El año pasado batió récords de fenómenos climáticos extremos (El Mercurio)

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Richard García

  • La combinación de cambio climático con un evento de El Niño intenso disparó la mayoría de los indicadores. En Chile hubo récord de frío en octubre y lluvias en el desierto.

Las temperaturas, el nivel de las aguas y las emisiones de gases de efecto invernadero alcanzaron nuevos récords el año pasado, convirtiendo a 2015 en el peor año de la historia moderna para una serie de indicadores clave, reveló ayer el informe anual sobre el estado del clima global, elaborado por la agencia meteorológica y marina de los Estados Unidos, NOAA.

El informe “State of the climate”, en cuya elaboración participaron 450 científicos, presenta en sus 300 páginas un sombrío retrato de la Tierra, en el que predominan fenómenos extremos y contrastantes, como el retroceso de los glaciares, sequías e inundaciones.

En el resumen preliminar se reconoce que indicadores, como las temperaturas terrestre y de la superficie de los océanos, y las emisiones de gases de efecto invernadero, batieron los récords registrados apenas un año antes. La tendencia es a un recalentamiento del planeta, exacerbado a su vez por un evento de “El Niño” particularmente vigoroso.

“Este informe ofrece una visión completa del año anterior. Si bien en enero ya sabíamos que la temperatura había batido registros históricos, ahora se incluyen muchas otras variables extremas”, explica Maisa Rojas, directora del Núcleo Milenio Paleoclima e investigadora del Centro de Ciencias del Clima y la Resiliencia (CR2).

En Hawai, en el volcán de Mauna Loa, la concentración de dióxido de carbono registró, en promedio anual, “el mayor aumento desde el inicio de la medición de datos, hace 50 años”, lo que le permitió superar por primera vez las 400 partes por millón (ppm), alcanzando 400,8 ppm. “No habíamos tenido 400 partes por millón de CO-2 en los últimos tres millones de años”, precisa Maisa Rojas.

A nivel planetario, el CO-2 alcanzó los 399,4 ppm, un alza de 2,2 ppm en relación con 2014.

El año 2015 también marcó una temporada de lluvias más abundantes que el promedio, provocando graves inundaciones. Severas sequías afectaron superficies casi dos veces mayores en 2015 que en el año anterior (14%, contra 8 en 2014).

Las aguas más calientes agravaron la propagación de algas, que afectaron el año pasado una importante región del Pacífico norte, desde California hasta la Columbia Británica, en Canadá.

Calor y lluvias

En el caso sudamericano, El Niño influyó en las condiciones climáticas durante todo el año. La temperatura del aire aumentó por sobre el promedio en la mayor parte del continente, lo que generó condiciones más secas que el promedio en el norte y más húmedas en el sur, especialmente Chile y Argentina.

No obstante, se presentó un otoño e invierno más calurosos de lo habitual. En Argentina fue el invierno más caliente desde que se tienen registros, con un aumento de la media por sobre los 3 grados C. En contraste, un aumento de los sistemas frontales y de la nubosidad produjo en Chile y, particularmente, en Argentina el más frío octubre desde que se tienen registros.

En marzo, una anormal lluvia sorprendió a las secas regiones de Atacama y Antofagasta. En esta última ciudad, entre el 25 y el 26 de ese mes cayeron 24,4 milímetros de agua, cuando el promedio anual es de 1,7. En agosto y diciembre, las precipitaciones intensas se presentaron en Argentina y Paraguay, generando inundaciones.

Maisa Rojas estima que el presente año seguirá registrando récords en temperatura, pero no mostrará tantos eventos extremos, ya que El Niño está en una fase neutra. Y asegura que la concentración de CO-2 debería seguir aumentando.

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