Incendios forestales de 2020 podrían ser peores que en 2019 (Desafío Tierra)

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Un estudio del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) advirtió que las alertas de incendios durante abril aumentaron un 13% respecto del año anterior.

Un incendio forestal es un fuego que independiente de su origen, se propaga sin control en terrenos rurales o cerca de viviendas a través de árboles, matorrales y pastizales verdes o secos. Además, se incrementan y difunden con mayor facilidad cuando hay altas temperaturas, fuertes vientos, sequedad de la vegetación y el ambiente. En el mundo, este tipo de incendios constituye la causa más importante de destrucción de vegetación.

Entre el 1 de enero y el 30 de noviembre de 2019, se emitieron 6.735 megatones de dióxido de carbono. Así lo reveló un informe publicado ese año por el Servicio de Monitoreo Atmosférico Copérnico (CAMS). Esta cifra fue informada luego de un intenso año de incendios ocurridos en zonas de Indonesia, Australia, Amazonas y el Ártico.

Un nuevo análisis de WWF y Boston Consulting Group (BCG) reveló que el número de alertas por incendios -durante abril de este año- aumentó un 13% respecto de 2019. Recordemos que el año pasado se posicionó como un período récord para incendios en Sudamérica y el mundo.

Los factores principales se atribuyeron a la persistencia de un clima más cálido y seco debido al cambio climático. De igual forma, a la deforestación causada principalmente por la conversión de tierras para la agricultura.

En la Amazonía brasileña, los datos más recientes muestran que los incendios de 2020 superan en 45% al promedio de los últimos diez años. En julio de este año, se detectaron 6.803 incendios: un 28% más que en el mismo período de 2019, debido a los altos niveles de deforestación ilegal. Entre agosto de 2019 y julio de 2020, las alertas de deforestación fueron un 33% más altas que en el mismo período del año anterior.

En cuanto a la zona de Bolivia, el estudio reveló que entre enero y abril de 2020, hubo un incremento de 35% en los focos de incendios, en comparación a 2019, año en el que más de 6,4 millones de hectáreas fueron afectadas por los incendios en el país; de las cuales 2 millones correspondieron a bosques. La deforestación también es un problema en Bolivia, país que ocupa el cuarto lugar en el mundo con la mayor pérdida de bosques tropicales.

En Paraguay más de 904.800 hectáreas fueron impactadas el año pasado, de las cuales 204.500 forman parte de áreas protegidas. Según el Instituto Forestal Nacional, el Chaco y el Pantanal fueron los paisajes más afectados con 82.894 hectáreas de bosque autóctono impactado. El daño económico fue de al menos 91 millones de dólares. Considerando solamente a la biodiversidad, el hábitat de 702 especies de vertebrados que alberga el Pantanal se vio afectado en mayor o menor magnitud por el fuego.

“En 2017 vivimos la peor temporada de fuego de nuestra historia reciente con incendios que destruyeron casi 600 mil hectáreas, 86 mil de ellas correspondientes a bosque nativo. En 2019, en tanto, se duplicaron los incendios respecto al 2018, y este año podríamos vivir una situación similar”, afirma Trevor Walter, coordinador de Paisajes Terrestres de WWF Chile.

Los seres humanos son responsables del 75% de todos los incendios forestales, destaca el informe. Si continúan las tendencias actuales, habrá devastadoras consecuencias a largo plazo debido a la liberación de millones de toneladas adicionales de dióxido de carbono. Esto se suma a los impactos inmediatos de los incendios que perjudican la biodiversidad, destruyen ecosistemas vitales, amenazan vidas y representan un riesgo de graves problemas de salud a largo plazo para millones de personas.

Sobre las medidas más urgentes para manejar la situación, Trevor Walter asegura a Desafío Tierra que es necesita una campaña mucho más amplia de prevención “integrando efectivamente la participación de los diversos actores de los paisajes afectados, así como fortalecer la institucionalidad relacionada con los incendios e impulsar la restauración de paisajes y bosque nativo”.

Incendios forestales y cambio climático

Sobre la relación entre los incendios forestales y el cambio climático el investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2, Antonio Lara, explica a Desafío Tierra que “todo el carbono que se ha almacenado en los árboles, en las plantas, en los arbustos – por años o por décadas- al ocurrir incendios este carbono es emitido a la atmósfera”. El también académico de la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la Universidad Austral de Chile (UACH), añade que este gas contaminante es devuelto a la atmósfera y todo el trabajo que había hecho la naturaleza se pierde.

En muchas regiones del planeta los incendios están siendo más frecuentes y de mayor magnitud, “con un gran potencial de daño o capacidad destructiva”, asegura a Desafío Tierra el también investigador del (CR)2, Mauro González.  Añade que estos episodios, se relacionan con distintos factores climáticos, “como la reducción de las precipitaciones y aumento de las olas de calor producto del cambio climático. Y se predice que a medida que la temperatura terrestre aumente, incrementará la magnitud y daño de estos eventos”.

El también académico de la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la UACH declara que a mayor calentamiento del planeta, más extensos, cálidos y secos serán los veranos, mayor sequedad de la vegetación y más alta será la probabilidad y riesgo de incendios.

“Se estima que en las últimas décadas el cambio climático antropogénico ha contribuido en, aproximadamente, un 20% del área total quemada en la zona centro sur”, dice González. A futuro las proyecciones indican un incremento de las temperaturas de verano junto a una reducción de entre un 10 y 20% de las precipitaciones lo que “aumentará el riesgo de grandes incendios forestales”, concluye el especialista.

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