seco.

“El 2012 y 2013, por ejemplo, se parecen a las condiciones que vamos a enfrentar este invierno en el Pacífico, y han terminado siendo años secos en gran parte del territorio, pero son ejercicios a partir de la historia y que no necesariamente se van a repetir”, dice Garreaud.

Por eso, considera que lo más útil para los productores será estar atentos a las proyecciones climáticas de corto plazo.

“Lo único que queda en estos casos es estar súper atentos a los pronósticos con plazos de hasta siete días, porque en los años neutros las proyecciones se juegan casi semana a semana”, recalca.

¿RIESGO DE HELADAS?

El director del Centro Agrimed de la Universidad de Chile, Fernando Santibáñez, tiene una visión más optimista sobre la llegada de las lluvias, y proyecta que será un invierno normal entre Coquimbo y La Araucanía, que incluso podría pasar a lluvioso si la temperatura del Pacífico sigue aumentando en las próximas semanas, con lo que se configuraría la presencia de un fenómeno de El Niño.

“Hoy se le asigna un poco más de 50% a la probabilidad de que sea un invierno normal o neutro, y 40% a que sea Niño. Ya en mayo vamos a tener certeza”, explica.

De ser un invierno neutro o con tendencia a El Niño, no sería un año tan frío, según los especialistas, por lo que no existe un riesgo alto de heladas, aunque coinciden en que fenómenos como las heladas que afectaron a buena parte de la zona central en septiembre de 2013 son muy difíciles de predecir y nadie puede descartarlas.

“Las mañanas frías del otoño deberían tender a normalizarse, pero desde el punto de vista de las heladas, es muy difícil hacer un pronóstico, porque se deben a fenómenos puntuales. Es una conducta del anticiclón, que se mueve hacia el sur, va a buscar aire frío al polo, y lo trae a la zona central, y eso no se puede predecir de un mes a otro, por lo que no hay que bajar la guardia”, indica Fernando Santibáñez.

René Garreaud afirma que si el invierno viniera seco, habría menor riesgo de heladas que si es lluvioso o neutro.

“Si tenemos un año seco, probablemente vamos a tener condiciones estables y sin heladas, porque necesitan que se meta una masa de aire frío, y eso va asociado a un frente muy intenso”, explica.

EFECTOS EN EL AGRO

Según las proyecciones de Gianfranco Marcone, lo más probable para este invierno es que se mantengan las condiciones neutras. Es decir, de un invierno normal, con lluvias similares a las que muestran los promedios de cada región.

Sostiene que existe 60% de posibilidades de que eso se mantenga en los próximos meses, frente a 20% de que vuelva La Niña y otro 20% de que se conforme El Niño, que sería más probable de observar en el próximo verano.

Si hay precipitaciones normales, cree que también deberían ir acompañadas de acumulación de nieve.

“La nieve que nos va a servir para la primavera y para el sector agrícola es la que se acumule sobre una altura considerable, pensando en unos tres mil metros hacia arriba”, dice.

En cuanto a lo más inmediato, considerando a abril, mayo y junio, en la Dirección Meteorológica de Chile creen que el otoño seco implicaría un retraso en la temporada de crecimiento de las praderas naturales y en la fecha de siembra de los cultivos.

“Se corre el riesgo de que las primeras lluvias sean más tardías, retardando la germinación de las semillas. Una vez que hayan germinado, las temperaturas mínimas más bajas harían más lento el crecimiento vegetal y desplazarían las fechas de emergencia de los cultivos y praderas”, advierte la especialista de la Sección de Meteorología Agrícola, Viviana Tudela. La experta añade que esa situación podría potenciar un probable retraso de todos esos ciclos productivos.

Otro posible efecto que prevén los expertos son las lluvias durante la primavera, aunque todavía es muy riesgoso hacer pronósticos para esa época.

“Si la temperatura del mar evoluciona hacia lo positivo, va a ser muy tarde para esta temporada. Eso puede provocar precipitaciones de primavera, que tanto preocupan a los productores, porque son años en los que el anticiclón se desplaza erráticamente”, plantea Fernando Santibáñez.

Leer en Revisa del Campo – El Mercurio.