La huella indeleble del hombre en la Tierra (El Mercurio)

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Aunque la discusión sobre la fecha exacta del comienzo del Antropoceno, o la “Edad de los Humanos”, aún no termina, sí hay consenso sobre el rol del ser humano, su gran protagonista.

Por Lorena Guzmán H.

Si bien hace mucho tiempo se denominó a la Revolución Industrial como el hito que marcó el comienzo de la irreversible huella que el ser humano está dejando en el planeta, aún no hay consenso sobre una fecha exacta. El estallido de las bombas nucleares, la acumulación de compuestos contaminantes en los sedimentos bajo París o la marca indeleble de los vertederos son algunas de las propuestas para encontrar su inicio. Por mientras, otros especialistas aseguran que si bien la fecha es importante, sus implicancias lo son mucho más.

Significado

Independientemente de la fecha de inicio, lo clave acá es entender que estamos en una época donde el humano es el agente central de los cambios y los procesos que afectan los distintos sistemas de la Tierra, asegura Cristián Simonetti, académico del Programa de Antropología de la Universidad Católica.

“Desde la perspectiva de las humanidades este ha sido un evento gigantesco, una revolución”, continúa. Esto, porque finalmente todas las ciencias se están poniendo a conversar sobre lo que significa nuestro lugar en la historia de la Tierra. “Las implicancias son enormes. Sin darnos cuenta y producto del desarrollo tecnológico, el aumento de la población y un sinnúmero de otros factores han generado cambios y resultados que no fueron previstos”, dice. Y por ello la propia sobrevivencia de la humanidad está en riesgo.

“Ya no podemos seguir pensando la historia de la humanidad como algo separado de la historia de la Tierra”, opina.

Si bien para Antonio Maldonado, investigador del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (Ceaza), la urgencia de fijar una fecha de inicio puede incluso ser algo forzado, el valor de ello va por otro lado. “El hacerlo le vuelve a dar un empuje al tema, lo revitaliza y hace presente algo de lo que tenemos que hacernos cargo”, opina. Es más bien una declaración política.

En este sentido, el valor de esta época geológica -que sucede a la del Holoceno- está en la definición del momento en que la huella que el hombre deja en la Tierra comenzó a ser irreversible, más que en una fecha. “Los marcadores del inicio de una época se suelen buscar en testigos de hielo o en sedimentos marinos, algo que para el Antropoceno aún no existe”, dice.

Quienes están detrás de esta búsqueda han pensado, por ejemplo, tomar muestras de los vertederos de basura más grandes que hay a nivel mundial -considerando que es la huella más evidente que deja el ser humano-, pero su constante remoción impide que el registro del tiempo se grabe en ellos. Por lo mismo, lo que se mida en una parte no necesariamente se encontrará expresado en otra.

Aún así, entender el tema y cuantificarlo se vuelve un aporte, una línea base para empezar a cambiar las cosas, asegura Maldonado. Laura Gallardo, directora del Centro de Ciencia del Clima y Resiliencia (CR)2, está de acuerdo. Si bien la definición de una fecha de inicio es algo interesante, no es lo más urgente de realizar.

“Para los seres humanos, en general, y para los científicos, en particular, es importante tener definiciones relativamente claras. Cuando conversamos desde las distintas disciplinas es útil tener un marco que nos permita saber que estamos discutiendo sobre lo mismo”, explica.

Esto es especialmente importante porque finalmente el Antropoceno se ha generado por las actividades del propio ser humano, las mismas que tendrán que modificarse para producir el cambio.

No es parejo

El repensar cómo los seres humanos vivimos en este planeta no solo es de gran complejidad por la magnitud del desafío, sino también por la gran variedad de realidades que tocará.

“Lo que se haga o se deje de hacer afectará a distintos grupos con condiciones geográficas, sociales y económicas muy diferentes”, asegura Cristián Simonetti. Los recursos para enfrentar las catástrofes son tan diversos como el número de ellas.

En esta misma línea, uno de los grandes desafíos que tiene el Antropoceno es justamente la dimensión humana que deberán adquirir las soluciones, dice Laura Gallardo. Las decisiones colectivas deberán primar por sobre las individuales y no necesariamente serán emanadas desde las reglas democráticas, advierte. Todo nuestro comportamiento deberá cambiar. “Antes pensábamos que todo era infinito; el aire, la comida, los peces, pero ya sabemos que no lo son”.

“Tenemos que repensar nuestro lugar en la Tierra y dejar de sustentar la narrativa de que vinimos a salvarla con el progreso tecnológico, el mismo que finalmente nos puso en problemas al tratar de controlar la naturaleza”, agrega Simonetti. La solución requerirá una gran cuota de humildad.

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