«Cambio climático: un punto de inflexión» por Pilar Moraga

    61

    Carta al Director de Pilar Moraga, investigadora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2 y subdirectora del Centro de Derecho Ambiental U. de Chile. Publicada en La Tercera.

    SEÑOR DIRECTOR

    El desarrollo de la COP 26, que reúne a las máximas autoridades de los estados firmantes de la Convención Marco de Naciones Unidas de Cambio Climático, se realiza en un momento de inflexión para el equilibrio planetario, que compromete la existencia de la humanidad. El IPCC entregó la evidencia de esta situación en su último reporte, sin embargo, la acción climática no logra alcanzar la velocidad necesaria para resguardar las condiciones de habitabilidad del planeta.

    Una de las cuestiones pendientes en las negociaciones internacionales es la definición del artículo 6 del Acuerdo de París referido a los mecanismos de mercado, el cual debiera reforzar la acción climática de las empresas al reorientar su actividad hacia modelos económicos carbono neutrales.

    Por su parte, el Estado de Chile dejará la presidencia de la COP 25 habiendo presentado su Contribución Nacionalmente Determinada (NDC, 2020) y la Estrategia Climática de Largo Plazo (ECLP, 2021), las cuales no tendrán fuerza vinculante hasta que el Congreso finalice la discusión del proyecto de Ley Marco de Cambio Climático.

    El momento político que vive el país brinda una gran oportunidad dado el trabajo de la Convención Constitucional que, a la altura de las circunstancias, declaró la Emergencia Climática y Ecológica, colocando en el centro del debate el mayor desafío que enfrentamos, por tratarse de un fenómeno que incide en todos los ámbitos del ser humano.

     

    Los programas presidenciales han sido más tímidos en la materia, lo cual deja un manto de duda sobre el compromiso y el futuro de la discusión legislativa, pese a la preocupación de la población chilena frente a los efectos del cambio climático demostrada en múltiples estudios.

    Así las cosas, los meses que vienen serán determinantes para definir si nuestro país decide centrar o no la acción del Estado en la vulnerabilidad del territorio y su población, marcada por las causas (contaminación local y global) y efectos del cambio climático (sequía, aluviones, olas de calor e incendios, entre otros).