Especialistas nacionales e internacionales analizaron los desafíos de la contaminación atmosférica en la región

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    • En el panel “Monitoreo y análisis de la calidad del aire” se encontraron expertos y expertas de América Latina para abordar temas desde las políticas públicas hasta la cooperación internacional en la materia.

    El 28 de mayo, en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, se llevó a cabo el panel de discusión “Monitoreo y análisis de la calidad del aire”, que contó con la participación de especialistas nacionales e internacionales para abordar los desafíos en materia de contaminación atmosférica en Chile y América Latina.

    Oscar Guevara, ejecutivo principal de la Gerencia de Acción Climática y Biodiversidad Positiva del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF); María Fernanda García Ferreyra, Desarrolladora de aplicaciones espaciales e investigadora en calidad del aire de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), de Argentina; y Juan Pablo Rodríguez, jefe de División de Calidad de Aire del Ministerio del Medio Ambiente, fueron parte de la conversación, la que fue moderada por Laura Gallardo, investigadora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2).

    Nicolás Huneeus, investigador del CR2 y organizador del encuentro, comentó que el panel resultó de sumo interés, sobre todo porque “las preguntas abordaron algunos de los temas claves asociados a la calidad del aire, como la gestión de recursos, las prioridades y cómo la agenda climática releva otro tipo de problemáticas, no solo la calidad del aire”. Añadió que “también se abordaron los desafíos que tenemos como región, la conectividad y cómo hay moverse dentro de los espacios regulatorios para poder abordar los desafíos y los problemas que tenemos”.

    Políticas públicas e integración

    Tras el panel, se conversó con los tres especialistas sobre las distintas temáticas abordadas en la discusión.

    En relación con las políticas públicas a nivel nacional, Juan Pablo Rodríguez comentó que “Chile es uno de los países de la región que tiene más regulación respecto al componente ambiental aire. Eso no quiere decir que no haya desafíos y que no haya que seguir avanzando, pero creo que también tenemos que darnos la posibilidad de revisar lo que tenemos y hacerlo más eficiente, armonizarlo, optimizarlo de alguna manera de tener una mejor regulación ambiental”.

    A nivel Sudamericano, Guevara planteó que existen dos debilidades a abordar: datos para la toma de decisiones y la institucionalidad. “Comparativamente con otras regiones, y también con lo que técnicamente sería ideal, no tenemos suficientes redes de monitoreo ni un sistema de información relacionados con esa información”, explicó el miembro de la CAF. Sobre la segunda debilidad, indicó que “no necesariamente las instituciones de América Latina, que en su gran mayoría están creadas a principios o mediados del siglo veinte, están diseñadas -ni los sistemas regulatorios- para enfrentar temas complejos contemporáneos como la contaminación y el cambio climático”.

    Al respecto, sobre contar con una red a nivel sudamericano para el monitoreo de la calidad del aire, indicó que no se trata únicamente de tener un sistema de monitoreo de calidad del aire regional o tener mecanismos de colaboración en toma de datos, “sino que hay que tener acuerdos sobre el uso de la información y el cómo, efectivamente, pueden haber instituciones dispuestas a usar la información y a colaborar para reducir la contaminación”.

    Respecto al mismo ámbito, María Fernanda García señaló que en Sudamérica “compartimos muchas características ambientales, en el sentido de que el aire viaja y transporta la contaminación. El humo de los incendios puede transportarse por cientos y miles de kilómetros, entonces, los impactos tienen que ver no con los límites políticos, por lo que sí necesitamos algo más integrador”.

    Cabe destacar que el panel se enmarcó en el curso internacional “Capacitación sobre monitoreo y análisis de la calidad del aire”, desarrollado por el CR2 junto a la Organización Meteorológica Mundial y en colaboración con el Instituto de Investigación para el Desarrollo, la International Union of Geodesy and Geophysics y el ChimSur.