“¿Y si Trump consiguiera acelerar la acción climática?” por Maisa Rojas

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Columna de Opinión de Maisa Rojas, investigadora asociada de la línea de Modelación y Sistemas de Observación del (CR)2. Publicada en Radio Cooperativa.

La semana pasada el presidente de los Estados Unidos finalmente anunció que su país se saldría del Acuerdo de París. Aunque había sido parte de su campaña presidencial, pocos creían que efectivamente se atrevería a darun golpe así a la comunidad internacional. De hecho, la cobertura mediática ha sido grande en todo el mundo, incluso en Chile, donde temas ambientales o internacionales por lo general no tienen demasiado eco.

Parte de la demagogia de su discurso incluyó decir que EEUU quisiera re-negociar el acuerdo, a lo cual Europa en particular le cerró la puerta rápidamente. Pero ¿qué significa esta idea?

El Acuerdo de París es el resultado de una negociación que tomó al menos 5 años y que consistió en que cada unos de los 196 países de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático pusiera sobre la mesa su aporte a la reducción de gases de efecto invernadero determinado soberanamente, tomando en cuenta sus propias circunstancias nacionales. A nadie se le impuso u obligó a asumir un compromiso dado, de hecho su nombre es “Contribución Nacionalmente Determinada” (NDC, por sus ciclas en inglés). Es justamente este mecanismo el que logró que los 196 países se pudieran de acuerdo, y el que le da tanta legitimidad al acuerdo.

Internacionalmente la reacción ha sido clarísima: condena, decepción y frustración, con voces de lamento, consternación. Pero también se han escuchado muchas voces reafirmando su compromiso con el acuerdo y reforzar sus acciones para limitar el cambio climático.

Es más, Trump en su discurso dijo que él fue elegido para representar a los habitantes de Pittsburgh y no de París (el acuerdo no representa a los habitantes de París tampoco), ante lo cual la reacción del alcalde de Pittsburgh fue comprometerse como ciudad a los compromisos asumidos en el acuerdo y de lograr un abastecimiento de 100% de energía renovable. Otras ciudades y estados de EEUU lo han seguido.

La Unión Europea y otros países como India también han reafirmado su compromiso y reforzado la ambición de sus metas de reducciones.

Quizás Trump con su decisión, arrogante e ignorante catalice a que el resto del mundo apriete el acelerador en la transformación hacia un mundo sin emisiones en que ya estamos todos embarcados,¡con o sin Trump!