Investigadores (CR)2 usarán hojas de árboles como testigos de contaminación atmosférica (DGF U. de Chile)

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El DGF junto al Instituto de Geografía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) están desarrollando un innovador proyecto de medición de contaminantes en hojas de árboles en la ciudad de Santiago. Este proyecto es parte de las actividades del Laboratorio de Dendrocronología y Estudios Ambientales de la PUCV con apoyo del DGF-(CR)2 y el Fondecyt que lidera el académico de Geofísica, Nicolás Huneeus.

Poder comprender de mejor manera cómo se mueve la contaminación dentro de la ciudad, es para Huneeus uno de los principales aportes de este trabajo “Se están tomando muestras de las hojas de los árboles para analizar cuánto es el material depositado y a partir de eso poder construir mapas de distribución de contaminantes. Así, con la información que se levante podremos complementar los mapas y modelos que nosotros estamos trabajando -desde Geofísica y el (CR)2- y de esta manera comparar si hay acuerdo o desacuerdo en la información y llegar a una mayor comprensión del problema de la contaminación atmosférica”, explicó Huneeus.

El académico de la PUCV Ariel Muñoz lidera este proyecto y comentó que se espera poder evaluar los cambios en patrones espaciales y temporales (a través de las distintas estaciones del año) de distintos elementos químicos -especialmente metales pesados- en todo Santiago. “Estos resultados deberán ser posteriormente analizados en cuanto a su relación con patrones de circulación atmosférica, localización de infraestructura social (escuelas, consultorios médicos, etc.) y características ambientales de las distintas estaciones del año” agregó Muñoz, quien además es investigador adjunto del (CR)2.

¿Por qué se usan las hojas de los árboles para tomar estas muestras?

Muñoz explica que la superficie de las hojas de los árboles de una misma especie y a una altura estándar, medida desde el suelo, es una matriz mucho más homogénea para caracterizar los elementos químicos que se encuentran en el material particulado que otras matrices urbanas. “Las hojas no están afectadas por factores que pueden enmascarar la carga de contaminantes en una determinada área, como sucede al analizar polvo del piso de la calle, el cual puede ser afectado por si alguien barre, riega o interviene de alguna otra manera estos espacios públicos”, comentó el académico de la PUCV.

Consultado sobre la efectividad de la técnica, Muñoz destacó que hay descripciones de su nivel de confianza en varios países, especialmente del Hemisferio Norte, pero aún en Chile no se ha evaluado esta técnica a la escala espacial y temporal que estamos utilizando en este proyecto. “Esta técnica es capaz de identificar muy localmente la contaminación proveniente de distintas fuentes, así también la concentración de elementos a causa de los patrones de deposición de material particulado que a su vez pueden estar vinculados a los patrones de circulación atmosférica en la ciudad”. La PUCV realizó el primer mapa de contaminantes utilizando hojas de árboles en invierno de 2016, y luego con apoyo del DGF y el (CR)2 se expandió el estudio a distintas estaciones del año (con la recopilación de material particulado depositado en las hojas de Quillay y Peumo para primavera 2017, verano 2017-2018, otoño 2018).

Geofísica y contaminación del aire

La investigación relacionada a la contaminación que se realiza en el DGF es liderada por Huneeus y se centra en la modelación que simulan la dispersión de contaminantes y actualmente se está desarrollando un proyecto de inventario de emisiones para todo Chile.

“Ahora estamos enfocados en investigar la dispersión de contaminantes en otras ciudades del país, ya que nos interesa expandir nuestro dominio de estudio a zonas como el sur de Chile, contaminado principalmente por la quema de leña para calefacción, y al norte para poder entender el polvo del desierto que genera impacto en la calidad del aire, pero también en otros ámbitos como por ejemplo en la perturbación de la radiación que llega a los paneles de energía solar”, concluyó el académico del DGF e investigador adjunto del (CR)2.

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