Medio ambiente: las señales del clima (La Segunda)

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Especial «El Futuro de Chile» de Revista Viernes de La Segunda

El 7 y 8 de diciembre (sic) más de 190 naciones se reunieron en París en la XXI Conferencia sobre Cambio Climático COP21 para discutir el futuro del medio ambiente del planeta. La cita culminó con un gran acuerdo al que se comprometieron todos los países participantes, entre ellos Chile.

Las tareas de Chile

Por Laura Gallardo Klenner, doctora en Meteorología Química en la Universidad de Estocolmo, directora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia en la Universidad de Chile.

«En 2016 nos llegó la hora de traducir de forma concreta las contribuciones con las que Chile se comprometió en París. Lo que hay que implementar no son solo proyectos de ingeniería o proyectos legislativos, sino también cambios socioculturales para entender la dimensión humana del cambio climático. A la COP21, junto a los grandes líderes, también asistieron más de mil alcaldes, muchos chilenos, porque hay que trabajar a escala local. Todos tenemos que cambiar.»

Nosotros como científicos estamos estudiando, aparte del forzamiento radiativo o el efecto climático de los agentes de contaminación, cómo ocurren estos cambios sociales a pequeña escala. Por ejemplo, no botar la comida es fundamental, porque hay mucha energía involucrada en su producción. Tenemos que ser cuidadosos con qué compramos, qué comemos, cómo aislamos nuestras casas, y cómo nos movemos dentro de nuestra ciudades.

Tenemos que prepararnos para eventos extremos. Así entendemos el concepto de resiliencia: conservar la identidad y poder enfrentar los cambios sin morir en el esfuerzo. Y hacerlo de forma proactiva y con antelación para poder adaptarse y que los impactos negativos se minimicen. Tenemos que empezar a usar los enormes potenciales que tiene Chile: la energía geotérmica, mareomotriz, eólica y solar. Es incluso un posible negocio y el resultado podríamos compartirlo con el resto del continente. Además, ante la crisis del cobre, hay que valorar que nuestro país es tremendamente rico en estas energías renovables no convencionales. Son pocos los que tienen ese lujo.»