Carlos Zamorano-Elgueta, académico de la Universidad de Aysén, lleva veinte años estudiando los cambios en los ecosistemas forestales por actividades humanas estableciendo una red de 600 parcelas de muestreo.
Comunicaciones CR2
Por más de veinte años el doctor Carlos Zamorano-Elgueta, profesor asociado de la Universidad de Aysén, ha investigado los procesos de degradación que afectan los ecosistemas forestales del país, incluyendo recientemente bosques de lenga (Nothofagus pumilio) y ñire (N. antarctica) en las Provincias de Coyhaique y Capitán Prat en la Patagonia.
“Estos trabajos los empecé a desarrollar en los bosques de araucaria en Nahuelbuta y, luego, continué estudiando los bosques siempreverdes en toda su distribución de la cordillera de la costa y de los Andes en las regiones de Los Ríos y Los Lagos. Recientemente hemos terminado de establecer 176 parcelas de muestreo acá en los bosques subantárticos de lenga y ñire, de la Región de Aysén. En total, a lo largo de estos años, hemos logrado establecer más de 600 parcelas de muestreo desde la Región de la Araucanía hasta la Patagonia, lo que nos ha permitido construir una importante y completa base de datos”, contó el especialista e investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia CR2.
En la Región de Aysén las parcelas se establecieron tanto en propiedades privadas como en áreas protegidas, incluyendo la Reserva Nacional Coyhaique, el Parque Nacional Cerro Castillo y el Parque Nacional Patagonia.
Impacto humano
A través de estas investigaciones se han determinado los múltiples impactos que actividades como el floreo (tala de los árboles de mejores características maderables) y, especialmente, la ganadería forestal, tienen en los ecosistemas.
“Los resultados de nuestros trabajos sugieren de manera consistente que la ganadería modifica la dinámica, composición y estructura de los ecosistemas forestales. Esto lo hemos observado tanto en bosques de araucaria en toda su distribución de Nahuelbuta, como en los bosques siempreverdes de las Regiones de Los Ríos y de Los Lagos y, recientemente, en los bosques sub-antárticos de Nothofagus caducifolios. La ganadería se relaciona con una mayor compactación de los suelos por el tránsito animal, lo que modifica completamente las propiedades físicas y químicas, lo que a su vez condiciona la capacidad de que la regeneración de muchas especies de plantas nativas puedan establecerse. Por ejemplo, en los bosques siempreverdes las especies de sucesión tardía, que son aquellas que requieren de condiciones más favorables para su desarrollo, tienden a desaparecer. Ello podría simplificar la composición del futuro bosque, con implicancias que aún no entendemos”, advirtió Zamorano.
El investigador también menciona que es común en los bosques de lenga y ñire de la Región de Aysén la abundante presencia de plantas forrajeras invasoras (que sirven de alimento para la ganadería). Esto se observa incluso en bosques que no han sido expuestos directamente a ganadería, por la exitosa estrategia de dispersión de las semillas de estas plantas exóticas, generalmente a través del viento.
“La degradación de bosques es un proceso continuo, complejo y, muchas veces, silencioso. En general lo que normalmente se considera como bosque degradado es en realidad una etapa muy avanzada y evidente de cambios, la que es muy difícil y costosa de revertir. En este contexto nuestros trabajos se centran en detectar procesos más incipientes de degradación, lo que aumenta la factibilidad de su restauración. En estos trabajos hemos logrado avanzar en la comprensión de un proceso tan complejo, dinámico y diverso como lo es la degradación, cuyas múltiples interacciones representan lo que llamo ‘la ecología de la degradación’. Sin duda que se necesita más y mejor evidencia que nos permita profundizar en nuestro conocimiento sobre la degradación, sin el cual difícilmente podremos, a su vez, comprometer metas de restauración. Es decir, la degradación es la base para diseñar e implementar acciones de restauración. Porque restaurar no implica necesariamente plantar algo en algún lugar”.
Beneficios para la región
Carlos Zamorano señaló que, a nivel regional, esta red de parcelas es de gran relevancia, ya que constituye una de las redes de muestreo más completa de la región en este tipo de bosques para el monitoreo de largo plazo que evalúan estos cambios. “Lo que buscamos con esto es generar información que permita orientar la toma de decisiones medioambientales en la zona y que también puedan servir como base para el manejo de los ecosistemas, más todavía en un contexto de rápidos cambios globales. Esperamos en el mediano plazo integrar a nuestros muestreos los bosques siempreverdes de la Patagonia, cuyas respuestas a las alteraciones por actividades productivas creemos son diferentes a las que observamos en nuestros trabajos previos de las regiones de Los Ríos y de Los Lagos”.
