La COP25 podría cambiar el rol que tiene la ciencia en las políticas públicas del país (El Mercurio)

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    El aporte de los científicos chilenos para la cita de cambio climático que se realiza en diciembre no solo alimentará a la diplomacia, sino que también respaldará lo que Chile está haciendo para combatir el calentamiento global.

    Por Lorena Guzmán

    «Es un mito que los científicos están encerrados en su laboratorio sin aportar a la sociedad. Por eso la COP25 es una oportunidad para hacer mucho más evidente esa contribución», dice Maisa Rojas, coordinadora del grupo de científicos COP25 y directora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2.

    Hace dos semanas que los ministros de ciencia y de medio ambiente presentaron al equipo científico que apoyará a la COP25, la cumbre de las Naciones Unidas sobre el cambio climático que se desarrollará en Chile en diciembre.

    El trabajo fue dividido en siete áreas -adaptación, mitigación/energía, océano, agua, biodiversidad, ciudades y Antártica-, cada una de las cuales estará coordinada por un experto que reunirá a los científicos locales.

    Insumo diplomático

    Si bien las evidencias que avalan el cambio climático y sus consecuencias vienen de la ciencia, lo que se decide o no en las COP es de exclusiva responsabilidad de la diplomacia. «Es bien inédito poner a la ciencia en un lugar tan central en un evento con tanta visibilidad», dice Juan Carlos Muñoz, académico de la U. Católica, director del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (Cedeus) y coordinador de «ciudades». Por eso todos los convocados esperan que esto no sea una iniciativa puntual.

    Pablo Marquet, académico del Departamento de Ecología de la U. Católica y coordinador del área de biodiversidad, concuerda. «Esto nos da una excusa para pronunciarnos sobre problemas de políticas públicas», opina. Es decir, un paso más allá que solo la COP25.

    Son muy pocos los países donde se considera la opinión experta para fijar las distintas metas de cambio climático, agrega Alejandra Stehr, académica de la U. de Concepción, directora del Centro EULA-Chile, y coordinadora de la mesa sobre agua. «Esto puede ser una oportunidad para mostrar que el trabajo conjunto del sector académico y público puede dar muy buenos resultados».

    Uno de los objetivos de Chile en esta cumbre es predicar con el ejemplo, por lo que los científicos revisarán el anteproyecto de la Ley Marco de Cambio Climático, así como los NDC (contribución nacionalmente determinada, por sus siglas en inglés) o las metas autoimpuestas por cada país en la cumbre de París, en 2015. Los cinco años que el mundo se dio para revisar esos objetivos terminan en la COP25. En 2020 habrá que implementarlos.

    «Si mostramos mayor ambición en las metas de Chile, servirá a la diplomacia para convencer a otros países, sobre todo a los vecinos, para que también lo hagan», dice Maisa Rojas.

    Cambio de paradigma

    Para que esa ambición sea realista debe estar mediada por la ciencia. Son muchos los factores que influyen y hay un alto nivel de incerteza, dice Paulina Aldunce, académica de la U. de Chile, investigadora del (CR)2 y coordinadora de adaptación. «Ninguna esfera de la sociedad puede resolver por sí sola esto», agrega. Por lo que se valora el rol que el Gobierno le está dando al trabajo de los científicos para la cumbre.

    Otras de las tareas encomendadas a los científicos chilenos es la alfabetización de la población. «Estamos frente a un cambio de paradigma. Muchas veces apreciamos más la cultura o el deporte que lo que puede hacer la ciencia por la sociedad», dice Laura Farías, académica de la U. de Concepción, investigadora del (CR)2 y coordinadora del área dedicada a los océanos.

    «Hoy estamos en una posición en la que podemos mostrar liderazgo y ofrecer apoyo sobre todo a países vecinos», dice Sebastián Vicuña, director del Centro de Cambio Global UC y coordinador de adaptación. Por ello, si bien nadie espera que la COP25 termine en un equivalente a un nuevo acuerdo de París, Chile puede aportar bastante a la reunión de diciembre, opina.

    Pero la tarea no será fácil. Este es un camino de largo aliento, dice Maisa Rojas. «Este proceso político no es una cosa lineal, donde la ciencia entrega el resultado y se toma una decisión. Es una relación que se va construyendo de a poco».

    Leer en El Mercurio.