Ya hubo tornados: ¿qué falta ahora para que Chile registre granizos gigantes, tormentas eléctricas y huracanes? (La Tercera)

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Nuestro país ha presenciado todos los fenómenos naturales destructivos posibles. La «especialidad» de la casa son los terremotos, tsunamis y volcanes. Sin embargo, según los expertos, con los años serán más frecuentes algunas manifestaciones extremas del clima que se creían parte de otras latitudes.

Por Eva Luna Chekh y Alexandra Chechilnitzky

El pasado jueves 30 y viernes 31 de mayo la Región del Biobío vivió una seguidilla de tornados que se creían como parte de otra realidad. Fenómenos de latitudes muy lejanas. Pero que, sin embargo, ocurrieron, causando severos daños. En nuestro país los desastres naturales “por excelencia” son los terremotos y tsunamis, ampliamente conocidos y asumidos. También los volcanes cuentan como una temida variable presente. Pero, ¿qué posibilidades hay de que ocurran otros fenómenos climáticos devastadores? Granizos del tamaño de pelotas de tenis, como los que se han visto en ciudades de Japón, España y Rusia. Tormentas eléctricas que se asemejan a fuegos artificiales, como las ocurridas en Maracaibo. Incluso los mismos tornados, pero peores, como los de EE.UU. ¿Es posible?

Los expertos no lo descartan. Según explican los académicos, hemos vivido ya casi todos los fenómenos climáticos que pueden causar daños a gran escala, solo que en un grado menor. “Lo que faltaba ya ocurrió, los tornados. Porque el otro fenómeno destructivo y catastrófico son los huracanes, pero aquí son imposibles, por las condiciones de posición de nuestro territorio y del océano”, explica Alvaro Mauro, meteorólogo y académico de la Usach.

El académico sostiene que, en general, estamos en una situación bastante privilegiada, ya que los fenómenos atmosféricos que se presentan en Chile son más suaves o moderados en comparación con otros lugares. También agrega que, según su experiencia, los fenómenos meteorológicos atmosféricos se dan con cambio o sin cambio climático, pero lo que está pasando ahora los hace más frecuentes e intensos.

Un ejemplo de eso son los tornados. “Se puede afirmar que los fenómenos que se nos están presentando, van a seguir ocurriendo de formas mucho más intensas que antaño (…) nos vamos a tener que acostumbrar a los tornados”.

Tormentas convectivas

Roberto Rondanelli, académico del Departamento de Geofísica de la U. de Chile e investigador del CR2, reafirma esta idea y explica que, desde las ciencias atmosféricas, los fenómenos destructivos, en general, “son prácticamente todos los fenómenos meteorológicos que ocurren en Chile”.

Asegura que algunos de ellos son los aluviones, temporales meteorológicos e hidrometeorológicos y las crecidas. Otro fenómeno que es bastante destructivo son las heladas, que sería agrometeorológico, y las tormentas convectivas severas, las tormentas eléctricas, que son muy comunes en el altiplano, también en el sur de Chile, además de los tornados y trombas marinas.

En cuanto a los granizos, Rondanelli dice: “No veo por qué no podrían ocurrir”. De hecho, recuerda que hace una semana hubo registro en Mulchén de unos granizos que eran bastante grandes, un poco más chicos que una pelota de ping pong.

Patricio González, agroclimatólogo de la U. de Talca sostiene que “dentro del tema del cambio climático no se puede descartar nada extremo”. Y critica que en Chile hay muy pocos estudios relacionados a la formación de nubes tormentosas (cúmulo ninbus), meteorología no tiene la implementación necesaria para evaluar estos fenómenos.

Plantea que, a pesar de eso, “no se puede negar a priori que, en un futuro cercano, en esta primavera o la próxima, pueda haber una granizada más grande de lo normal”.

En cuanto a las tormentas eléctricas, el agroclimatólogo asegura que son una constante que ha aparecido, tenemos que acostumbrarnos a que “estos eventos extremos, que en el Siglo XX eran bastante esporádicos, ahora son más constantes e intensos”.

Huracanes, no

Todos los académicos concuerdan en que los huracanes, en cambio, están descartados de las posibilidades, y eso tiene que ver con algo puntual: que la temperatura general del océano frente a la costa chilena es más fría que la del océano en el resto del planeta. No supera los 13°. Por eso, nuestro mar nos protege de esa catástrofe.

Huracanes 2019

Otro tema son las marejadas. Muchos impactos perjudiciales han tenido las intensas marejadas del último tiempo que se han registrado en las costas de Chile. Es un fenómeno que se está dando con bastante frecuencia y según Alvaro Mauro, académico de la Usach, ese es un problema que debe preocupar y estudiarse un poco más, porque es recurrente, podría empeorar el panorama y generar mucho daño.

El otro tema que, en su opinión, se debe tener en mente son las precipitaciones, no solo por la cantidad de agua que cae, sino más bien porque debido a la sequía ya que existe hace años, la localización de la trama urbana se encuentra en lugares más riesgoos. Eso podría provocar catástrofes.

Preparación para catástrofes

El Centro de Investigación para la Gestión Integrada del Riesgo de Desastres (Cigiden), de la Universidad Católica, entregó los resultados de la primera encuesta sobre percepción de amenazas naturales en Chile.

Los resultados del estudio realizado a 970 personas muestran que el 63,2% de los encuestados considera que Chile está bastante o muy preparado para un terremoto. Si se les pregunta por maremotos o tsunami, el 47,1% cataloga la preparación del país en esa misma medida, y sólo el 18,4% lo hace para tormentas (fuertes lluvias con vientos). En cuanto a incendios, la cifra disminuye a un 17,8% y a alud o aluviones a un 17,4%.

La peor percepción de preparación que tienen los encuestados es en relación a las erupciones volcánicas: sólo un 12,8% dice que el país está bastante o muy preparado para este tipo de catástrofe.
Gonzalo Bacigalupe, investigador de Cigiden, dice que hay una relación con considerar que el país está preparado con los eventos que han evidenciado.

“De alguna manera las personas perciben que están mejor preparadas y eso tiene que ver con la familiaridad con los eventos. Un alto porcentaje tiene experiencia directa con terremotos, le hace sentido, y eso también tiene relación con que hay una educación con este tema”, sostiene.

La encuesta también muestra que las catástrofes son fuente de ansiedad, estrés y dificultades para dormir en las personas: el 45% de los entrevistados dicen experimentar ansiedad y estrés durante una amenaza de origen natural.

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