Por qué la diferencia de temperatura entre el Atlántico y el Pacífico causó un aumento dramático de las inundaciones extremas en el río Amazonas (BBC News Mundo)

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Algo inquietante sucede en el Amazonas, según un nuevo estudio.

Las inundaciones extremas causadas por las crecidas del río se quintuplicaron durante las últimas dos décadas.

Y la explicación a este fenómeno hay que buscarla en una importante diferencia entre el Océano Atlántico y el Océano Pacífico a la altura de la banda ecuatorial o tropical, aseguran los científicos.

Los investigadores primero analizaron los registros de los niveles del río Negro en su confluencia con el Amazonas que se han estado recopilando frente la ciudad brasileña de Manaos durante más de un siglo.

“Cerca de 1902 se puso una regla hasta el lecho del río y se comenzó a medir a diario el nivel del Río Negro, que es representativo del brazo principal del Amazonas”, le explicó a BBC Mundo el autor principal del estudio, el científico del clima Dr. Jonathan Barichivich.

“Ese registro se ha mantenido hasta el presente y es el registro más largo de los ríos de la Amazonía”, destacó el investigador de la Universidad Austral de Chile y el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2 de ese mismo país.

Y los registros detallados permitieron constatar que la frecuencia de las inundaciones extremas había aumentado en forma dramática.

En la primera parte del siglo XX esos eventos tenían lugar aproximadamente una vez cada dos décadas.

Pero según Barichivich y sus coautores de Inglaterra, Francia, Brasil y Perú, las inundaciones extremas del Amazonas ocurren ahora al menos una vez cada cuatro años.

La regla de Manaos

Según el investigador, el Amazonas tiene cada año una variación en su nivel “porque hay una estación lluviosa y otra seca”.

“O sea que cada año el río sube y hay inundaciones. Eso es normal”, le dijo a BBC Mundo.

Sin embargo, “cuando el río sobrepasa un nivel de 29 metros en la regla, la ciudad de Manaos se empieza a inundar y es ahí cuando se declara el estado de emergencia”, destacó el investigador.

“Por eso decimos que si el río sobrepasa ese nivel la inundación es extrema”, explicó.

Por otra parte, los científicos ya sabían que el ciclo hidrológico de la cuenca del Amazonas se estaba intensificando.

En otras palabras, que la estación seca se estaba volviendo más seca y la estación lluviosa más lluviosa.

Pero, ¿por qué razón?

Temperaturas diferentes

“Encontrar la causa es lo que nos tomó más tiempo”, reconoció Barichivich.

“Hay que entender como funciona el sistema climático de la cuenca del Amazonas. Y lo que ha estado ocurriendo es que en el contexto del clima tropical ha habido un cambio bien fuerte desde 1998 en adelante: el Pacífico tropical se ha enfriado muy rápido mientras que el Atlántico tropical se ha calentado muy rápido”, explicó

Los científicos, sin embargo, no tenían hasta ahora una visión clara de cómo ese cambio en las temperaturas de los océanos estaba afectando el ciclo de lluvias e inundaciones en los trópicos.

Pero el estudio concluye que el aumento de lluvias que causa las inundaciones se debe a la aceleración de una corriente atmosférica llamada “circulación de Walker“, que conecta a ambos océanos “como un puente atmosférico”.

Y la aceleración de la circulación de Walker es causada a su vez por el aumento en la diferencia de temperatura entre los océanos.

“La circulación de Walker es una circulación atmosférica (de aire y vapor de agua) tropical de este a oeste que se mueve gracias a las diferencias de temperatura y de presión entre los océanos”, explicó el investigador chileno.

“Sabíamos que esa circulación se había acelerado, porque el Pacífico se estaba enfriando muy rápidamente y el Atlántico calentando muy rápidamente. Entonces como hay un mayor diferencial de temperaturaentre estos dos océanos, se acelera la circulación y el transporte de vapor de agua”, agregó.

“En la Amazonía hay una zona donde ese aire asciende, y como la circulación se acelera sube más aire y hay más convección; es decir, hay más lluvia en la estación lluviosa, y los niveles de los ríos suben más rápido”, explicó Barichivich.

Mientras que Manuel Gloor, profesor del departamento de geografía de la Universidad de Leeds en Inglaterra y otro de los autores del estudio, asegura que “el efecto es aproximadamente el opuesto a lo que ocurre durante un evento de El Niño“.

“En lugar de causar sequías, hay más lluvias intensas en la parte norte y central de la cuenca amazónica”, describió.

La “fuerza extra” del Atlántico

El Pacífico tiene oscilaciones naturales, con una fase caliente y otra fría que duran varias décadas. Actualmente estamos saliendo de una fase fría.

Pero los científicos descubrieron un fenómeno sorprendente en esta compleja cadena de eventos oceánicos y atmosféricos.

Efectivamente, ahora se sabe también que el Atlántico ha jugado un papel crucial en el rápido enfriamiento del Pacífico.

“Sabemos que el Atlántico juega un rol central porque los modelos de clima indican que el Atlántico ha causado que el Pacífico se enfríe más de lo que debería haberse enfriado por variabilidad natural”, dijo Barichivich.

“Es como una fuerza extra, y una gran parte de este enfriamiento del Pacífico se debe al calentamiento del Atlántico.

Por eso, otra de las preguntas clave para los climatólogos es a qué se debe el rápido aumento de temperatura en el Atlántico.

Y en parte ese aumento se explica porque el océano Atlántico “está en una fase cálida natural de varias décadas”, señaló Barichivich.

Pero, además de ello, el Atlántico “recibe el impacto del calentamiento global“, destacó.

Por un lado, el cambio climático impacta en el Atlántico en forma directa, debido al aumento en la temperatura del océano por efecto de los gases de invernadero y aerosoles.

Pero hay también un extraordinario impacto indirecto del calentamiento global, según el experto chileno y sus colegas.

“Nosotros creemos que parte del calentamiento del Atlántico se debe al paso de aguas calientes del Océano Índico, que se ha calentado muy rápidamente también”, señaló Barichivich.

Gloor le explicó a BBC Mundo que remolinos de la corriente oceánica Agulhas del Índico pueden llegar al Atlántico.

“La corriente Agulhas transporta agua caliente tropical del Océano Índico en dirección sur hacia el extremo sur de África. Una vez que esos remolinos alcanzan al Atlántico pueden ser transportados al Atlántico tropical”.

“Pero este último paso solamente ha sido posible recientemente, porque los cinturones de viento del hemisferio sur a unos 60 grados de latitud sur se han movido más hacia el sur, posiblemente por el calentamiento global y el agujero en la capa de ozono”, dijo.

“Y este cambio en los cinturones de viento ha abierto una compuerta desde el Índico al Atlántico“.

Predicciones

Para Barichivich, el mensaje del estudio es que “lo que suceda con el Atlántico tropical juega un papel muy importante para la Amazonía, tanto para sequías como inundaciones extremas”.

Y algo fundamental para las comunidades y autoridades de la región es que “el contraste de temperaturas entre el Pacífico y el Atlántico tropical se puede predecir hasta tres años en modelos de predicción climática”.

En comparación, “el fenómeno del Niño en el Pacífico tropical no lo podemos predecir más de un año en avance”, destacó el científico chileno.

Para el climatólogo, la posibilidad de anticipar el diferencial de temperatura entre los océanos “brinda una oportunidad de mejorar la predicción de las inundaciones extremas”.

“Y también es importante entender que si el Océano Atlántico se sigue calentando en forma rápida va a haber más inundaciones. El contraste con el Pacífico es la clave”, destacó.

“Desastroso”

Por lo pronto, lo que está juego con esas predicciones es la seguridad de miles de personas.

“El impacto de las inundaciones es desastroso para las ciudades y comunidades que viven en las riberas del río”, afirmó Barichivich a BBC Mundo.

“Piensen que la Amazonía fue poblada a través de ríos que actúan como las carreteras de la región”.

“Uno de los problemas más grandes, al menos en Manaos, es que el río puede estar sobre 29 metros durante 60 días o más“.

“Durante esos períodos la gente no puede regresar a sus casas porque están inundadas”, afirmó el científico chileno.

“Y eso está pasando mucho más seguido”.

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