Ciudadanos evalúan prácticas de adaptación a la megasequía en el Valle de Aconcagua

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    A través de una innovadora metodología de trabajo investigación-acción y aprendizaje social, científicos y comunidad unieron esfuerzos para construir un documento conjunto en torno a la experiencia local de adaptación a la escasez hídrica que afecta a la zona y sus sectores productivos.

    Por Nicole Tondreau Lira, Comunicaciones (CR)2.

    Con una jornada en la sede San Felipe de la Universidad de Playa, se dio término a la primera parte del proyecto que busca conocer, analizar y evaluar las prácticas para abordar el cambio climático que han sido implementadas en el Valle del Aconcagua por actores públicos, privados y la propia comunidad de la zona.

    En esta etapa inicial, en donde se viene trabajando por más de un año con distintos actores, se identificaron las prácticas desarrolladas para enfrentar la escasez hídrica en las comunas de Santa María, San Felipe, Rinconada de los Andes y Los Andes, que han sido de las más afectadas por la megasequía del centro y sur de Chile.

    El equipo, liderado por Paulina Aldunce, investigadora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2, realizó 41 entrevistas en la zona, identificando 90 prácticas ejecutadas por la sociedad civil, las agencias de gobierno, la empresa privada y la comunidad científica, de las cuales 15 fueron analizadas por los propios miembros de la comunidad en un taller participativo.

    «Evaluar la utilidad de las prácticas de adaptación nos permite no sólo conocer el desempeño de la práctica, sino que también sus fortalezas, debilidades y oportunidades de mejorar. Al hacer esta evaluación participativamente, se genera aprendizaje social, donde todos tienen la oportunidad de aprender nuevas prácticas, su utilidad y potencialidad de mejora», comentó Aldunce.

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    De acuerdo al análisis, la mayoría de las prácticas evaluadas se enfoca en la implementación de infraestructura, provenientes de instituciones gubernamentales como la Dirección General de Aguas, el Ministerio de Agricultura, etc. «Aunque son eficientes, los beneficiarios consideran que estas prácticas no promueven la adaptación a través de aspectos sociales, por lo que se debe apuntar hacia prácticas participativas que construyan resiliencia social», explicó Aldunce.

    La práctica mejor evaluada por los asistentes a los talleres fue el uso eficiente del agua potable en el núcleo familar, presentada por Marcelo Órdenez de Los Andes, y que consiste básicamente en utilizar menos agua en las actividades diaria. «Son cosas muy simples, pero los resultados son significativos cuando comparas la cuenta del agua a fin de mes y cuando ves que tu familia se compromete en una causa importante para todos», relató.

    Ciencia para la comunidad

    Dos elementos relevantes destacaron en esta instancia. Primero, la importancia de trabajar con actores locales, ya que son ellos los que más directamente sufren los impactos del cambio climático y, segundo, la importancia de la entregar de los resultados de la investigación a las personas involucradas en el proyecto.

    «Nuestro compromiso fue desde un principio devolver los resultados a los distintos actores sociales con los que venimos trabajando, ya generalmente los investigadores publican sus trabajos en revistas científicas donde la mayoría de las personas no tiene acceso, sin entregar la información de vuelta a quienes más lo necesitan», comentó Paulina Aldunce.

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    Olas de calor e inundaciones

    Durante la jornada de cierre del proyecto, Eduardo León, gobernador de la provincia de San Felipe, enfatizó la relevancia de actuar ante el cambio climático y sus efectos, como la megasequía, los desastres naturales, entre otros. «El llamado es a adaptarnos, a ser más resilientes en un contexto cada vez más cambiante, especialmente en una zona agrícola como la nuestra».

    Coincidió en ello Patricio Ibáñez, vicerrector del Campus San Felipe de la Universidad de Playa Ancha, quien valoró la colaboración entre la academia y la comunidad para enfrentar un problema común. «La única forma de encontrar soluciones es trabajando juntos, academia, gobierno, sociedad civil y también los privados».

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    Laura Gallardo, directora (CR)2; Patricio Ibáñez, vicerrector Campus San Felipe UPLA; Eduardo León, gobernador de la provincia de Los Andes y Paulina Aldunce, líder del proyecto e investigadora (CR)2.

    Para poner en contexto la realidad de la actual escasez hídrica, Laura Gallardo, directora del (CR)2, presentó los resultados de «La megasequía 2010-2015: una lección para el futuro» elaborado por dicho centro y que fue entregado a la presidenta Michelle Bachelet a fines del año pasado.

    «Nuestros estudios indican que un 25% de esta megasequía puede explicarse por la acción de los seres humanos y el cambio climático», dijo Gallardo.

    Al finalizar el evento, Paulina Aldunce y su equipo adelantaron que en las próximas etapas del proyecto analizarán las prácticas desarrolladas para enfrentar eventos extremos, como olas de calor e inundaciones asociados al cambio climático. «Con este tipo de trabajo transdisciplinario, que integra muchas visiones y tipos de conocimiento, el Valle del Aconcagua puede aportar en la formulación y mejoras de la toma de decisiones y política pública en materia de adaptación al cambio climático», indicó.