Record histórico en ingreso de alumnas nuevas a Ingeniería de U. de Chile: “Estábamos perdiendo talento al no tener más mujeres en la facultad” (El Mostrador)

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    Con un total del 32,8% de un total de 804 nuevos estudiantes, este 2018 aumentó considerablemente el ingreso de estudiantes femeninas a la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile. Además, hay una nueva contratación de académicas para combatir el reducido 17% de docentes mujeres.

    Por Deborah Sepúlveda Pozo

    En 2013, tan solo 149 mujeres, de un total de 743 alumnos, eran las que ingresaban a la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile. Al año siguiente, el porcentaje subió de un 20,1% a un 27,7%. Y es que desde hace unos años, los directivos decidieron tomar cartas en el asunto para revertir la situación, lo que ha hecho que en marzo de este año comiencen con 264 alumnas nuevas para su primer año de carrera.

    Durante años en la FCFM fue tradición ver un mayor número de hombres que de mujeres, así como la media no varía tampoco en otras facultades de ese tipo en otras universidades de Chile. Las niñas por décadas han sido alentadas a seguir con carreras humanistas o de las ciencias del cuidado, en vez de guiarlas para que estudien Ingeniería, muy por el contrario al caso de los hombres.

    “Darse cuenta de que en el fondo no tiene racionalidad de que la escuela tuviese tan pocas estudiantes. Porque cuando uno analiza, la inteligencia, la capacidad, la habilidad para desarrollar no tiene sesgo de género. No es que sean menos hábiles”, comentó Patricio Aceituno, Decano de la Facultad de Cs. Físicas y Matemáticas de la U. de Chile, cuando se le consultó su visión respecto a esta problemática.

    “Es una discusión que comenzó hace unos 5 años por lo menos, en el contexto de un movimiento impulsado por mujeres estudiantes y académicas. Fue tomado con mucha esfuerzo por la autoridad de la época. Yo no era decano”, relató el actual mandamás de la facultad.

    Menos mujeres = pérdida de talento

    “Estábamos perdiendo talento al no tener más mujeres en la facultad”, afirmó Aceituno, quien reconoce que no fue tan fácil el camino que debió recorrer esta actual iniciativa.

    “Efectivamente tuvimos que convencer a nuestros colegas hombres de que era un problema. Ellos estaban acostumbrados de que era así, y era así no más. Cuando comenzamos a hablar entre nosotras, nos dimos cuenta de que efectivamente había una serie de cosas culturales dentro de la facultad que hacían que a nosotras nos costara muchísimo más en la carrera académica. Y si hicieron hartas cosas sin demasiada estructura, como aprendiendo en el camino, el decano nos ayudó”, comentó Maisa Rojas, investigadora del (CR)2 y académica del Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile.

    En 2014 decidieron implementar el Programa de Equidad de Género (PEG), en el que las primeras 40 mujeres que quedaron tras el puntaje de corte ingresaban directamente a la carrera. De todos modos, quienes entran por esta modalidad siguen teniendo altos puntajes, pues la diferencia entre el puntaje de corte y la última que entra no supera los 10 puntos. En este proceso 2018, por ejemplo, el puntaje de corte fue de 723,6 puntos ponderados, mientras que la primera por ingreso por PEG sacó 723,35 y la número 41 sacó 713,8 puntos.

    Además, dichas variaciones en este nuevo record no se explica totalmente por PEG, sino que efectivamente existe un aumento de número en mujeres que entran por puntaje. Este tipo de cuestionamientos han comenzado una gran discusión en el país e incluso fue parte de las temáticas llevadas a cabo durante el último Congreso Futuro y sin duda esta preocupación ha llevado a tomar medidas en los mismos colegios.

    En este programa, además, se han preocupado de ir a colegios para incentivar aún más a estudiantes mujeres a que ingresen a las ingenierías, física y matemáticas.

    “Me parece fantástico. Es una gran oportunidad para nosotras el aumentar la docencia femenina en la facultad,  además del mayor ingreso de niñas.  Esto, de cierta manera, nos ayuda a derribar un poco el machismo que habita en la misma”, comentó Francisca Oporto, estudiante de 5to año de Ingeniería Civil Industrial.

    “Yo creo que lo que más afecta es el machismo de la sociedad. Las niñas suelen temerle a las carreras científicas en el colegio al ser vistas por mucha gente como carreras ‘para hombres’. El miedo a fracasar también afecta en la decisión al ser vistas como ‘más fáciles’ las humanistas, cuando abarcan dos lados no comparables”, analiza Oporto desde su experiencia.

    También desde la Secretaría de Sexualidad y Género (SESEGEN) de Beauchef, un espacio levantado por los mismos estudiantes, expresaron que “consideramos positivo que existan medidas para aumentar el ingreso de mujeres, entendiendo como ésta se ha extendido como una carrera sumamente masculinizada”.

    La meta final es lograr de primera un total de 35% de matrículas femeninas para el próximo año, mantener ese porcentaje para que a futuro logren ese 35% en el total del alumnado. Posteriormente abarcar académicos y alumnos de posgrado.

    “Estudiando un poco una se da cuenta que existen una serie de sesgos culturales que van moldeando que las niñas dejen de interesarse por ese tipo de carreras bastante tempranamente”, expuso Maisa Rojas. Además, replicó que esta decisión la pueden afectar los padres y sus expectativas, el modo de enseñanza, textos escolares con modelos de rol para hombres y no mujeres, entre otros aspectos.

    La también Doctora en Física de la Atmósfera de la Universidad de Oxford está consciente del problema cultural presente a la hora de escoger una carrera para una mujer, por lo que considera bastante importante el tener un modelo a seguir para una posterior elección al postular a la universidad.

    “De chica quise ser astronauta. Cuando más grande tuve una profesora de filosofía en tercero medio que me hizo querer estudiar filosofía y después en cuarto medio, cambió mi profesora de física. Tenía un profesor y llegó una profesora joven, y ella me entusiasmó de vuelta con la ciencia y decidí estudiar física”, relató desde su experiencia.

    La importancia de un modelo

    Solo un 17% de las docentes dentro de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemática son mujeres, por lo que en 2015 se implementó el Programa de Equidad de Género en la Academia (PEGA).

    “Yo creo que afecta el hecho de estar en una sala rodeada de hombres y además, solamente ver hombres haciendo clases, cuesta identificarse”, comentó Rojas.

    “No tiene mucho sentido seguir creciendo en el número de estudiantes, llegamos casi a un tercio, y cuando estas mujeres entran a clases y se dan cuenta que todos sus profesores son hombres. Porque la mayoría son hombres, entonces el discurso es incoherente”, expuso también el decano, por lo que la creación de este programa ayudaría a conseguir más modelos para la motivación de sus futuras estudiantes.

    “Los modelos de rol son esenciales para que otras mujeres decidan entrar”, acota Olga Barbosa, presidenta de la Sociedad de Ecología (SOCECOL) y académica de la Universidad Austral de Chile (UACH). “A mí me interesa que esas mujeres se queden y lleguen a dirigir. Para que en el fondo el modelo de rol se establezca en todos los niveles, y no solo en las estudiantes”, opinó contenta con la iniciativa que ha tomado la FCFM.

    Algunas de las medidas tomadas en este año y medio fue que se contrataron a 6 nuevas docentes, a quienes se les envió a seguir sus estudios y sacar doctorados a diferentes universidades extranjeras. Hay una en Alemania, dos en Australia, una en Inglaterra y dos en Estados Unidos en áreas de minería, mecánica, energía y ciencias de la Tierra. A su vuelta se reincorporarán como profesoras de la facultad.

    Y su criterio para escoger a estas mujeres fue “alguien que recién esté saliendo de un programa de pregrado para entusiasmarla a iniciar una carrera académica, con el beneficio que ella puede irse a estudiar un programa de doctorado a un centro de investigación extranjero”, relató Aceituno.

    “Las carreras científicas, sobre todo en el mundo occidental, están muy asociadas al desarrollo. Entonces, si no tenemos mujeres en esas carreras, las mujeres tampoco están diciendo cómo nos queremos desarrollar o cómo nos vamos a desarrollar, cómo aporto yo para el desarrollo. Por lo tanto, se construye una sociedad que no incluye una visión femenina”, advirtió Maisa Rojas, por lo que considera importante que el programa sea extendido a docentes para entre todas luchar por una construcción óptima del futuro.

    Hay una cultura que cuesta mucho cambiar

    “Es un temazo, lo hemos conversado con hartos colegas de otras universidades, el tema de las cuotas”, opinó Olga Barbosa. Pero, ¿será este el único problema a resolver?

    Desde SESEGEN advierten que, si bien es positivo el mayor ingreso de alumnas, “cabe entender que estos esfuerzos son completamente insuficientes si no se muestra interés desde las autoridades en que la facultad sea un espacio seguro para las mujeres que ingresen. Hoy se ve que desde la escuela hay un desinterés gigante en combatir el acoso y el machismo en la universidad, donde incluso permiten que hayan profesores o auxiliares que han sido acusados de acoso o abuso sexual, y que los plazos de tiempo y las medidas de contención para las víctimas (que están estipuladas en el protocolo de la Universidad) muchas veces no se cumplen, causándoles revictimización”.

    Respecto a la FCFM, analizaron que “actualmente la facultad es un espacio muy machista y hostil hacia las mujeres, donde varias han sufrido acoso, abuso o discriminación por parte de otros estudiantes, e incluso más de una vez hemos vivido agresiones dentro de las instancias de la universidad como lo es el foro institucional”.

    “Hay una cultura que cuesta mucho cambiar”, declara por otro lado el decano, quien asegura que ciertos tipos de prácticas han ido cambiando. “Existe un grupo de académicas y académicos que se han estado reuniendo sistemáticamente para ver el tema de género en la facultad. Vamos a proponer en el consejo de facultad en marzo un programa para llegar al establecimiento de una política de género en Beauchef. Que sea una política institucional que aborde todos los temas”.

    Eso sí, advierten una “cultura de sociedad que privilegia el desarrollo del hombre sobre el de la mujer”. Por eso Aceituno asegura que están mirando “no solamente los números, ni las proporciones”. “Estamos mirando cómo construimos una academia, cómo construimos una comunidad de Beauchef que sea sensible a los temas de género”, señala.

    Sobre los programas, Barbosa cree que “quizás en el futuro hayan cosas que mejorar, pero que sea abierto con esa discusión y para que las otras universidades puedan aprender de esa experiencia”. Y también esperan críticas, “pero que sea una crítica constructiva porque esta cuestión la tenemos que levantar entre todos”.

    Por otro lado, desde la gestión estudiantil declararon que “desde la sesegen nos planteamos continuar con el trabajo de difusión del protocolo (en particular hacia los mechones) y con distintas actividades de visibilización del feminismo. A pesar de esto, vemos la necesidad de que las autoridades universitarias también realicen instancias que permitan que la facultad sea un espacio cómodo para las mujeres, como por ejemplo capacitaciones con temáticas de género obligatorias para académicos”.

    Y aseguran: “Este año seguiremos fortaleciendo la comunidad de mujeres dentro de la U, impulsando nosotras mismas espacios seguros. No solo como sesegen sino que también como mujeres beauchefianas”.

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