Profesora Pilar Moraga sobre COP25: «Ahora debemos plasmar a nivel nacional el discurso político que tuvo Chile» (Noticias U. de Chile)

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    Concluida la cita planetaria sobre cambio climático, la académica de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile e investigadora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2 alerta que con los compromisos sobre reducción de emisiones actuales mantienen las proyecciones de un aumento de la temperatura global por sobre los 3°. No obstante, pese a los pobres resultados alcanzados en el encuentro multilateral, la profesora plantea que ahora el desafío es a nivel local y estará enfocado en lo que el Estado realice en temas como el proyecto de Ley Marco de Cambio Climático, el acuerdo Escazú, el proceso Constituyente y el plan de recorte de emisiones que se propondrá el próximo año.

    Por Cristian Fuentes Valencia

    Pilar Moraga, profesora del Centro de Derecho Ambiental de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile e investigadora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2, fue parte de la delegación de científicos y especialistas chilenos que participó en la cita planetaria sobre cambio climático, y testigo presencial de lo que muchos calificaron como un fracaso, principalmente por los nulos avances de las negociaciones para implementar los mecanismos mediante los cuales se alcanzarían las metas del Acuerdo de París de 2015.

    Diferencias en torno a los mercados de carbono y sobre cómo se compensará a los países más vulnerables y afectados por el cambio climático, o la falta de acuerdo respecto a los compromisos de cada país para sus planes de recorte de emisiones para 2020 fueron los principales detonantes de la frustración global. Pese a estos pobres resultados y a la emergencia que representa el calentamiento global, la académica plantea que el encuentro ha permitido instalar el tema como parte central de la agenda política nacional.

    ¿Por qué se califica esta COP como un fracaso?

    El Acuerdo de París establecía una meta y los países debían definir los medios de implementación de éstas, entre las que se encuentran los compromisos de cada uno en relación a sus NDC (planes de reducción de emisiones). Está previsto presentar estas NDC revisadas el 2020 y ahora se buscaba avanzar en una mayor ambición para estos planes, porque con los compromisos actuales de los países estamos superando el aumento de la temperatura global en los 3°, y eso sólo si todos los países cumplen sus compromisos actuales. La idea era que en esta COP pudiéramos definir cómo se iba a lograr esa mayor ambición, y eso no se alcanzó.

    El otro punto controvertido tenía que ver con los mecanismos para regular los mercados de carbono, contenido en el artículo 6 del Libro de Reglas que se generó el año pasado en Polonia. Aquí existen muchas diferencias entre países desarrollados y en vías de desarrollo. Por eso se dice que no se avanzó en las negociaciones porque se esperaba dar un paso más, y ese paso más en estos ámbitos no se consiguió.

    ¿La doble contabilidad ambiental asociada a la reducción de emisiones fue el tema en el que había más expectativas?

    Ese era una de los focos a resolver en esta COP. En esta materia había distintas posiciones, unos querían alcanzar un acuerdo que fuera mínimo y otros manifestaban que no valía la pena llegar a un acuerdo que no sirviera. La complejidad del artículo 6 es que adoptar un mal acuerdo puede significar un retroceso y ser incluso perjudicial para el cumplimiento de la meta de mantener el aumento de la temperatura por debajo de los 2°. Es muy importante poder avanzar en un acuerdo que permita a los países alcanzar la meta y no hacer trampa, o decir que estamos cumpliendo cuando en el fondo no es así. A diferencia de lo que fue el Protocolo de Kioto, en que sólo los países del anexo 1 estaban obligados, ahora estamos todos involucrados. Eso significa -por ejemplo- que antes Chile era receptor de proyectos para la compensación de emisiones, pero hoy nosotros también tenemos la obligación de reducir emisiones, entonces ahí se puede generar esta doble contabilidad.

    ¿Cuál es la responsabilidad de nuestro país en este resultado insatisfactorio?

    Los reproches vinieron principalmente desde la sociedad civil hacia el primer borrador del acuerdo por la falta de ambición. Ahí se manifestó una distancia entre el discurso y el texto que se presentó. Además se produjeron errores diplomáticos en la forma cómo se llevaron las negociaciones adelante, en cómo se establecieron vínculos y puentes entre los países y alianzas. La Presidencia de la COP no está de adorno, tiene un rol fundamental en conducir esas negociaciones. Pero estas son negociaciones internacionales en las que todos los países deben llegar a un acuerdo para poder avanzar. La tarea que asumió Chile era titánica, y eso requirió un esfuerzo mayor, de gran envergadura. Creo que su liderazgo se vio además empañado por la situación de Derechos Humanos en Chile, porque no es creíble que exista alguna duda respecto al compromiso con los Derechos Humanos del país que está liderando las negociaciones sobre cambio climático.

    ¿Qué podemos rescatar de esta COP?

    Pese a no avanzar a nivel internacional, pienso que nos queda una misión muy importante a nivel interno. En Chile se dio un fortalecimiento de capacidades de la sociedad civil y pudimos ver un acercamiento importante de todos los medios de comunicación al tema. También fue valioso este año la constitución del comité científico al alero del Ministerio de Ciencias, que demostró el interés de los científicos de colaborar en los procesos de política pública, así como la capacidad de articulación de esos científicos.

    Quizás lo que queda pendiente es ver cómo la evidencia científica realmente logra generar una acción. Ahora debemos plasmar a nivel nacional el discurso político que tuvo Chile en las negociaciones internacionales. Tenemos muchas tareas en relación a los proyectos que ha anunciado el Gobierno, como la Ley Marco sobre Cambio Climático y el proyecto de NDC que se presentaría en marzo de 2020. También está el Acuerdo de Escazú y la discusión que se puede dar sobre esta materia en el proceso constituyente.

    ¿Cómo cree que se cruzan las demandas ciudadanas con el cambio climático y los problemas medioambientales?

    Hoy se están dando crisis sociales en el mundo en general y podemos visibilizar que estas demandas sociales se vinculan estrechamente a la crisis ambiental y planetaria, porque el cambio climático y sus efectos agudizan las situaciones de vulnerabilidad de la población y de los países, agudizan los problemas económicos, sociales y ambientales.

    El tema es cómo el discurso político se concreta en respuestas reales para las demandas sociales. Si no comprendemos eso en poco tiempo vamos a tener crisis de otro orden, porque los problemas van a ser mucho mayores. Por eso la COP conllevó una gran frustración, porque la evidencia científica no ha logrado generar una acción más inmediata de los Estados. Hoy los compromisos son absolutamente insuficientes. Es necesario actuar con rapidez y alcanzar el máximo de emisiones lo más pronto posible a nivel mundial para luego poder estabilizar la situación de la atmósfera. Entre más tarde lleguemos, menos posibilidades vamos a tener de detener la situación actual.

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