¿Cambio climático? El peligroso aumento de olas de calor en Santiago: entre 2010 y 2017 hubo 33 eventos, 11 más que en la década anterior (La Tercera)

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En el año 2016 se registraron nueve eventos en los que durante al menos tres días se registraron días seguidos con altas temperaturas en la capital. Se proyecta que muertes por el fenómeno aumenten hasta en 500% en los próximos 60 años.

Por Cecilia Yáñez

Como una manera de evidenciar el cambio climático y los distintos fenómenos que están afectando al planeta, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) recomienda a los centros meteorológicos de todo el mundo llevar un registro de los eventos climáticos extremos, entre ellos, las olas de calor.

Solo en Santiago (Estación Quinta Normal) y según los registros de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), los eventos de ola de calor están aumentando sobre todo en los últimos años: si entre el año 1990 y 1999 se registraron 10 eventos de este tipo, entre el 2000 y 2009 llegaron a 22, mientras que en los últimos siete años (2010-2017) ya suman 33.

Se define como ola de calor, al evento en el que durante al menos tres días consecutivos la temperatura de un lugar determinado está por sobre un nivel que ya se considera alto para la época. En Chile se consideran los meses de noviembre, diciembre, enero, febrero y marzo que son los meses en los que se registran las temperaturas más altas del año (primavera-verano). Para cada ciudad se consideran las temperaturas máximas diarias y se extraen de acuerdo a lo que en términos estadísticos se le llama percentil 90 de distribución. Así, de cien 100 registros de temperaturas máximas, ordenadas de mayor a menor, se dividen en grupos de 10 y se toman en cuenta solo aquellas 10 más altas (percentil 90). Las que estén sobre el percentil 90 son consideradas temperaturas altas para un mes y ciudad determinada.

En Santiago, por ejemplo, de acuerdo a los registros de la Estación Quinta Normal, se considera ola de calor cuando durante tres o más días seguidos se producen temperaturas máximas de 33 grados en los meses de enero y febrero, o sobre los 32 en marzo. Para esta ciudad, el año 20011 y 2016 son los que a la fecha registran la mayor cantidad de eventos (8 y 9 respectivamente).

El meteorólogo Arnaldo Zúñiga, jefe de Difusión y Monitoreo de la DMC explica que la tendencia de las olas de calor es al aumento. Si se considera el registro de temperaturas desde 1961, se estima que por cada década, el número de eventos aumenta en 0, 6 veces, pero claramente desde el año 2000 “se incrementan más”. “Es una tendencia planetaria, en todo el mundo está aumentando la temperatura y en Chile también”, dice.

¿La razón? Hay varias, pero todo indica que se trata del calentamiento global. “Climatológicamente se necesita al menos 30 años de información continua de un lugar específico para revisar los datos, pero todo apunta a que es una consecuencia de este fenómeno”, dice Zúñiga.

Martín Jacques, investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia-CR2 y académico del Departamento de Geofísica de la U.de Concepción explica que no es posible todavía tener una cuantificación que determine qué porcentaje o qué parte de este aumento de las temperaturas se debe a cambio climático antropogénico. “Hay estudios de distribución pero son incipientes en climatología. Lo que sí sabemos es que hay un aumento de distintos índices en la frecuencia de las olas de calor: en la cantidad de días que dura una ola de calor, la cantidad de eventos, la duración de estos eventos y las temperaturas máximas de estas olas de calor”, explica. Es una relación directa, dice Jacques, mientras más calentamiento global, más eventos de olas de calor.

Lo que ocurre en el centro del Chile con las olas de calor es una clara señal de cambio climático y ocurre en otros lugares del mundo. Es una evidencia concreta. Este cambio en el país se hace evidente con el aumento de temperaturas en las zonas del valle y depresión intermedia en el centro. Pero en otros lugares, se evidencia no con eventos cálidos si no fríos que también pueden ser más frecuentes como las últimas nevazones en Estados Unidos. Cambio climático no es solo aumento de temperatura sino también de la variabilidad”, comenta el académico de la U. de Concepción.

Todo indica que en este período se registrarán más eventos de este tipo, pero no tantos como en el año 2016. En esa oportunidad el aumento de las temperaturas se vieron también influenciadas por el Fenómeno La Niña que hoy no está presente. “El año pasado tuvimos 16 días sobre los 33 grados pero no todos fueron consecutivos y solo se registraron 4 olas de calor”, indica Zúñiga.

Más mortalidad

Las olas de calor no solo traen molestias físicas e incomodidades, sino que también más muertes.

De acuerdo a la investigación dirigida por la Universidad de Monash (Australia) y publicada en agosto del año pasado en la revista Plos Medicine, en el que participaron centros de investigación de 19 países, incluido Chile, si la población no logra adaptarse al incremento de las temperaturas derivado del cambio climático, en el próximo medio siglo el número de muertes por olas de calor aumentará en varias zonas del planeta. La proyección para Chile es un aumento entre el 400 y 525% de las muertes por esta causa para el periodo comprendido entre los años 2031 y 2080.

La doctora Patricia Matus, académica de la U. de los Andes y que participó en este estudio explica que lo que se hizo fue un ejercicio de modelamiento matemático, un estudio de proyección, “no se trata de muertes observadas, ni tampoco estamos tratando de predecir qué pasará”, dice.

Lo que sí está claro es que desde que se comenzaron a estudiar las primeras olas de calor en los años 2011 y 2012 en el hemisferio norte, se produjeron más muertes. “Se pensaba que si el incremento de las temperaturas era paulatino, el ser humano se podría ir adaptando a este, pero hoy sabemos que no es así y que las personas, sobre todo los adultos mayores se mueren más cuando hay días de olas de calor”, explica Matus.

Las altas temperaturas provocan deshidratación. Si se trata de una persona sana, será capaz de darse cuenta, tendrá sed y buscará beber algún líquido, pero los niños muy pequeños y los adultos mayores no tienen esa capacidad y son los que más sufren frente a estos fenómenos. Los adultos mayores sufren un “shock” o “golpe de calor”. Primero se desorientan y rápidamente pueden entrar en coma y morir. “En Europa se ha visto que mueren más adultos mayores que no necesariamente están enfermos, que son autónomos, pero que viven solos. Por eso las campañas se enfocan en ellos. Así como las campañas de invierno lo hacen en las personas que no tienen techo”, indica Matus.

Más y menos eventos

Santiago (específicamente la estación de Quinta Normal) es la que más ha aumentado el número de eventos de “olas de calor”, a diferencia de ciudades como Arica (estación Chacalluta), Iquique (estación Diego Aracena), Antofagasta (estación Cerro Moreno) y Concepción (estación Carriel Sur), en las que los períodos con olas de calor están disminuyendo.

Donde también aumenta, en la misma tendencia positiva que la capital, es Curicó (estación General Freire). Entre 2010 y 2017 ha registrado 35 eventos. Entre 2000 y 2009 esta estación tuvo 23 olas de calor y solo 17 entre 1990 y 1999.
En Temuco también aumentan. De 15 eventos entre 1990 y 1999, pasan a 25 entre 2000 y 2009 y a 27 eventos, entre 2010 y 2017.

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