El CR2 no solo mantendrá activo su apoyo a investigadores, sino que también su infraestructura física y digital, la que incluye plataformas de datos y sitios de observación fundamentales para la toma de decisiones basadas en evidencia sobre los impactos del cambio climático en Chile.
El Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia CR2 continuará sus operaciones a través del fortalecimiento del componente “Ecosistemas Regionales y Medio Ambiente” en el Programa de Actividades de Interés Nacional de la Universidad de Chile.
Este Programa data desde la década de los ’90 y posibilita el aporte de la U. de Chile al país en distintas áreas, como la mantención de la Orquesta Sinfónica Nacional, el Ballet Nacional Chileno, el Coro de la Universidad de Chile, el Centro Sismológico Nacional y la Red de Museos Nacionales que tiene a cargo la institución, entre otras iniciativas.
Respecto al convenio que permitirá el funcionamiento del CR2, este contempla la ejecución de actividades orientadas a la investigación aplicada, formación, extensión universitaria, generación de información climática, análisis ambiental integrado y transferencia de conocimiento desarrolladas por equipos académicos especializados de la U. de Chile, con especial énfasis en las áreas de clima y resiliencia.
La rectora de la Casa de Bello, Rosa Devés, explicó en ese sentido que “la destinación de recursos de las Actividades de Interés Nacional, en su componente orientado al medio ambiente, para dar continuidad al trabajo científico interdisciplinario del CR2, se inscribe en el compromiso de la Universidad con la sustentabilidad y con el aporte al país desde la investigación”.
“Esta decisión reconoce la relevancia estratégica de las actividades del Centro para la comprensión y abordaje de la crisis climática, así como su contribución a la generación de conocimiento riguroso, pertinente y al servicio de las políticas públicas”, agregó la rectora Devés.
En este sentido, la académica subrayó también “el valor del trabajo colaborativo e interdisciplinario del CR2, que permite integrar diversas miradas para enfrentar desafíos complejos, fortaleciendo el rol de la Universidad como actor clave en la construcción de un desarrollo sostenible”.
Por su parte, el director del CR2, profesor Roberto Rondanelli, destacó que la decisión de asegurar la continuidad de la labor académica que realiza el CR2 radica en su carácter crítico para el funcionamiento del Estado, puesto que su término habría debilitado actividades estratégicas, como la implementación de la política pública en cambio climático, así como el desarrollo de programas de adaptación y mitigación a nivel sectorial y comunal.
Precisamente, en 2025, algunas investigadoras e investigadores del CR2 fueron seleccionados para integrar el equipo internacional del séptimo ciclo de evaluación del IPCC. Se trata de las académicas y los académicos Marco Billi, Eugenia Gayó, Nicolás Huneeus, Gabriela Guevara, Mauricio Osses y Pamela Smith. Además, la investigadora CR2, Laura Gallardo, es vicepresidenta del grupo II de trabajo del IPCC.
Lee esta nota en El Ciudadano
