«La salmonicultura fuera de su zona confort» por Laura Farías

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Columna de opinión de Laura Farías, investigadora del (CR)2 y académica del Departamento de Oceanografía de la Universidad de Concepción. Publicada en Diario El Sur.

Se ha instalado el debate respecto a la eventual llegada de la salmonicultura a la zona costera la Región del Biobío, particularmente en la provincia de Arauco y en el sector norte de la zona, situación que ha puesto en alerta a la sociedad civil en su conjunto. Esto se ve reflejado por la fuerte movilización en rechazo a la instalación de centros de cultivos de salmónidos de parte del sector pesquero artesanal, que se vería fuertemente dañado por estos proyectos, así como a las demandas interpuestas en tribunales por la mayoría de los alcaldes de las comunas costeras de la región.

De hecho, más de 80 declaraciones de Impacto Ambiental (DIA) de proyectos de centros de cultivo de salmónidos han ingresado al Sistema de de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) del Ministerio del Medio Ambiente, muchos de cuales ya han sido rechazados.

Pero cuando nos preguntamos si la región costera tiene las condiciones óptimas para el crecimiento de salmones, muchos de los indicadores como oxígeno, turbidez, y materia orgánica, van en la dirección contraria. Por ejemplo, los salmones necesitan condiciones de oxigenación alta, por sobre 5 ml por litro durante todas las fases de su crecimiento, y de hecho su mortalidad en las primeras etapas de la vida se incrementa según cambios como la sedimentación de partículas (turbidez), las altas temperaturas del agua y la baja concentración de oxígeno.

Al respecto, cuando observamos los datos de los monitoreos de oxígeno que existen en la Región del Biobío, como la Serie de Tiempo de la Universidad de Concepción, y la Boya Posar del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia, contabilizamos que los niveles de oxígeno en superficie, hasta diez metros de profundidad, pueden ser menores a 2 ml por litro, umbral de concentración por debajo del cual se denomina hipoxia. Los periodos de baja concentración de oxigeno pueden durar de dos a ocho días en aguas superficiales, normalmente asociados a patrones de viento del sur y sudoeste, favorables a eventos de afloramiento de aguas frías hacia la superficie. Dichas concentraciones y el tiempo en que persisten en las aguas, provocarían obviamente la muerte rápida de los salmones.

A esto se le debería sumar la descarga de los ríos, dos de ellos de los más caudalosos e intervenidos de la zona central de Chile, como son los ríos Biobío e Itata, con aguas con bajo pH, alta turbidez, y tal vez algún compuesto orgánico producto del desarrollo de industrias en sus cuencas hidrográficas.

Ante estas condiciones ambientales, nos preguntamos, ¿Por qué se busca desarrollar proyectos de este tipo en una zona no apta? ¿Está la industria salmonera preparada para mortandades masivas de peces por hipoxia? ¿Está preparado nuestro medioambiente?