Durante décadas, los tornados parecían ser un fenómeno ajeno a la realidad chilena. Su imagen estaba asociada a las grandes planicies de Estados Unidos, mientras que en el país eran considerados episodios extremadamente raros. Sin embargo, entre el 30 y el 31 de mayo de 2019 esa percepción cambió por completo. En apenas dos días, una inusual seguidilla de tornados afectó distintas localidades del Biobío y La Araucanía, provocando graves daños en ciudades como Los Ángeles, Concepción y Talcahuano, dejando cientos de viviendas destruidas y miles de personas afectadas.
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