“Norte oscuro, sur claro….de nuevo?!” por René Garreaud

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René D. Garreaud

Subdirector del (CR)2, profesor titular Depto. de Geofísica FCFM U. de Chile

Nuevamente (6 de Junio del 2017) estamos a la espera de un evento de precipitación en la zona norte de Chile, el tercero del 2017, de carácter moderado a fuerte según el pronóstico meteorológico más reciente (http://www.meteochile.gob.cl). Aun sin considerar el nuevo evento, en los últimos 5 meses ya han caído entre 100-250 mm, esto es 2 a 5 veces el valor “normal” en esta zona hiperárida (panel a). Y ya empezamos a conocer los efectos negativos (y los positivos también) de esta situación.

De una revisión casual de los registros pluviométricos resulta evidente que cuando llueve en el norte, ¡llueve! Por ejemplo, sólo 6 de cada 20 años tienen una acumulación sobre los 30 mm en la ciudad de Copiapó (promedio histórico: 17 mm/año). Pero en esos años “lluviosos” la gran mayoría (70%), tienen 2, 3 y hasta 4 episodios intensos con mas 15 mm/día (hasta 50 mm/día). El 2017 reforzara esta tendencia.

¿Qué se necesita para una lluvia en el norte?….bueno, que llegue un sistema frontal o una baja segregada, y exista suficiente humedad. El panel (a) muestra el compuesto de 20 días con precipitación sobre 15 mm en Copiapó. Los contornos en color rojo indican una alta al sur del continente que probablemente contribuyó al paso anormalmente al norte de un centro de baja presión (contornos en azul). La humedad que precipita proviene de la zona costera al norte del continente (flecha verde). Estos dos elementos estarán presentes en la nueva tormenta.

La configuración anterior ocurre más frecuentemente durante los años de El Nino (Schulz et al. 2012), como lo sugiere también las anomalías de temperatura superficial del mar (TSM) para las tormentas de Copiapó (panel b). El calentamiento del Pacífico ecuatorial parece tener dos efectos. El primero y más conocido (desde el trabajo seminal de Rutllant y Fuenzalida 1991) es una teleconexión dinámica que favorece la ocurrencia de altas de bloqueo al sur oeste del continente (flecha gris). El calentamiento más cercano a la costa (que puede ocurrir en ausencia de un Niño oceánico) aumenta la humedad disponible en la atmosfera para las tormentas en Chile centro-norte, como ocurrió notablemente durante el aluvión de Atacama en Marzo del 2015 (Bozkurt et al. 2016; Bozkurt and Garreaud 2014).

El panel (c) muestra las anomalías de TSM durante los últimos 60 días. Existe condiciones neutras en el Pacífico ecuatorial central (de hecho, NO estamos en un año de El Nino según la NOAA) pero aun persiste el calentamiento anómalo frente a Ecuador, Perú y el norte de Chile asociado con el desarrollo de un intenso Niño costero a comienzos de este año. Incluso en  ausencia de la teleconexión dinámica, la abundante humedad a lo largo de la costa tropical de Sud América puede hacer muy “jugosas” las tormentas que alcancen la zona norte de Chile.

PD.: Es importante destacar que mientras la lluvia ha sido muy abundante al norte de Santiago, la precipitación acumulada este año está aun por debajo del promedio desde la RM hasta la Araucanía, con déficits entre el 5% (como en Santiago) y 40% (como en Chillan). ¡Pegajosa la Mega sequia!