El Niño lo hizo de nuevo

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Si bien el invierno de 2026 se perfilaba, hasta hace apenas unos días, como uno de los más secos de las últimas décadas, todo cambió abruptamente cuando una sucesión de tormentas provocó inundaciones y aluviones, haciendo que el agua volviera a recorrer antiguas quebradas secas y que los ríos del Norte Chico reclamaran la totalidad de sus lechos.

  • Desde hace décadas conocemos la estrecha relación entre El Niño —la fase cálida del fenómeno ENOS— y los inviernos lluviosos en Chile Central (Rutllant & Fuenzalida, 1991). Los registros paleoclimáticos indican que grandes eventos han ocurrido durante al menos los últimos 5 mil años (Vargas et al., 2006), mientras que las observaciones instrumentales destacan episodios como 1877–1878, 1982–1983, 1997–1998 y 2015–2016. Aunque este último coincidió con la Megasequía, produjo la tormenta de Atacama de 2015 y otro intenso temporal en agosto. Más recientemente, el invierno de 2023 volvió a demostrar que incluso eventos menos intensos pueden provocar desbordes e inundaciones de gran magnitud.

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