Esta invernal primavera sigue estando dentro de lo normal (El Mercurio)

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(9 de octubre, El Mercurio) Aunque las precipitaciones y temperaturas no salen de los promedios históricos, el fenómeno de El Niño estaría ayudando a que el clima sea menos templado de lo que se espera.

Por Lorena Guzmán

Lluvias intensas, granizo y jornadas invernales han reemplazado a los esperados días de primavera. El cambio climático o el fenómeno de El Niño son sindicados como los principales culpables. Pero no serían los únicos, dicen los especialistas. La variabilidad normal del clima también tiene su cuota de responsabilidad en la extensión del invierno.

La gente no tiene memoria -dice Roberto Rondanelli, investigador del Centro del Clima y la Resiliencia (CR)2-, y no se acuerda que en 1991 nevó en Santiago en octubre. «Lo que está ocurriendo ahora se encuentra dentro de la normalidad, porque Santiago tiene un clima muy variable y la primavera también lo es», explica.

Por eso, el tener días fríos no debería extrañar, aunque su frecuencia sí se le podría atribuir al fenómeno de El Niño. El mismo que acaba de comenzar su período de mayor intensidad este mes y que duraría hasta diciembre. ¿Significará esto días menos cálidos y más lluvia? Sí, probablemente, aunque no todos los días. Determinarlo no es fácil.

A esta versión de El Niño se le apodó Godzilla porque es una de las tres más intensas registradas por los instrumentos. Pero como «un Niño nunca es igual a otro», explica Michael McPhaden, investigador de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU. (NOAA), es difícil determinar cuáles serán sus efectos finales.

«En enero sabíamos de su presencia, pero no teníamos idea de su fuerza. Recién en mayo logramos determinar las dimensiones», señala el experto, que está de visita en Chile para participar en la 11 Conferencia de Meteorología del Hemisferio Sur (ICSHMO), organizada por el Departamento de Geofísica de la U. de Chile y la Asociación Meteorológica Americana.

En base a esos datos -y a que El Niño influye en el clima del centro y sur del país-, se esperaba que Santiago tuviera un invierno lluvioso, pero no fue así. «Hasta ahora es el mejor ejemplo que tenemos con este Niño de que los episodios de este fenómeno nunca son iguales. Mientras en el resto del mundo su presencia se está sintiendo como lo esperado, acá recién ahora se estarían viendo sus consecuencias», explica el experto.

Si bien la zona central debería tener más lluvia y menos calor hasta diciembre, puntualiza, ello no significa que esto se cumplirá a diario. «Si bien el pronóstico del tiempo puede decir que mañana lloverá y que habrá 12 °C, por ejemplo, lo que pronostica el clima es un promedio de lo esperado en un período específico, pero no algo puntual». Por ello puede haber más días nublados, pero no significa que Santiago no verá el sol hasta diciembre.

Otro factor que puede estar influyendo en estos días invernales es la variabilidad natural del clima o, incluso, otros ciclos climáticos. «Hay un factor de caos que hace que eventos -como el granizo de la semana pasada- sean aleatorios y no correspondan a El Niño», dice.

Para Roberto Rondanelli, eso mismo también hace difícil determinar en el momento si las temperaturas y lluvias se deben efectivamente a la influencia del fenómeno o no. Aislar su efecto es complejo, asegura.