La titánica tarea de frenar el alza de la temperatura global en 1,5 ºC (El Mercurio)

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    El reciente informe del IPCC asegura que mantener el aumento de la temperatura promedio del planeta bajo el grado y medio es posible, pero las medidas necesarias no tienen precedentes. Los próximos 12 años son cruciales para lograr un planeta descarbonizado.

    Por Lorena Guzmán H.

    Si la temperatura promedio del planeta subiera 1,5 °C, en vez de 2 °C, para fines de siglo la elevación del nivel del mar sería 10 centímetros inferior; la probabilidad de que el océano Ártico quede libre de hielo en los veranos bajaría a una vez por siglo; los arrecifes de coral disminuirían entre 70% y 90% en vez de desaparecer completamente; y entre un tercio y la mitad de la población mundial estaría menos expuesta a olas de calor, sequías e inundaciones costeras. Hasta ahora esto parecía poco real, pero ahora se sabe que no lo es.

    Hace una semana, en Corea del Sur, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) presentó un informe científico donde demuestra que detener el calentamiento global en 1,5 °C es posible, difícil, pero posible.

    «Uno de los mensajes fundamentales y contundentes del informe es que ya estamos viviendo las consecuencias de un calentamiento global de 1 °C, con condiciones meteorológicas más extremas, crecientes niveles del mar y un menguante hielo marino en el Ártico, entre otros cambios», dijo Panmao Zhai, copresidente del Grupo de trabajo I del IPCC. Por eso, urge luchar por medio grado menos de temperatura.

    Esfuerzo sin precedentes

    «Nunca el IPCC había elaborado un informe tan relevante», asegura Maisa Rojas, investigadora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2 y académica de Geofísica de la U. de Chile. Lo primero que hay que entender, continúa la científica, es que este documento fue solicitado al IPCC por los estados tras el acuerdo de París. En esa oportunidad, a fines de 2015, se acordó tomar acciones para limitar el calentamiento global a 2 °C o menos. Pero el informe pedido al IPCC quería responder dos preguntas fundamentales: cómo cambian las consecuencias para el planeta entre un alza de temperatura de 1,5 y una de 2°, y si es factible mantener la temperatura en el rango más bajo. Las respuestas: las diferencias son considerables y sí es factible la meta menor.

    «Será un esfuerzo titánico y muy ambicioso», opina la investigadora. Cuando se pidió el informe, cuenta, parte de la comunidad científica pensó que esto sería un poco de ciencia ficción y que no era factible. Estaban equivocados. «Como dijo uno de los copresidentes, la factibilidad no solo se da por la evaluación del aspecto geofísico, sino también por el sociopolítico y el económico. Esto, además, lo pone en el contexto de los objetivos de desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza», dice. Sin ellos, como parte de la ecuación, no se habría podido hacer una evaluación real.

    «El mensaje es muy potente porque implica llegar a ser un planeta carbono neutral, o con emisiones netas cero, para mediados de siglo», opina Eduardo Bustos, investigador del Centro de Cambio Global UC. Lo crucial aquí es tomar acciones inmediatas para obtener resultados antes de 2030. «Esto es extremadamente importante. Si no logramos disminuir las emisiones en los próximos 12 años es muy poco probable que alcancemos la meta en 2050», asegura. Maisa Rojas coincide. «Considerando la inercia de los sistemas ecológicos y sociales, hay que empezar lo antes posible», asegura. Pero acá la gran pregunta es cómo.

    A fines de año, en Polonia se realizará la siguiente reunión de cambio climático, la COP 24. En ella, los países negociarán los mecanismos para llevar a cabo el Acuerdo de París -cómo se medirán los avances y los compromisos de cada país-. París se concilió sobre la base de que cada nación propusiera sus propias metas de reducción de emisiones, las llamadas NDC. En el caso de Chile, ellas están atadas al crecimiento del producto interno bruto y, según diversos cálculos, no serían suficientes para la meta de detener el alza de 2° C. Y en el nuevo escenario, quedan absolutamente fuera de todo cuadro.

    En manos de la política

    Si bien el informe será el principal insumo para la reunión de diciembre, «hay que recordar que por más dramáticos que sean los datos, movilizar recursos para descarbonizar la economía depende de los equilibrios geopolíticos, los que no pueden ser alterados», explica José Eduardo Sanhueza, consultor internacional en las negociaciones sobre cambio climático e investigador del Centro iUAI Earth de la Universidad Adolfo Ibáñez. Ningún país va a dar ventaja a otro por cumplir sus metas de recorte de emisiones. «Finalmente, son los grandes países industrializados los que manejan los resultados, por lo que las naciones en desarrollo tenemos que ser más agresivas internamente», opina el consultor.

    Eduardo Bustos coincide. «Mientras más extremas las condiciones, más costoso será adaptarse. Esto no solo depende de lo que hagan los países, sino también del cambio profundo de los hábitos de consumo y de uso de energía de la sociedad», opina. «Lo que ha generado este impacto en el planeta es la suma de acciones individuales, por lo que también será la suma de los cambios personales lo que permitirá lograr revertirlos», termina.

    Para llegar a un planeta cero carbono, en 2030 las emisiones ya tendrán que ser 45% menos que en 2010.

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