Expertos afirman que la conservación de bosques de araucaria parte con un manejo y conocimiento adecuado de estos ecosistemas (Noticias Facforen UACh)

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Académicos de la UACh estuvieron presentes en Seminario Internacional “Bosques de Araucaria: patrimonio de biodiversidad en peligro” organizado por la Pontificia Universidad Católica de Chile –Campus Villarrica-, y patrocinada entre otras entidades por la Universidad Austral de Chile y el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2

Una mega sequía prolongada por siete años y grandes incendios son algunos de los problemas que han debido enfrentar los bosques de Chile, en particular la araucaria, afectada en ciertos sitios por la disminución de su población. Esta situación llevó a que el Campus Villarrica de la Pontificia Universidad Católica de Chile organizara el seminario internacional “Bosques de Araucaria: patrimonio de biodiversidad en peligro”, reuniendo a investigadores de nuestro país y expertos de Argentina y Brasil.

El académico e investigador del (CR)2 Dr. Mauro González, el Dr. Rodrigo Morales y el Profesor Alberto Tacón del Instituto de Conservación, Biodiversidad y Territorio de la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la UACh participaron de esta actividad, abordando el tema desde sus propias investigaciones.

El cambio climático y su efecto en la alteración de regímenes de fuego y las consecuencias en la conservación y restauración de los bosques de araucaria fue el tema al cual se refirió el profesor Mauro González. “Menores precipitaciones y veranos más cálidos están teniendo un impacto importante en los ecosistemas de nuestro bosques nativos y específicamente en bosques de araucaria. Los incendios de gran extensión y de mayor recurrencia, como son los que afectaron al Parque Nacional Tolhuaca y la Reserva Nacional Malleco en el año 2002 y luego el 2015, generan  un impacto importante en la capacidad de recuperación de estos ecosistemas”, explicó.

En este contexto, incendios consecutivos pueden socavar la  capacidad de respuesta de los ecosistemas, y su recuperación natural  se vuelve más difícil, en especial cuando se agregan otras presiones, como son la ganadería, madereo e invasión de especies exóticas (ej. jabalí).

El tema es complejo y para el Dr. González tiene múltiples aristas. “Por un lado el efecto de la megasequía está impactando con una mayor recurrencia de incendios, y a su vez existen algunos eventos de mortalidad de araucaria en situaciones de suelo poco productivo, áreas que son intensamente afectadas por la sequía, a raíz de lo cual las araucarias han mostrado un proceso de secamiento de hojas y ramas e irrupción de insectos y hongos que están naturalmente asociados a la araucaria, pero que cuando la especie se encuentra con menor  vigorosidad disminuye su capacidad de resistir este ataque”, advirtió.

Una investigación que integró diferentes disciplinas de las ciencias forestales, como evaluaciones de daño, dendrocronología, aspectos climáticos, aspectos de sitio, y estudios de la biota asociada (hongos, insectos, ácaros),  fue la presentada por el Dr. Rodrigo Morales, quien a través de la charla “Situación y estudios preliminares de Araucaria araucana en Chile” explicó que “tenemos una visión clara de lo que sucede con esta especie en zonas puntuales afectadas del país y no en toda la distribución de la especie, en contraste al alarmismo generado por informaciones que indican que el 93% de las araucarias del país están afectadas, incluso que el responsable sería un patógeno”.

El docente afirmó que existen zonas donde las araucarias están en buenas condiciones de salud como en Icalma, Reigolil, Nahuelbuta, Lonquimay, Malalcahuello, Reserva Nacional Villarrica, excepto sectores específicos donde las araucarias se ven afectadas presentando sequedad foliar en sus ramas. “Nuestra hipótesis la vamos vislumbrando a través del efecto de la prolongada sequía en la última década en el centro sur del país, sumado a condiciones restrictivas de suelos delgados, donde los daños se tornan más intensos afectando el vigor de los árboles y organismos nativos (hongos, insectos y ácaros) afectan al follaje de los árboles débiles y susceptibles”, afirmó.

El Dr.  Morales destacó que lo importante a destacar es que nuestro país cuenta con investigadores muy competentes para abordar problemáticas emergentes que afecten la salud de nuestros bosques nativos, además fue enfático en señalar que “como sociedad no debemos acostumbrarnos a que investigadores de otras latitudes y de realidades muy distintas a nuestros bosques nativos, vengan a resolver nuestros problemas y nos conformen con respuestas o visiones “express”. Araucaria es una especie milenaria y para estudiarla debemos conocer primero su dinámica natural, su capacidad de resiliencia frente a disturbios, cómo opera su competencia y poda natural, cuál es su biota nativa asociada y su rol de coexistencia en estos bosques milenarios, entre otros aspectos de la ecología básica y aplicada”.

Manejo adecuado del ecosistema

Para el Prof. González la principal estrategia es el manejo adecuado de estos ecosistemas y un control de incendios de origen antrópico más efectivo.  “Hay que tener en consideración que también ha aumentado la frecuencia de los incendios naturales, sin embargo el origen antrópico es la causa principal y debe existir un mejor control. En segundo lugar, respecto a la colecta de semillas de araucaria, es un tema clave que debiera ser analizado ya que actualmente no existe ninguna regulación y necesita ser acordado con las partes interesadas, incluida Conaf, comunidades indígenas, campesinos  del sector rural que colectan el pinón”.  La experiencia de co-manejo con comunidades mapuche-pehuenche en el Parque Nacional Lanín, en Argentina, donde he tenido la oportunidad de participar, son un ejemplo de gran valor para este fin.

Por otro lado, para el Prof. Alberto Tacón, “las reglas tradicionales de las familias que recolectan el piñón garantizan la equidad en el acceso al recurso, reduce la competencia y los conflictos internos, y  mantiene un stock de semilla suficiente para garantizar la regeneración natural, tal como describe Elinor Olstrom para el manejo de otros bienes comunes, donde el control del socioecosistema se mantiene en el nivel más cercano posible”.

Explicó que estas reglas básicamente se centran en recoger el piñón del suelo cuando se inicia el proceso de dispersión natural de la semilla y en no forzar la recolección directa del árbol antes de la plena madurez.

El profesor explicó que los pewenches tienen una relación cultural muy antigua con la araucaria, y un completo conocimiento etnoecológico. “Por ejemplo,  reconocen en cada rodal de araucaria una estructura familiar, donde coexisten diferentes generaciones de árboles que están emparentados entre sí, y que se relacionan familiarmente con otros rodales de árboles, de manera similar a como las propias comunidades indígenas se distribuyen en el territorio y se relacionan entre sí”.

Sin embargo en la actualidad –afirma- los cambios culturales y el contexto económico están provocando la pérdida de estos frágiles mecanismos de control social. “Debido al desplazamiento forzado y a la pérdida de control territorial muchas comunidades han perdido su relación cultural con los bosques, lo que provoca situaciones de manejo poco sustentable”, indicó.

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