Los desafíos que todavía existen para volverse un ciudadano verde 2.0 (El Mercurio)

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    Hoy reciclar es solo el primer paso en el camino de quienes desean cuidar el planeta. El problema es que las acciones personales ya no son suficientes; toda la sociedad debe adaptarse para volverse autosustentable.

    Por Lorena Guzmán H.

    Separar la basura, preferir la bicicleta sobre el auto, lavar con el mínimo de agua posible y rechazar las bolsas plásticas. Hoy nada de esto suena extremista o disparatado, más bien es probable que usted haga al menos una de ellas. Ya no se trata de ecologistas acérrimos o niños en un taller de medio ambiente. Esta es una realidad que en los países desarrollados lleva bastante tiempo, pero que en Chile solo ha comenzando a masificarse hace poco. Para muchos, esta es la nueva forma de vivir.

    Autosustentable

    A fines de los 60, el científico e inventor británico James Lovelock propuso la teoría de Gaia. Ella decía que tanto los componentes orgánicos como no orgánicos del planeta evolucionan como uno, en un sistema autorregulado que controla la temperatura y la composición de la atmósfera a nivel global para mantener su propia habitabilidad.

    Pensando en ello, Tim Lenton, académico de la Universidad de Exeter, en Reino Unido, y Bruno Latour, sociólogo del Instituto de Estudios Políticos de París, proponen una versión 2.0 de Gaia. La idea, publicada por la revista Science, es manejar el impacto del ser humano y su tecnología y llevarlo a la autosustentabilidad. «Si queremos construir un mundo mejor en este siglo, necesitamos regular nuestro impacto en el sistema vital del planeta, creando deliberadamente una economía más circular basada, como la misma biósfera, en el reciclaje movido por energía sustentable», dice Tim Lenton.

    Este giro es complejo, pero se está logrando de a poco. «Desde hace unos cinco o diez años estamos presenciando en Chile el surgimiento de esta nueva conciencia ambiental», dice Rodolfo Sapiains, investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2 y psicólogo de la Facultad de Ciencias Sociales de la U. de Chile. «No son ambientalistas ni personas con una posición política frente al tema, sino personas a las que les preocupa el medio ambiente porque han empezado a entender dónde viven», agrega.

    Eduardo Bustos, director de Extensión del Centro de Cambio Global UC, concuerda. A su juicio, uno de los grandes factores que ha promovido esta nueva conciencia han sido internet y las redes sociales. «Hoy el cambio global es visible para todos, así como las consecuencias que nuestros patrones de consumo están teniendo», asegura. Un ejemplo reciente de esto, continúa, es lo que pasó en Quintero, donde se vio el impacto directo en la comunidad. Por eso las pequeñas acciones están tomando un valor distinto, así como las razones por las que se realizan.

    Hasta ahora, lo que fomentaba las acciones para cuidar el planeta, para muchos, era el interés económico. «Apagar la luz cuando no se usa o cerrar el agua al lavarse los dientes, si bien ayudan al planeta también significan un ahorro directo para quien lo hace. Pero reciclar o hacer compostaje requiere un esfuerzo extra y el beneficio económico no es evidente», dice Rodolfo Sapiains. Por ello la sociedad debe propiciar y facilitar ese trabajo extra.

    Según datos de la encuesta Nacional de Medio Ambiente 2018, en Chile este tema sigue sin tener preponderancia frente a la salud, educación, seguridad o el crecimiento económico. Entre todos ellos, el medio ambiente siempre queda último. Pero aún así, el 62% de los encuestados considera que el estado del medio ambiente en su región está peor que hace 10 años. Por ello, nos encontramos en una especie de punto de quiebre, dicen los especialistas.

    «Si bien las nuevas generaciones están más conscientes del impacto sobre el medio ambiente, también están mucho más expuestas a las presiones por consumir», opina Rodolfo Sapiains. Antes se reparaban muchas cosas, hoy se espera que la gente cambie su celular cada seis meses, agrega.

    Y aquí la política pública tiene un gran rol. «Debe responder a las preocupaciones actuales, pero no se trata de sacar una ley o normas rápidas por la coyuntura del momento. Ellas deben ser pensadas a largo plazo y entender que las condiciones que regularán irán cambiando en el tiempo», opina Eduardo Bustos.

    40% de los chilenos  no recicla porque no tiene dónde hacerlo.

    93% cree que el cambio climático ya está ocurriendo.

    95% está de acuerdo  con la prohibición de bolsas plásticas. Encuesta Nacional de Medio Ambiente 2018

    Leer en El Mercurio.