El mundo se reorganiza para combatir el cambio climático (El Mercurio)

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    Con la salida de EE.UU. de la lucha contra el calentamiento global, otros actores están adquiriendo aún más compromisos para lograr contener las emisiones contaminantes.

    Por Lorena Guzmán

    Fue una promesa de campaña y, finalmente, la cumplió. El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció hace una semana que su país se retira del Acuerdo de Cambio Climático de París. Pero lo que no era esperado, fue la reacción mundial que provocó. No solo generó repudio generalizado, sino que también la aparición de acciones concretas que, tal vez, podrían minimizar sus efectos.

    “California está al 100% con el Acuerdo de París. De hecho, vamos más lejos”, dijo Jerry Brown, gobernador del estado, tras la firma de un acuerdo climático con China. Como parte de la Alianza del Clima de EE.UU., California encabeza la reacción de 125 ciudades y de cientos de empresas y universidades que claman por seguir con los compromisos de reducción de emisiones que el país había comprometido.

    La mayoría no esperaba que finalmente EE.UU. se retirara del acuerdo, dice Pilar Moraga, investigadora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2 y académica de la Facultad de Derecho U. de Chile. “Pero hay que considerar que el anuncio demoró en llegar, justamente, por la diversidad de opiniones que hay en EE.UU., incluso dentro de los mismos asesores de Donald Trump”, agrega.

    Por eso hay esperanzas, incluso en los mismos programas que tras el anuncio dejarían de recibir financiamiento del gobierno estadounidense. “La tendencia es pensar que las iniciativas van a seguir en marcha, porque muchas empresas grandes han manifestado su preocupación y entienden la seriedad de los potenciales impactos”, asegura Nicolás Bambach, director ejecutivo del Centro de Cambio Global UC.

    Pero el movimiento no solo ha sido interno. Tras el anuncio, la mayoría de los líderes de la Unión Europea mostraron su rechazo a la medida, pero el país que más destacó en ese clamor fue China, que además reafirmó sus compromisos. Al parecer, el tablero se estaría reordenando y sería el país asiático, junto con los europeos e India, los nuevos líderes. Y hay razones para ello.

    Si bien EE.UU. es el segundo país que más contamina en el mundo, China es el primero. El problema es que contamina exactamente el doble. De ahí el optimismo por este efecto inesperado. “Lo que va a cambiar es la velocidad del proceso, pero no la dirección del mismo”, opina Eduardo Sanhueza, consultor internacional sobre cambio climático.

    “Hay que recordar que el Acuerdo de París no surgió por azar. Esto comenzó en 2005, con Tony Blair (entonces primer ministro británico), y luego tomó más impulso con la administración de Barack Obama”, asegura el analista. Eso mismo provocó que, incluso antes de que se firmara el acuerdo, la industria comenzara a hacer movimientos para invertir en energías limpias, entre otros, agrega. “El mercado necesitaba señales más claras y eso fue lo que justamente pasó”. Que eso se deshaga es poco probable.

    Aún así, Pilar Moraga advierte que la salida de EE.UU. pone en tela de juicio el derecho internacional y sus mecanismos respecto de los acuerdos globales, pero también plantea un desafío para incluir en estas esferas de decisión a actores que no son naciones.

    Finalmente, los expertos coinciden en que el foco deberá desviarse aún más hacia la adaptación, ya que si el proceso demora más, los efectos del cambio climático se dejarán sentir, también, por más tiempo.

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