El Programa Vino, Cambio Climático y Biodiversidad, VCCB, del IEB, y Viña Santa Rita, recibieron a cerca de 30 científicos y científicas internacionales reunidos en Santiago en el marco de la elaboración del Atlas para el próximo reporte (AR7) del IPCC.
En el marco de la reunión internacional del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) llevada a cabo en Santiago, más de 30 investigadores e investigadoras de distintos países visitaron Viña Santa Rita, en Alto Jahuel, Buin, para conocer de cerca el programa «Vino, cambio climático y biodiversidad», una iniciativa del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) que lleva casi 20 años trabajando en la interfaz de la producción vitivinícola y la conservación de la naturaleza.
La actividad fue liderada por el IEB como parte del evento internacional organizado por el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2) y la Universidad de Chile, entre el 25 y el 28 de abril en Santiago, donde se trabajó en el desarrollo del Atlas del séptimo informe de evaluación del IPCC (AR7). La jornada en Viña Santa Rita incluyó un recorrido por los viñedos y una exposición a cargo de Olga Barbosa, directora alterna del IEB y directora del Centro de Investigación sobre Sustentabilidad de la Universidad Andrés Bello.

Laura Gallardo, Vice-Chair del Grupo de Trabajo II sobre impactos, adaptación y vulnerabilidad del IPCC e investigadora del CR2 de la Universidad de Chile, subrayó la importancia de que el conocimiento y las experiencias del Sur Global estén representados en instancias internacionales de política científica climática y de biodiversidad, y este tipo de actividades ayudan a dicho posicionamiento. «Si queremos que nuestros problemas sean considerados, si queremos que nuestra ciencia se luzca, tenemos que ser parte de la discusión», señaló.
Ciencia de la biodiversidad en la industria
Desde 2016, el programa «Vino, cambio climático y biodiversidad» trabaja junto a Viña Santa Rita para proponer mejoras al diseño de los viñedos e implementar prácticas de manejo que minimicen el impacto sobre la biodiversidad. Cabe señalar que el programa cuenta con más de 20 publicaciones científicas de alto nivel y reconocimientos internacionales, como el premio Amorim Biodiversity en los Green Awards de la revista The Drinks Business en 2018.
Edna Estartus, Coordinadora de Cumplimiento Ambiental de Santa Rita Estates, destacó los cambios concretos que se han observado en los viñedos, como el retorno de aves rapaces que controlan plagas de ratones y conejos, la reducción progresiva del uso de herbicidas y la implementación del manejo integrado de plagas. «Lo relevante es que esta es una práctica basada en la ciencia y la experiencia del equipo de la viña y también de las comunidades», comentó.

“El uso de enemigos naturales en el manejo agrícola es una forma de invitar a la naturaleza al viñedo, en lugar de pelear contra ella”, indicó Olga Barbosa. “Esta diversificación de la comunidad biológica reduce la probabilidad de que una sola especie invasora domine el nicho ecológico, creando un sistema productivo más resiliente”, agregó la investigadora del IEB y de la Universidad Andrés Bello.
La Viña Santa Rita lleva más de ocho años bajo el Código Nacional de Sustentabilidad y ha desarrollado una línea base de biodiversidad que incluye el inventario de su bosque nativo esclerófilo. «La idea es que somos una persona de paso y queremos mantener esta naturaleza y que vuelva a haber mucha más biodiversidad en este entorno. No queremos perjudicar a la fauna, queremos ser más amigables con ella», señaló Estartus.
Biodiversidad y cambio climático
Robert Vautard, Co-Chair del Grupo de Trabajo I sobre bases físicas del IPCC y científico climático sénior del Instituto Pierre-Simon Laplace de Francia, advirtió sobre los desafíos que enfrenta la viticultura ante el calentamiento global. «Lo que definitivamente debería preocuparnos es tanto el calor como la sequía, que en 10, 20 o 50 años serán mucho más intensos. Eso debe tenerse en cuenta para adaptarse, no al clima de hoy, sino al de mañana», sostuvo.
Vautard señaló que los patrones de cultivo de la vid se desplazarán hacia el sur y hacia zonas de mayor altitud, una tendencia que también se observa en Europa. También anticipó que el próximo informe del IPCC (AR7) profundizará más en el vínculo entre biodiversidad y cambio climático que el reporte previo, e incorporará por primera vez el conocimiento indígena como fuente de información en el Grupo de Trabajo I. “Los pueblos indígenas saben qué está cambiando, son plenamente conscientes de lo que está sucediendo con el clima”, indicó.

Por su parte, Bart van den Hurk, Co-Chair del Grupo de Trabajo II sobre impactos, adaptación y vulnerabilidad del IPCC y Director Científico de Deltares, Países Bajos, valoró la coproducción de conocimiento que representa el programa del IEB. «Es cada vez más un modelo», afirmó, y subrayó la necesidad de que el IPCC incorpore evidencia proveniente de la toma de decisiones y del conocimiento local. Respecto al Atlas, Van den Hurk comentó que «Poniéndolos uno encima del otro, se puede entender dónde interactúan [el clima y la biodiversidad]. Habrá nuevos conocimientos, nuevas perspectivas que se presentarán en el atlas, que también es una importante herramienta comunicacional».
Junto a la reunión del Atlas, el IPCC desarrolló un encuentro del Grupo de Trabajo I en Santiago durante la semana del 20 de abril, donde participaron más de 200 autores, entre ellos Eugenia Gayó, investigadora principal del IEB, quien también se refirió al nexo entre clima y biodiversidad. “La crisis climática y la crisis de biodiversidad no son dos agendas paralelas, sino un mismo sistema en desequilibrio. El IPCC ha avanzado en reconocer este vínculo, especialmente en el Grupo de Trabajo II, pero el próximo paso es integrarlo plenamente en cómo medimos, modelamos y tomamos decisiones. Esto implica llevar el nexo al corazón de los escenarios, las métricas y la evaluación de riesgos, no solo como un co-beneficio, sino como una interdependencia crítica”.
El futuro de las actividades productivas en un clima cambiante: la importancia de la biodiversidad
Para Olga Barbosa, quien fue autora del reporte sobre Negocios y Biodiversidad de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), publicado en febrero de 2026, abordar el vínculo entre cambio climático, biodiversidad y empresas es necesario, considerando que el informe indica que todos los negocios tienen una dependencia de la biodiversidad y que, a la vez, tienen un impacto en ella.
“La gestión de impactos y dependencias reduce riesgos y abre oportunidades a las empresas. Estos riesgos pueden relacionarse con la degradación de los ecosistemas -que pueden llevar por ejemplo a inundaciones y afectar las actividades como la producción de vinos-, con los cambios regulatorios o de preferencias de los consumidores, con los desafíos legales relacionados a los impactos ambientales y con los choques macroeconómicos o financieros”, comentó.
Las empresas buscan disminuir estos riesgos, pero también es importante que se potencien oportunidades, señaló Barbosa. “Si se desarrollan productos sostenibles y servicios de monitoreo de la biodiversidad, no solo se generan soluciones costo-efectivas como las soluciones basadas en la naturaleza, sino que también se captura crecimiento de mercado. De hecho, el informe del IPBES calcula que hay oportunidades comerciales derivadas de la gestión sostenible que se proyectan en US$737 mil millones hacia el año 2050”, indicó Olga Barbosa.
En este sentido, Eugenia Gayó agregó que el desafío de integrar evidencia como la del reporte sobre negocios y biodiversidad del IPBES en un contexto de cambio climático se hace evidente en las instancias de ciencia-política internacional. “Seguimos negociando clima y biodiversidad en espacios separados, cuando en la práctica las soluciones deben ser integradas. Alinear estas agendas no solo mejora la coherencia de las políticas, sino que evita soluciones parciales que pueden resolver un problema a costa de agravar el otro”.
El camino del IPCC hasta 2029
Otra de las actividades realizadas en el marco de la reunión del IPCC en Santiago fue una recepción ofrecida el lunes 27 por la Universidad de Chile que tuvo la participación de autoridades como Rosa Devés, rectora de la Universidad de Chile, Hernán López, jefe de la División de Cambio Climático del Ministerio del Medio Ambiente, Roberto Rondanelli, director del CR2, Eugenia Gayó, en representación de la directiva del IEB, y los co-chairs del IPCC.
El séptimo ciclo del IPCC comenzó formalmente en 2023, y se espera que el séptimo informe de evaluación del IPCC y el Atlas sean publicados entre 2028 y 2029, con los insumos de los Grupos de Trabajo I, II y III. El ciclo incluye la publicación de un informe especial sobre cambio climático y las ciudades, e informes metodológicos sobre inventarios de forzantes climáticos de vida corta, y sobre tecnologías de eliminación de dióxido de carbono, incluyendo la captura, utilización y almacenamiento de carbono, este último previsto para 2027.
