Análisis: El Niño que nos dejó esperando | (CR)2

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El actual calentamiento del Pacífico ecuatorial alcanzó la categoría de El Niño en abril de este año y todo apunta al desarrollo de un evento intenso. Durante el invierno austral (MJJA) el índice Niño 3.4 fue de +1.5° y continúa aumentando. Durante los últimos 50 años, el promedio de Niño 3.4 solo se acerca a este valor en dos inviernos particularmente lluviosos: 1987 (1.41°) y 1997 (1.44°). Con un valor tan alto como el actual, la estadística simple (figura 1) sugiere un superávit sustancial de precipitaciones en Chile central y connotados climatólogos apostaron por eso.

Pero la «seca realidad» es que terminaremos este año con tan solo un 60 a 80% de la precipitación climatológica, agregando un año más a la megasequía que afecta la zona central de nuestro país desde el 2009.

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Figura 1. Diagrama de dispersión entre el índice Niño 3.4 (meses de invierno) y las anomalías de precipitación en Chile central (compuesto estaciones Santiago, Curicó y Chillán). Período 1900-2015.

Después de la guerra todos son generales

¿Por qué no llegó la lluvia? En un intento de responder esta pregunta, juguemos a las siete diferencias. Los paneles de la izquierda de la figura 2 muestran el compuesto de variables seleccionadas para un conjunto de inviernos de El Niño. Los paneles de la derecha muestran las condiciones de este invierno.

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Figura 2. Anomalías de variables atmosféricas para inviernos de El Niño pasados (1972, 1982, 1987, 1993, 1997, 2002) e invierno del 2015. Los números 1,2,3 y 4 se emplean en la explicación en el texto.

Las anomalías de la temperatura superficial del mar (TSM, colores en paneles superiores) son similares en ambos casos -aunque naturalmente mas débiles en el compuesto- incluyendo el marcado calentamiento del Pacífico ecuatorial desde la línea de cambio de fecha hasta la costa de Sudamérica. El invierno del 2015 también muestra un fuerte calentamiento en el Pacífico norte, indicativo de un potencial cambio de fase de la PDO (que debería venir acompañado de mas precipitación en Chile central).

Sobre el Pacífico suroriental y latitudes subtropicales, las anomalías de presión a nivel del mar (PNM, colores en paneles inferiores) son negativas en el compuesto El Niño y el año 2015, indicativo de un debilitamiento del anticiclón subtropical. Todo canónico hasta ahora.

Pero la fluctuaciones de precipitación en Chile central no responden directamente a los cambios de temperatura en el Pacífico tropical (como sucede en la costa norte del Perú) sino que son producto de una teleconexión revelada por Rutllant y Fuenzalida (1991) y refinada en Montecinos y Aceituno (2003). Durante los años de El Niño, el anormal calentamiento superficial en el océano desplaza la zona de mayor convección desde el continente marítimo hacia el este de los 180°W (lo que se indica por las anomalías negativas de radiación infrarroja emergente: 1). Las anomalías de convección alteran la circulación atmosférica, favoreciendo la ocurrencia de altas de bloqueo al este de la península antártica (lo que se indica por las anomalías positivas de PNM sobre el mar de Bellinhausen) 2). Estas últimas desvían al norte la trayectoria de las tormentas en latitudes medias aumentando la precipitación en Chile central.

En contraste con El Niño canónico, durante el actual invierno no han existido situaciones de bloqueo sobre el mar de Bellinhausen, donde más bien han predominado las anomalías negativas de PNM (3). Esta configuración favorece un desplazamiento normal o incluso más al sur de las tormentas en latitudes medias, inhibiendo así la precipitación en Chile central.

No es claro porque las anomalías de PNM (o presión en cualquier otro nivel de la troposfera) en latitudes medias durante el 2015 son tan distintas a las esperadas durante un año de El Niño. Una posibilidad a explorar es la ubicación de la convección sobre el Pacífico tropical que este año han estado muy al este de la posición esperada en una condición de El Niño (compare 4 con 1), tal vez en respuesta al rápido y marcado calentamiento que ocurrió durante otoño en al Pacífico oriental cerca de la costa de Sudamérica.

Referencias

Montecinos, A. and P. Aceituno, 2003: Seasonality of the ENSO-related rainfall variability in central Chile and associated circulation anomalies. Journal of Climate, 16, 281-296.
Rutllant, J. and H. Fuenzalida, 1991: Synoptic aspects of the central Chile rainfall variability associated with the Southern Oscillation. International Journal of Climatology, 11.