El geógrafo e investigador del CR2 advirtió que el acoplamiento océano-atmósfera mueve la aguja hacia mayores precipitaciones en la zona central, pero aclaró que un invierno húmedo no revertirá el déficit estructural de la megasequía.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó de manera oficial el inicio de las condiciones ambientales asociadas al fenómeno de El Niño costero en las costas del océano Pacífico ecuatorial. Esta anomalía térmica, caracterizada por el calentamiento de las aguas superficiales y alteraciones en la circulación de la atmósfera, genera una alta probabilidad de un incremento en las precipitaciones para la zona centro y centro-sur de Chile de cara a los próximos meses. Sin embargo, el geógrafo, académico del Departamento de Geografía de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile e investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), Pablo Sarricolea, llamó a la cautela frente a las proyecciones más alarmistas.
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