Santiago lidera lista de ciudades con más olas de calor en el país (La Tercera)

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Según la Dirección Meteorológica de Chile, en la capital se detectaron siete de estos eventos entre noviembre de 2016 y marzo de 2017. En el último verano, Santiago tuvo una temperatura máxima de 37,4°C, la más alta en 104 años, y Chillán registró 41,5°C, la mayor en 71 años.

Por Carlos González Isla

Las olas de calor son parte de los eventos extremos monitoreados por la Dirección Meteorológica de Chile (DMC) en todo el país. Según un reciente análisis de este organismo, Santiago fue la ciudad donde más se registraron estos episodios entre noviembre de 2016 y marzo de 2017, con un total de siete olas.

Las olas de calor son tres días consecutivos o más con temperaturas máximas que superan el 10% de las máximas históricas. Las ciudades que le siguen a la capital son Curicó y Valparaíso, con seis y cinco episodios, respectivamente.

“La situación particular de Santiago, que bajo una misma condición sinóptica y atmosférica que Curicó, Chillán y gran parte de la zona central, registra un par de olas de calor más, puede estar asociado a que la ciudad en sí misma genera un aumento en las temperaturas máximas. Este fenómeno se conoce como islas de calor y se ha documentado en diferentes partes del mundo, con diferencias notables en los registros de temperatura entre las zonas urbanas comparadas con sus alrededores rurales”, explica José Vicencio, meteorólogo de la DMC.

El experto señala que a diferencia de las estaciones de medición de Curicó y Chillán, que están en sus respectivos aeródromos fuera del área urbana, la estación de Santiago, en Quinta Normal, está prácticamente en el centro de Santiago. “De todas formas, es importante mencionar que hay otros factores que pueden influir, pero el tema de la concentración del calor producto de un efecto de la misma ciudad es, probablemente, uno de los factores principales”, agrega.

Variable duración

Según la DMC, la duración de estos eventos es variable. En enero pasado, una ola de calor en Antofagasta duró cerca de 14 días, mientras que en Curicó alcanzó a 17 días consecutivos y las temperaturas máximas que se registraron fueron históricas. En Santiago, se alcanzaron los 37,4°C, la más alta medida en los últimos 104 años; en Chillán fue de 41,5°C, la más alta de los últimos 71 años, y en Los Ángeles fue de 42,2°C, la más alta de los últimos 57 años.

Las olas de calor es parte de los fenómenos que este organismo incluyó en su reporte Eventos extremos en Chile 2016, donde, además, se figuran bajas segregadas, sistemas frontales, trombas, escasez de precipitaciones, tormentas de arena y temperaturas extremas. Esta es la segunda vez que la DMC publica este informe (ver nota secundaria).

“Es un hecho que las temperaturas están aumentando en todo el planeta y los eventos de temperaturas máximas se están haciendo más recurrentes”, dice Vicencio sobre la inclusión de estos eventos en el reporte.

Según el experto, cada año se ha hecho cada vez más “fácil” ir superando el umbral de calor, lo que podría estar relacionado con el cambio climático, que es un fenómeno que está golpeando a todo el planeta.

“En Europa ha muerto gente, hay veranos críticos, en Chile todavía tenemos la suerte de que las temperaturas máximas todavía no superan umbrales extremadamente altos, sobre 40°C de manera constante, por varios días, si lo hacemos es por un día”, dice Vicencio.

René Garreaud, investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2, dice que es difícil que en Chile tengamos olas de calor como las de Europa, Australia o Norteamérica (sobre los 40°C). “Esos son climas mucho más continentales. En nuestro caso, la cercanía a un océano tan grande y frío como el Pacífico oriental modera las temperaturas”.

Sin embargo, dice que cada lugar tiene sus propias olas de calor. “Hemos visto un claro incremento de estos eventos en los valles interiores de Chile central en las últimas décadas, lo cual se explica en buena parte por el cambio climático”, agrega el investigador, quien recuerda que el 2017 fue un verano récord. “La condición en enero con más de dos semanas con temperaturas sobre los 33°C no la habíamos visto antes. Esto, en parte, fue responsable de la peor temporada de incendios en nuestros registros”, dice.

¿Cómo viene la temporada? Vicencio dice que en ninguna parte del mundo se prevén los eventos de este tipo con tanta anticipación, pero que es probable que se desarrolle el fenómeno de La Niña. “Eso tiene un efecto directo en las temperaturas. Las temperaturas matinales van a estar un poco más frías de lo usual, salvo el valle central que va a presentar temperaturas más altas, al menos para finales de primavera y comienzos del verano”, dice.

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