Floraciones nocivas en el lago Vichuquén: un problema más allá de lo estético

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    Gabriela González Vera, geógrafa y estudiante del magíster en Geografía de la Universidad de Chile, y Pablo Sarricolea, director de la Escuela de Posgrado de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, e investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2).

    A finales del año 2025 el lago Vichuquén fue declarado zona de riesgo sanitario debido a una floración masiva de cianobacterias que superó el nivel de alerta más alto de la Organización Mundial de la Salud para aguas recreacionales. A esto se suma el informe técnico de junio de 2026 que contiene datos de la Dirección General de Aguas entre otras entidades, y que indicó que el lago presenta condiciones hipereutróficas, es decir, que en sus aguas existen concentraciones muy altas de nutrientes y de clorofila-a (Figura 1).

    Estas floraciones de cianobacterias tienen gran impacto para la fauna del lago. Esto se debe a que reducen el oxígeno disuelto en el agua cuando las algas se descomponen, lo que puede generar la muerte masiva de peces; también por la producción de toxinas dañinas, que afectaría a peces, aves y otros animales que se alimentan o beben del agua del lago; y porque las floraciones afectan plantas acuáticas que sirven de refugio para varias especies. Por tanto, no es un problema estético ni pasajero, pues mientras persistan las floraciones habrá episodios de mortandad y una degradación progresiva del ecosistema acuático. Al mismo tiempo, mientras persista la floración, el agua tampoco es segura para el contacto directo con las personas.

    Figura 1. Las gráficas generadas con datos del satélite Sentinel-2 no son concluyentes de lo que viene para el lago. Si bien el índice de algas flotante actual es bajo, con el aumento de temperaturas podrían crecer de modo abrupto. En esta primavera, que se espera que sea más fría por mayor nubosidad, es posible que se ralenticen las floraciones. En el caso del índice de clorofila es evidente que los valores siguen siendo más altos que en otros años.

    Que el lago Vichuquén sea propenso a la proliferación de cianobacterias se debe a diversas razones. Por ejemplo, están las aguas servidas del borde del lago, la agricultura y la industria forestal (Fuentealba et al., 2021). Respecto de esta última, las plantaciones de pino y eucalipto requieren talas rasas frecuentes que dejan el suelo expuesto. Con las lluvias, este suelo se erosiona y transporta sedimentos directamente al lago. Los sedimentos que llegan al lago no son solo tierra, sino también nutrientes, como nitrógeno y fósforo, los que, justamente, sirven de alimento para las cianobacterias, permitiendo su proliferación en el agua. Además, se suman las condiciones que activan las floraciones nocivas, como la estratificación térmica y las altas temperaturas de la época estival, las cuales son ideales para el crecimiento de cianobacterias, lo que hace más difícil la recuperación en el corto plazo.

    Con todo lo anterior, la contaminación del lago Vichuquén debe enmarcarse como un problema multifuente, donde hay carga de sedimentos y una menor renovación de sus aguas.

    Un complejo panorama

    El lago Vichuquén lleva décadas acumulando nutrientes, no solo en el agua, sino que también en el fondo. De hecho, desde el año 1970 ha acumulado cerca de cinco metros de sedimentos en el fondo, por tanto, aunque se detuvieran hoy mismo todas las fuentes de contaminación, el lago seguiría teniendo una reserva latente e importante de nutrientes guardados que podría seguir alimentando a las cianobacterias por años.

    En este contexto, el foco está en anticipar el riesgo más que en confiar en una recuperación rápida. Dado que el lago ya tiene nutrientes acumulados por décadas, el solo cortar el ingreso de nutrientes no es suficiente. Por un lado, se debe reducir urgentemente la entrada de nutrientes desde la cuenca a través del mejoramiento en el tratamiento de aguas servidas, la reforestación con especies nativas que actúen como filtro, y reducir el uso de fertilizantes en las zonas agrícolas y forestales cercanas. Por otro lado, se deben tratar los nutrientes que ya están dentro del lago con medidas de remediación (aireación, manejo de sedimentos, fitorremediación) que requieren evaluaciones técnicas específicas para el lago Vichuquén. De hecho, el plan integrado que lanzaron las SEREMI de Salud y de Medio Ambiente en agosto de 2026 parte precisamente por la fiscalización y regularización de los sistemas de alcantarillado y aguas servidas del borde lago, junto con el monitoreo de cianobacterias. En paralelo, desde marzo de 2026 se elaboran las Normas Secundarias de Calidad Ambiental para el sistema Vichuquén–Torca–Llico, que fijarán el marco para una descontaminación con metas exigibles. A ello debe sumarse la gestión hidrológica de la barra del estero Llico para recuperar la renovación de las aguas.

    Cabe señalar que la gestión ambiental del lago y su cuenca tributaria es clave para su real recuperación o, al menos, que logre niveles no peligrosos. Sin embargo, a la fecha no se ha aplicado un tratamiento directo al cuerpo de agua. Entre los tratamientos no podemos descartar dar énfasis a la recuperación de la vegetación del borde del lago, restringir el uso de combustibles en embarcaciones, el tratamiento de aguas servidas de vivienda en el borde y la cuenca, e, incluso, manejar el trabajo agrosilvopastoral para limitar la carga de nutrientes.

    Nota del editor

    El siguiente Análisis se desarrolló en base a respuestas que Gabriela González y Pablo Sarricolea entregaron al medio Las Últimas Noticias, para la noticia Tras un verano para el olvido, el lago Vichuquén espera la llegada de turistas para el 18, escrita por Jorge Núñez, y publicada el 8 de septiembre de 2026.