Por Yasna Mussa
- Las lluvias y las bajas temperaturas revelan cómo la vulnerabilidad y la pobreza energética agudizan sus impactos según dónde se viva. Más del 20 % de la población sufre frío por una cuestión económica
Cuando Aurelia Solorza Rojas vio que el agua comenzaba a entrar a su dormitorio, sintió pánico. La mujer de 82 años, aquejada por múltiples enfermedades y con movilidad reducida, estaba sola durante la noche del 15 al 16 de julio, la jornada en la que se registró uno de los peores temporales de los últimos inviernos en Chile. El sistema frontal llegó acompañado de un potente río atmosférico, lo que provocó fuertes vientos y acumulaciones históricas de agua. Su vivienda, en la comuna periférica de Puente Alto, Región Metropolitana de Santiago, no resistió los estragos: parte del cielorraso se cayó, el agua se filtró por las principales habitaciones y, en pocas horas, quedó completamente anegada.
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