Del dato a la acción: cómo una plataforma chilena ayuda a entender la crisis hídrica y el cambio climático

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    ¿Puede una base de datos cambiar la forma en que entendemos el cambio climático? Un grupo de investigadores chilenos cree que sí. Y la clave está en poner la información al alcance de todos.

    En un mundo donde las noticias sobre sequías, olas de calor e inundaciones aparecen a diario en redes sociales y medios de comunicación, comprender qué está ocurriendo realmente se ha convertido en una habilidad tan importante como leer o escribir. Con esa idea, investigadores de la Pontificia Universidad Católica de Chile, la Universidad de O’Higgins y la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, presentaron una propuesta educativa innovadora que utiliza datos climáticos reales para que estudiantes exploren problemas ambientales que afectan directamente a sus comunidades.

    “El trabajo se centra en el uso del Explorador Climático del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), una plataforma pública que reúne información de cientos de estaciones meteorológicas e hidrométricas de Chile. Allí es posible acceder a registros históricos de precipitaciones, temperaturas y caudales de ríos, visualizar mapas interactivos y descargar datos para su análisis”, dijo Raúl Valenzuela, académico de la Universidad de O’Higgins e investigador CR2.

    Pero el objetivo va mucho más allá de aprender estadísticas.

    Los autores proponen utilizar esta información para investigar preguntas reales sobre fenómenos que hoy preocupan a millones de personas, como la sequía y la escasez hídrica. Aunque suelen confundirse, ambos conceptos son distintos: la sequía es un fenómeno climático natural asociado a la falta prolongada de precipitaciones, mientras que la escasez hídrica también involucra decisiones humanas relacionadas con el uso y la gestión del agua.

    Francisca Ubilla, académica de la Pontificia Universidad Católica de Chile, señaló que la propuesta está dirigida a personas que se dediquen a enseñar estadística en los distintos niveles educativos (educación escolar y educación superior). Y añadió que “busca presentar orientaciones para que docentes que enseñan estadística puedan guiar el proceso de investigación a partir de preguntas sobre problemáticas sociales, como la sequía, considerando bases de datos abiertas”.

    Petorca: cuando los datos cuentan una historia

    Para demostrar el potencial de esta metodología, el equipo utilizó datos de la cuenca del río Petorca, una de las zonas más emblemáticas de la crisis hídrica en Chile.

    A través de preguntas sencillas —¿cómo ha cambiado el caudal del río a lo largo del tiempo?, ¿ocurre lo mismo en otros ríos cercanos?, ¿qué relación existe entre las lluvias y el caudal?— los estudiantes pueden descubrir patrones, comparar evidencias y construir explicaciones basadas en datos.

    Más que entregar respuestas definitivas, la propuesta busca enseñar a formular preguntas relevantes y a utilizar la evidencia para comprender fenómenos complejos.

    Una herramienta clave para enfrentar el cambio climático

    En un contexto de cambio climático, donde la toma de decisiones depende cada vez más de información confiable, plataformas como el Explorador Climático del CR2 se transforman en herramientas estratégicas para la educación y la participación ciudadana.

    El acceso abierto a datos ambientales permite que estudiantes, docentes, periodistas, organizaciones sociales y autoridades locales puedan analizar la realidad de sus territorios con información científica de calidad. Esto contribuye a desarrollar pensamiento crítico, combatir la desinformación y fortalecer una cultura basada en la evidencia.

    Para las nuevas generaciones, acostumbradas a interactuar con información digital en tiempo real, este tipo de plataformas ofrece una oportunidad única: pasar de ser consumidores de información a convertirse en investigadores de los problemas que afectan a sus propias comunidades.

    Las plataformas de acceso abierto son de gran relevancia para la sociedad, ya que son una fuente de datos que es posible analizar utilizando herramientas estadísticas, comentó Francisca Ubilla. “La disponibilidad de datos abiertos que permiten comprender diferentes problemáticas sociales promueve que ciudadanas y ciudadanos puedan acceder a dichos datos, plantearse preguntas y comprobar a través de análisis estadísticos, incluso simples, afirmaciones que aparecen en medios de comunicación o que son expuestas por autoridades. De esta forma, desde una postura crítica, evaluar la veracidad de afirmaciones sustentadas en datos para luego poder tomar decisiones que afectan su vida personal y comunitaria”, dijo la especialista.

    Ciencia para comprender y actuar

    Los autores destacan que aprender a trabajar con datos reales no solo fortalece competencias científicas y estadísticas. También ayuda a desarrollar una ciudadanía más informada y comprometida con los desafíos socioambientales del siglo XXI.

    En tiempos donde el cambio climático redefine la disponibilidad de agua, la frecuencia de eventos extremos y la forma en que habitamos nuestros territorios, comprender los datos ya no es una tarea exclusiva de científicos. Es una herramienta esencial para participar en las decisiones que definirán nuestro futuro.

    Y quizás esa sea la principal lección de esta investigación: detrás de cada gráfico, cada mapa y cada serie de datos, existe una historia que puede ayudarnos a entender mejor el mundo y a construir soluciones para transformarlo.